Pininfarina hizo su primer carro híbrido: tecnología y diseño en su máxima expresión

El Pininfarina Cambiano, un superauto deportivo que combina una turbina con cuatro motores eléctricos que le dan a este 'enchufable' unas prestaciones tan extravagantes y exóticas como su perfil.

Redacción Motor

04:16 p.m. 20 de marzo del 2012

Ver galeria de fotos sobre el nuevo Paninfarina Cambiano

Desde hace más de 80 años el nombre Pininfarina se ha asociado a las más bellas carrocerías de legendarios autos deportivos, e incluso de serie, en todo el mundo. Pero sus más renombradas creaciones se desarrollaron sobre plataformas mecánicas que eran propiedad de otros fabricantes.

Quizá por esta razón su más reciente prototipo, el Cambiano, se convierte en un hito en la historia automotriz, pues es el primer carro que concibe y fabrica, tanto en su carrocería como en su mecánica, la famosa casa italiana de diseño.

Para darle vida al Cambiano, los ingenieros y diseñadores recurrieron al primer auto futurista que salió de su sede, el Lancia Florida II de 1957, que se convirtió en el carro de uso personal del fundador Battista "Pinin" Farina.

Pero en este retorno a lo clásico también reúne otros varios conceptos opuestos, ya que este auto es un sedán y un coupé al mismo tiempo, una turbina carga sus cuatro motores eléctricos y sus prestaciones son ultradeportivas, pero tiene las mínimas emisiones contaminantes.

En primer lugar, la propulsión que se decidió poner en este prototipo se salió de todos los cánones, pues a pesar de ser un híbrido de rango extendido, que quiere decir que debería tener un motor de combustión para recargar las baterías con las que se alimentan el o los eléctricos, los ingenieros optaron por ponerle una turbina que funciona con ACPM.

Las razones para esta decisión se fundamentan en que la microturbina pesa la mitad de un motor tradicional que disponga de una potencia equivalente de 68 caballos y, al mismo tiempo, sirve para impulsar las ruedas delanteras o cargar la batería de ión litio del Cambiano.

Adicional a esto, la operación de la turbina se combina muy bien con los generadores eléctricos, ya que tardan más en alcanzar las revoluciones que requeriría un turbocargador, pero al usarse para recargar el conjunto a un nivel constante de vueltas, esta trabaja a su máxima eficiencia. Además, por su sistema de alimentación con diésel la turbina ofrece las mínimas emisiones contaminantes.

Estos comportamientos mecánicos redundaron en su estética, pues como la turbina necesita ventilación solo cuando está activa, tres aletas que conforman la parrilla frontal del Cambiano se cierran la mayor parte del tiempo y esto le da un frontal limpio con un menor coeficiente de resistencia aerodinámica cuando se conduce en modo eléctrico.

Precisamente, en modo eléctrico entran en funcionamiento cuatro motores independientes, proporcionados por Magneti Marelli e instalados en cada una de las ruedas, que pueden llegar a entregar hasta 200 caballos, y en modo conjunto la impresionante cifra de 680/800 unidades de potencia, en cortos períodos de tiempo.

Esta cifra le permite alcanzar los 275 kilómetros por hora de velocidad máxima limitada y hacer de 0 a 100 kilómetros por hora en apenas 4.2 segundos.

Por esta configuración el Cambiano puede recuperar la energía de las frenadas y no necesita un control de estabilidad, necesario para darle seguridad por sus prestaciones, ya que el agarre se consigue mediante el torque permanente que posee en cada una de las ruedas y que se controla a través de un programa vectorial.

La autonomía que se logró con este híbrido es de 800 kilómetros, que incluyen la posibilidad de recorrer 250 kilómetros en modo eléctrico, con un nivel de emisiones de CO2 de 45 gramos por kilómetro.

En cuanto a su diseño, el Cambiano no se puede etiquetar, ya que combina la elegancia de un sedán con la deportividad de una carrocería coupé. En esta amalgama, los diseñadores le apostaron a la asimetría, pues por el lado izquierdo solo tiene la puerta del conductor, mientras que por el El chasís de este carro está hecho con fibra de carbono y tiene marcos de aluminio adelante y atrás para sostener el sistema de propulsión, la suspensión y las baterías de ión litio.

