Porsche Boxster Spyder 2016: un nuevo homenaje a la conducción en su estado más puro

Este convertible, que se basa en el Cayman, tiene como atractivo un motor de 3.8 litros y 375HP que acoplado a una caja de 6 velocidades le permite llegar a 288 kph y hacer de 0 a 100 kph en 4,3 s.

Redacción Motor

04:42 p.m. 01 de abril del 2015

Imágenes del nuevo Porsche Boxster Spyder

En una era de tecnologías de conectividad y de un carro impensable si no cuenta con internet, Porsche nos devuelve, con su estreno para el Salón de Nueva York, a la más pura esencia de la conducción: la emoción que se encuentra solo entre el volante, los pedales y la palanca de cambios.

Y lo hace con la cuarta generación del Porsche Boxster Spyder, que es el mismo Cayman pero sin techo, y al que se le despojó de todo ornamento que ataja el placer de manejar o que lo embolata con arandelas para las que hay que pasarse a otro puesto diferente que no sea el del conductor.

Por eso no tiene ni radio, ni menos aire acondicionado y su techo es de operación manual, así de espartana es la configuración del equipo que si se quiere alguno de estos elementos se debe pagar por su instalación de forma adicional para un carro que no es nada barato, un poco más de 95 mil dólares.

En cambio se encuentra un volante más pequeño que el de los demás modelos de Porsche y sillas especiales con configuración para competencias pero confección elegante y envolvente, dos detalles que apuntan a un solo objetivo: concentrar al piloto en devorar el horizonte.

Así este Boxster Spyder es el más ligero de los que se han hecho hasta la fecha y para cumplir con su objetivo de hipnotizar con la velocidad cuenta con un motor dispuesto en ubicación central de seis cilindros opuestos de forma horizontal y con una cilindrada de 3.8 litros que le permite disponer al conductor de 375 caballos de potencia, lo que también lo convierte en el más potente de la historia de esta línea.

Así, este pequeño, compacto y limpio convertible alemán alcanza los 288 kph y acelera de 0 a 100 en apenas 4,3 segundos, lo que lo convierte en una bala cuya velocidad se puede regular sólo con una transmisión manual de seis cambios.

Todo un ‘pura sangre’ que confirma la más perfecta fórmula deportiva que para que sea segura recibió suspensiones más firmes, se bajó en 2 centímetros su carrocería y se le pusieron los enormes frenos del 911 Carrera S.

En su parte estética, no hay mucho que decir pues no hay nada más hermoso que un convertible y más si es compacto, lo bueno si breve dos veces bueno, dice la máxima. Por eso solo hay que decir que tiene bómperes nuevos adelante y atrás, dos túneles detrás de los apoyacabezas en remembranza del 718 Spyder, grandes tomas de aire y doble escape. Simple y muy bello.

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