La primera carrera de automóviles se corrió hace 120 años, un 22 de julio

Convocada por el periódico 'Le Petit Journal' entre París y Rouen, fue el reto entre los motores a vapor y los de combustión interna, diseñados en su mayoría por el alemán Gottlieb Daimler.

Redacción Motor

04:40 p.m. 29 de julio del 2014

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El 22 de julio de 1894, el primer lance lo ganó el vapor, pero la gasolina se tomó el futuro.

Pero este suceso, que puso al automóvil en una órbita creíble, empezó hace más tiempo pues la inven­ción, fabricación, prueba y motorización de los vehículos tuvo que tomar muchos más años de preparativos ya que llega­ron a la línea de salida autos de diversas nacionalidades, con motores también de orígenes diferentes y con expectati­vas muy disímiles para cumplir con los requerimientos hechos por el periódico parisino Le Petit Journal.

El diario convocó, como se solía ha­cer en la época, a una competencia en la cual los vehículos fueron “fáciles de operar para los conductores, sin peligro y baratos de rodar”. Los requisitos, frente al automóvil de hoy, poco han cambiado.

No era una definición fácil cuando las tecnologías diferían mucho y era imposi­ble igualar las condiciones mecánicas de los aparatos, que básicamente se movían con máquinas de combustión interna o de vapor, que era lo corriente y evidente pues ya se usaba en los trenes.

El 22 de julio de 1894 tomaron la par­tida desde las siete de la mañana en la caracterizada glorieta de Porte Maillot de París los 21 autos aprobados que de­bían cubrir la distancia de 126 kilóme­tros hasta Rouen.

La congestión de espectadores y de tráfico animal fue tremenda a lo largo de la ruta, pues para el grueso de la gente se trataba de algo nunca visto ni imagina­do. Abrió el camino el ‘tractor’ de vapor de Count de Dion, célebre nombre en los principios del automóvil, y cada 30 segundos se organizó la caravana que comenzó a disputar la ruta con muchos ciclistas que lograban las mismas veloci­dades de los motorizados y algunos otros autos de fabricación casera que se colaron en medio de los oficiales.

Entre estos espectadores ‘mecanizados’ iban Gottlieb Daimler y su hijo Paul, quie­nes querían seguir de cerca la evolución de los nueve carros que habían adquirido y montado sus motores de dos cilindros en V y que venían desarrollando desde ocho años atrás en Alemania.

Paul, en relatos posteriores, recordaría la absurda tarea de quienes iban movidos ‘a vapor’, alimentando las calderas, con­siguiendo leña y carbón para los hornos mientras quienes iban con máquinas que usaban gasolina y parafina hacían la ruta con todo confort y seguridad.

Ese día, la teoría del vapor murió para la motorización liviana y Daimler se con­sagró como el inventor más avanzado del momento.

El primer carro llegó a Rouen a las 5:40 de la tarde de ese mismo día, un De Dion. Con quince minutos de diferencia arriba­ron los dos carros Peugeot impulsados por los motores Daimler, seguidos por el par de Panhard Levassor, con las mismas máqui­nas alemanas que se montaban en Francia bajo una licencia y el nombre de ‘Systeme Daimler’, que desarrollaban 3,5 caballos de potencia.

Diecisiete de los 21 participantes logra­ron hacer el recorrido, una cifra sorpren­dente, y entre ellos los 9 con Daimler. En el puesto 14 llegó Emile Roger, quien luego se convirtió en el agente exclusivo para los vehículos Benz en Francia pero que omitía citar el origen de los mismos.

El ganador fue un De Dion, condu­cido por el propio Conde Jules Albert-De Dion, que se movía con motor de vapor, pero su funcionalidad distaba mucho de cumplir con los preceptos trazados por el Petit Journal, como el posterior desarrollo del automóvil lo demostraría.

La carrera le dio el nacimiento triunfal al deporte del automovilismo y al produc­to como tal, que no ha podido desligar el valor de la velocidad en el concepto de un carro. De inmediato se hicieron otras competencias y la de París a Burdeos del año siguiente, 1895, ya fue convocada como una carrera en el total sentido de la palabra, sin considerar el diseño o propó­sito de los vehículos, pero los accidentes inevitables también incluyeron el peligro en el repertorio de la ciencia de la movili­dad, que se aceleraba sin mayor control ni prudencia, riesgos divinamente ocultados por las proezas inéditas e impensadas que se iban consiguiendo y que no paran de mejorar en estos días, 120 años después.

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Coches con motor

Las carrocerías de los primeros vehículos no eran muy diferentes a las de los coches y carruajes de caballos del momento, muchos de los cuales se adaptaron para cambiar de la tracción animal a la pro­pulsión mecánica.

DATO
El motor de Daimler se había desarrollado ocho años antes de esta carrera. Era un dos cilindros en v que desarrollaba 3,5 caballos.

Las fotografías de la época han permitido reconstruir la pintoresca escenografía de la primera carrera de vehículos, que se realizó hace 120 años, en Francia. Había aparatos de todas las estirpes y funciones.

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