Porsche Macan, un señor carro con funciones de camioneta y de 4x4

Viajamos hasta la pista de Willow Springs, en Estados Unidos, para conocerle todas sus habilidades.

Redacción Motor

08:02 p.m. 14 de julio del 2014

Galería de imágenes de la nueva SUV de Porsche

Debemos acostumbrarnos a que hoy las marcas más tradicionales y clási­cas se tienen que mover hacia vehículos que contradicen su filosofía, pero a los cuales hay que trasladarles su sabor. Jaguar Station Wagon, enormes camio­netas de Maserati o Bentley, Ferrari 4x4, Porsche de cuatro puertas o de dos pisos, que no eran pensables hace quince años, son ahora algunos agudos ejemplos.

Actualmente, la marca que no ofrez­ca estos andamios mecánicos llama­dos SUV está perdiendo la posibilidad de capturar a una enorme cantidad de clientes que quieren de todo un poco en un mismo empaque. Les parece fantás­tico que sean 4x4 porque pueden ir a los sitios escarpados a los cuales nunca van. Necesitan manejar desde una altura que supuestamente les da seguridad y supe­rioridad. Las quieren enormes aunque, por más grandes que sean, o van apre­tadas siete personas sin maletas o lle­van innecesariamente una cantidad de cabina desocupada pues esta no alcanza para albergar los dos componentes: pa­sajeros y equipajes proporcionales al cupo.

Cuando Porsche sacó la enorme Ca­yenne, la rígida familia de sus segui­dores puso el grito en el cielo por el quiebre tan radical de las tradiciones. Del menudo Boxster a la colosal camio­neta, la historia de Porsche se partió en dos en 2002 y le salió otro apéndice igualmente exótico, una limusina aplas­tada como el 911, llamada Panamera, en 2009.

Pero resulta que en la puerta de to­dos sus concesionarios había mucha gente esperando estos aparatos. Una muy probable razón es que la clientela masculina quería un Porsche deportivo pero le era impracticable como vehícu­lo familiar pues todos los 911, Cayman y Boxster, son egoístas estuches para dos personas y quedaban la familia, los accesorios y las mascotas por fuera. Rápidamente la Cayenne se volvió un apetecido aparato que satisfizo a ese público y provocó a otro que quería tener una SUV que se saliera del mercado genérico.

Ahora llegó la Macan, una camio­neta más racional, basada en mu­chas piezas de la Audi Q5 pero con diferentes medidas y, obviamente, con todo el implante mecánico y tecnológico de Porsche.

¿Qué tan Porsche es la Macan? Había que tenerla entre las manos para juzgarla. Nada mejor que re­volver en un día las espesas condi­ciones del tráfico de Los Ángeles, las sinuosas carreteras de las colinas vecinas a esa enorme metrópoli y las solitarias playas del desierto del Mo­jave, que adquiere algo de verde en su confluencia con la ciudad de Pa­sadena, donde recibimos la flota de las Macan Turbo y S para ensayos.

La ruta nos llevó hasta el autódro­mo de Willow Springs, igualmente desolado, cuyos diversos recorridos nos permitieron saborear la Macan en severas condiciones de off road, en algunas simulaciones de velocidad en un trazado de una milla en monta­ña conectado por sucesivas curvas de 180 grados y luego a un ritmo más in­teresante en una de las pistas planas.

Con dos motores V6, uno de 3 litros atmosférico y otro de 3,6 tur­bocargado, de 340 y 400 caballos respectivamente, hay que descontar que las Macan caminan durísimo y pueden llegar sin problemas a los 240 kilómetros por hora. Las cajas de siete cambios con doble embra­gue cambian con la suavidad de la de cualquier automóvil de relacio­nes autónomas o con la respuesta de un carro de carreras, comandadas desde la palanca y el timón. Los fre­nos, con mordazas de seis pistones adelante y uno solitario en las tra­seras, no tienen problemas para de­tener las dos toneladas de masa que tiene la Macan. Junto a la Cayenne es mini, pero de la categoría ‘large’, aunque sus líneas bajitas y anchas la mimetizan y, de paso, la hacen mucho más estética que la Cayenne, cuyas formas no pertenecen a la be­lleza automotriz.