Al lado derecho tiene dos hojas que se abren en sentidos opuestos y, que por la ausencia de un paral central, permiten la máxima amplitud en el acceso hacia la cabina, que tiene capacidad para acomodar a cuatro personas. Este es un concepto similar al que ya se conoce en el Hyundai Veloster.

Sin embargo, el Cambiano tiene un perfil de líneas suaves y superficies fluidas que se enmarcan en una prominente marca de cintura y casi inexistentes pliegues en la carrocería, aparte de una pequeña aleta detrás de las ruedas delanteras. Tiene un enorme frontal característico por la parrilla de aspecto laminado enmarcada entre una línea de luces horizontales tipo Led.

El techo está compuesto por unas bases interiores que sostienen una superficie de cristal que va desde el panorámico hasta el paral C y que tiene una gran inclinación y le aporta una línea muy baja, característica de un superdeportivo, detrás de la que se intuye un óptimo centro de gravedad.

En la parte de atrás cuenta con un pequeño spoiler y los stops se esconden detrás de una barra gris y reflejan su luz sobre la superficie del carro. El habitáculo es de corte futurista y ecológico pues cuenta con materiales reciclados y reutilizados y algunos elementos del interior, incluyendo el suelo y la parte inferior de los paneles de las puertas, están cubiertos con roble veneciano.

Los asientos tienen un diseño extravagante y el tablero de instrumentos está compuesto por tres pantallas que se integran detrás del volante y proveen información del velocímetro y la navegación, y hay una más en la parte superior de la consola que funciona como reproductor multimedia.

El Cambiano, que lleva el nombre de la ciudad donde se encuentra la sede del grupo Pininfarina, marcará el retorno del carrocero al Salón de Ginebra después de que entró en quiebra hace tres años.

Cuna de diseño y ahora de tecnología
Este prototipo, que tiene casi más de tecnología que de diseño, nació de la sinergia que tiene el Grupo Pininfarina, ya que cuenta con un centro de estilo, que adoptó el nombre de la ciudad sede, Cambiano, muy cerca de Turín, y del centro de ingeniería de la firma. De hecho, precisamente este año se conmemoran los 30 años del primero y los 10 del segundo.

El 'pincel' del Cambiano
La luz estructuró el diseño de este prototipo, tanto en el exterior como en el interior. Esto se ve en el techo panorámico, al que se le aplicó diferentes tonalidades y transparencias para crear una atmósfera de calidez y protección contra los rayos solares. La estructura que sostiene esta pieza está hecha con fibra de carbono y policarbonato. Para la noche, el habitáculo cuenta con
unas guías de luz insertadas en puntos centrales de la cabina, las puertas y el suelo.

Chrysler Turbina
La primera vez que un fabricante le puso una turbina a uno de sus vehículos fue en 1963 cuando Chrysler hizo una serie de 55 carros que contaban con este sistema. Esta turbina podía llegar a 44.500 revoluciones por minuto y trabajaba con cualquier tipo de combustible, incluso se hicieron pruebas exitosas con aceite vegetal y tequila. Este sistema requería un mínimo mantenimiento y tenía una larga vida útil, pero pronto se desechó su utilización porque se demoraba mucho en entregar la aceleración y sonaba como aspiradora gigante en una época en la que eran los V8 los que mandaban en las carreteras.

FRASES:

El exótico clásico Lancia Florida II, en el que se inspiró también, tenía las puertas sin marco y de apertura en sentidos contrario, además de la ausencia de pilar B.

Este prototipo es único en su tecnología pues combina una turbina alimentada por diésel, cuatro motores eléctricos y la posibilidad de ser recargado directamente de una toma eléctrica.

El chasís de este carro está hecho con fibra de carbono y tiene marcos de aluminio adelante y atrás para sostener el sistema de propulsión, la suspensión y las baterías de ión litio.

report_error_form_error
Reporte enviado
¿Encontraste un error?
Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.