Fue presentada en Colombia la Cherokee 2014, la nueva cara de Jeep

Detrás de esta cirugía reconstructiva practicada en uno de los vehículos más representativos del mercado norteamericano, la marca quiere mostrar que lo suyo no es solo adrenalina y vida al aire libre.

Redacción Motor

04:45 p.m. 22 de abril del 2014

Galería de imágenes de la nueva cara de Jeep

La nueva Cherokee le rinde homenaje a su precursora, la Wagoneer de mediados de los años 70, y -como aquella- dirige la mirada hacia la familia, sin dejar de lado su carácter 4x4.

En rueda de prensa convocada por el Grupo Fiat Chrysler, en el marco del último Salón del Automóvil de Detroit (Naias), la cabeza de la compañía, Sergio Marchionne, admitió que uno de los retos más difíciles para un diseñador de ve­hículos es tomar íconos culturales y cambiarlos sin alterar su ADN. “Para hacerlo –dijo– es necesario respetar el legado, y eso no es fácil de hacer”.

Mientras hablaba, en el stand de la marca se ex­hibía la nueva Jeep Cherokee 2014 presentada en el Salón de Nueva York el año pasado, la cual ya fi­guraba en Detroit como una de las SUV preferidas por los periodistas especializados de Estados Uni­dos en virtud de sus nuevas formas y tecnologías de última generación.

Vista de afuera hacia adentro, la palabra que mejor la describe a la Cherokee 2014 es ‘nostalgia’, pues con cada detalle incorporado en la carrocería y la cabina, Jeep quiso mostrar algo de su pasado, su presente y su futuro.

La parrilla angulada, por ejemplo, es un émulo de la nariz de la ancestral Jeep Wagoneer que rodó desde 1975 hasta 1985, y las siete ranuras que la componen son las mismas que han adornado siempre los modelos de esta casa norteame­ricana.

Vista de lado, la forma trapezoi­dal de los guardabarros y del con­junto de las puertas es casi idéntica a la de los modelos Grand Cherokee y Compass y hace parte de un dise­ño que se repite en el parachoques trasero y en los nuevos stops, ahora convertidos en unidades envolven­tes mucho más modernas y acordes con la línea general de la carrocería.

La ganancia en confort y elegan­cia es innegable en esta quinta gene­ración de la Jeep Cherokee y deja ver que la sociedad con Fiat está dando jugosos frutos, especialmente en los acabados de la cabina y en detalles que el usuario va descubriendo po­co a poco, como el diminuto Willys dibujado en la base del vidrio pano­rámico, la fecha de nacimiento de la marca repujada en el timón o el mapa de la famosa ‘Ruta Rubicon’ de Estados Unidos dibujado en el anverso del cojín del copiloto, que se levanta y deja al descubierto un cajón para guardar objetos.

La consola, forrada en un plástico imitación cuero con costuras a la vista como en los asientos, también guarda la forma trapezoidal vista en el exterior, incluida la panta­lla de 8,4 pulgadas para el manejo del sonido y el teléfono móvil, la cual se ve flanqueada por dos de las rejillas del aire acondicionado y está enmarcada por un bocel de aluminio que imita la parrilla de los legendarios Willys Quad de la Segunda Guerra Mundial.

Una vez al mando, lo más des­tacable son los nuevos sistemas de suspensión independiente -ti­po McPherson, con barra estabi­lizadora y amortiguadores de gas adelante y multibrazo con barra estabilizadora y amortiguadores de gas atrás- diseñados en acero y alu­minio. Le permiten un rodaje muy silencioso, gracias también al nue­vo motor V6 Pentastar de 3,2 litros, que alcanza una potencia máxima de 271 caballos a 6.500 rpm y un torque de 239 libras-pie a 4.400 rpm, con una reducción en el con­sumo del 45 por ciento respecto a su antecesora, según pruebas regis­tradas por la propia marca.

Esta nueva máquina de Chrysler está unida a una transmisión auto­mática con opción manual de nueve velocidades, cuya misión es, pre­cisamente, reducir el consumo de combustible, aunque castigando la recuperación de las rpm cuando se le exige potencia máxima al mo­tor en modo Auto (automático). Por su configuración, el paso de un cambio a otro es rápido y casi im­perceptible, pero un tanto ‘plano’, salvo cuando se elige el modo Sport o se remite a la opción manual de conducción, momentos en los cua­les desboca todos los caballos que guarda bajo el capó.

A Colombia llega la versión Lati­tude, que incluye sistemas de segu­ridad de última generación, como frenos hidráulicos asistidos al vacío con ABS, distribución electrónica de frenado y control de estabilidad. También le fueron incorporados asistente de arranque en pendientes y control de tracción, además de la caja de transferencia llamada Active Drive Selec Terrain, que ajusta la tracción según la vía por donde rue­da el vehículo con solo mover una perilla ubicada en la consola central.