La prueba fuera de carretera fue más una demostración de capaci­dad de ascenso e inteligencia de sus computadores para controlarla en bajada automáticamente. Trepamos dos cuestas escarpadas y llenas de piedras, sin que la camioneta vaci­lara o se intimidara. La posición ‘off road’ se encarga de controlar la po­tencia, el patinado, la velocidad y las chambonadas por exceso o timidez del conductor. Si tiene un viaje en alta montaña destapada, vaya tran­quilo; y si hay barro en la finca, no se angustie. Pasa perfecto.

Pero seguro usted no compró la Macan para eso, sino para darse gus­to con su potencia y dinámica. En ese aspecto, tiene un portafolio de 40.000 dólares en accesorios y fun­ciones que pueden darle diversas personalidades y facturas.

Es tan veloz como se quiera con cualquiera de los dos motores y debe funcionar decentemente con la ma­quinaria 2.0 que también se ofre­ce como modelo de introducción. Cruza sin problemas y en esa pista y es raro oír chillar las llantas, más anchas atrás que adelante, porque la potencia en un gran porcentaje siempre va a las ruedas traseras y solo engancha el 4x4 en casos de necesidad, que el computador de­tecta con los sensores vectoriales de los controles de tracción.

La Macan es todo un Porsche, no hay dudas, y es la respuesta a una inversión de 500 millones de Euros que hicieron para crearla. Cómprela tranquilo si su territorio es SUV y gócela sacándole todo el sabor de gran automóvil que tiene en todos los sentidos con el argu­mento accesorio de que es un 4x4 impresionante también, que baja agarrada las cuestas a baja veloci­dad o coge las carreteras agarrada también al piso a más de 200 ki­lómetros por hora sin que se note. Aunque si abre los escapes en las posiciones de manejo más depor­tivas, sin duda le retumbarán las exostadas en la humanidad para subirle el ego y vivir el sabor de ser un ‘porschista’ en toda la expresión de esta máquina.

José Clopatofsky
*Probamos la Porsche Macan en Pasade­na y la pista de Willow Springs, Estados Uni­dos, por una muy gentil invitación de Porsche Latinoamérica y del importador Autoelite
.

Galería de imágenes de la nueva SUV de Porsche

Más proporcionada

Las menores dimensiones con respecto a la Ca­yenne le conceden a la Macan una estampa más proporcionada y dinámica por la altura, ancho y largo de la cabina. No pierde la identidad Pors­che, totalmente marcada en la parte delantera por las luces y la parrilla. El capó es una sola pieza con la parte superior de los guardafangos en aluminio.

360 o 400 caballos

Con o sin turbo, la Macan ca­mina impresionante, pues hay entre 360 y 400 caballos deba­jo del acelerador. A pesar de su altura y peso de dos toneladas tiene la agilidad suficiente para desempeñarse como todo un deportivo de Porsche, que puede llevar a la familia entera en las mejores condiciones de comodidad y seguridad.

También es ‘off road’

Las condiciones de terreno no son obstáculo para la Macan, que pasa todo tipo de dificul­tades con la misma facilidad con la cual rueda a 240 por hora. Es claro que este tipo de ex­pediciones no son el hábitat de sus dueños, pero las habilidades y funciones tecnológicas de la Macan están ahí para cualquier eventualidad y son tan superiores e inteligentes como el escudo de Porsche lo requiere.

DATOS
La Macan oscila entre los 165 y los 300 millones de pesos con el motor turbo. La versión básica es de todas maneras 65 millones más barata que la Cayenne inicial.

El interior es absolutamente Porsche, con la disposición de mandos muy similar a la de todos los otros modelos. Deliberadamente Porsche consiguió una posición de manejo mucho más baja de lo normal, que la acerca a las sensaciones de los deportivos.

La SUV tiene dos tipos de suspensiones. Una con resortes metálicos tradicionales y otra neumática, que se aprecia en el manejo en curvas de muy alta velocidad.

Zona Comercial
report_error_form_error
Reporte enviado

¿Encontraste un error?

Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.