Fue equipada con siete airbags, apoyacabezas delanteros activos, sis­tema TPM de monitoreo de presión de llantas, controles de radio en el timón, sistema manos libres UCon­nect con accionamiento por voz, aire acondicionado de doble zona adelante, luces con sistema de nive­lación que suben y bajan de acuer­do con la necesidad de iluminación sobre el terreno, y radio con puerto USB fácilmente maniobrable a tra­vés de la pantalla led descrita arriba.

Dos detalles claves de seguridad tienen que ver con el freno de emer­gencia electrónico, que se acciona automáticamente cuando el conduc­tor deja la barra de cambios en ‘P’ y que tan solo se desengancha de nuevo si, al ingresar de nuevo al ve­hículo, este se abrocha previamen­te el cinturón. Una vez asegurado, basta acelerar un poco y el freno se desactiva automáticamente. De lo contrario no hay poder humano que lo haga mover.

El segundo detalle se concentra en los conductores olvidadizos que se bajan rápidamente del vehículo prendido, pero sin engranar en ‘P’. Con una caja automática conven­cional, el vehículo sigue rodando, pero acá se acciona el freno de mano cuando nota que la puerta del conductor se abre e impide que el vehículo siga avanzando.

Tan solo nos hizo falta la cámara de reversa, casi de norma en este segmento, o al menos sensores de aproxi­mación y parqueo, pues no es fácil estacionar una masa de 4.624 milímetros de largo y 1.900 milímetros de an­cho en los cada vez más reducidos parqueaderos de nues­tras ciudades.

La Cherokee 2014 es una interesante apuesta de Jeep, que decidió realizar un ‘borrón y cuenta nueva’ con este vehículo emblemático para competir en el segmento de las SUV familiares, aunque con todos los argumentos todoterreno de sus antecesores, de aspecto más rudo y aventurero.

Para lograrlo, los representantes de la marca en nues­tro país le apuntarán a los argumentos de calidad y confort que esta camio­neta tiene de sobra, ade­más del precio, tasado en 95’990.000 pesos.

Todo el ADN Jeep

El sistema Selec-Terrain —antes exclusivo de la Grand Cherokee— fue incluido en esta nueva Jeep Cherokee. Con tan solo mover una perilla, el conductor puede seleccionar entre los modos Auto y Sport, en donde el 60 por ciento del torque se va hacia las ruedas traseras para mayor ‘pique’.

El conductor también puede ajustar la tracción gi­rando la misma perilla a la posición ‘Nieve’, que lleva el 60 por ciento del torque hacia las ruedas delante­ras y obliga a la caja de cambios a arrancar en segun­da velocidad para restarle fuerza a la aceleración; y ‘Arena/Lodo’ para vías resbalosas y fangosas, en don­de el torque se distribuye 50/50 adelante y atrás.

Cinco generaciones

La Jeep Cherokee nació en 1975 bajo el apellido Wagoneer, y desde entonces ha sufrido cuatro modificaciones, todas muy conocidas y apetecidas en los mercados mundiales. La más recordada es el modelo más ‘cuadrado’ que rodó desde 1985 hasta el año 2000, seguida de la Cherokee KJ con un estilo mucho más pequeño y deportivo, y la antecesora que se dejó de producir en el 2012 para darle paso a este modelo, bautizado KL.

Nueva desde todos los ángulos

Robert Burns, diseñador de la nueva Cherokee 2014, admitió que el objetivo de la marca era reinventar el estilo tradicional Jeep y ofrecer un producto fresco para las nuevas generaciones de consu­midores de Suv de tamaño mediano. “Tenía que ser inconfundible­mente Jeep y permanecer fiel y auténtica a la herencia”, aseguró.

Sin duda el objetivo se cumplió, pues aunque sorprende por su aspecto futurista, atrapa a los conocedores de este ícono norteame­ricano con detalles que dejan al descubierto su inconfundible ADN.

Cómoda y ergonómica

Adentro, la Jeep Cherokee se vive como un vehículo de lujo gracias a los acabados interiores y a los elementos de seguridad para la conduc­ción, como computador a bordo, espejos laterales eléctricos con des­empañador, columna de dirección ajustable en profundidad, tablero de instrumentos con pantalla de 3,5 pulgadas, brújula digital, indicador de temperatura ambiente, control crucero y salidas auxiliares de 12 voltios en la cabina y el baúl.

DATOS
Las luces delanteras fueron divididas en tres secciones: sobre el capó, la iluminación diurna tipo led y las direccionales; en el centro, luces halógenas altas y bajas; abajo, los bombillos antiniebla.

La Jeep Cherokee Latitude incluye doble techo de cristal y rieles para habilitar un portaequipaje extra.

Se maneja con dirección asistida y rueda sobre rines de 17 pulgadas en aluminio, calzados con llantas 225/65.

Los asientos traseros pueden abatirse 60/40 para aumentar el tamaño del baúl, que incluye ganchos, compartimentos para guardar objetos y cobertor.

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