Propuesta de educación en el tránsito realizó la Asociación Colombiana de Ingenieros en transporte y vías (ACIT)

El Gobierno es quien debe velar porque se imparta la capacitación necesaria para hacer del tránsito de vehículos una actividad más segura.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

EDGAR G. CORREA PEREA
ESPECIAL PARA EL TIEMPO

El nuevo Código Nacional de Tránsito Terrestre, Ley 769 de 2002, cuyos principios fundamentales son: seguridad de los usuarios, calidad, oportunidad, cubrimiento, libertad de acceso, plena identificación, libre circulación, educación y descentralización, se encuentra aún sin reglamentar en aspectos inherentes a la educación en el tránsito, factor determinante para fomentar una cultura cívica de compartir la vía y respetar la vida de los usuarios de la misma.

La precaria educación actual en el tránsito forma parte importante de los accidentes, que conllevan un fondo de orden cultural. Si bien es cierto se está empezando a trabajar en lo referente a la aptitud y capacidades de los conductores a través de los Centros de Reconocimiento, se ha dado un letargo sorprendente sobre los aspectos educativos al postergar su reglamentación.

En los artículos 13 al 16 del código se trata el tema de la capacitación y se estipula que el Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Educación, en coordinación con el Ministerio de Transporte, reglamentará lo pertinente a la formación de instructores en conducción y la constitución y funcionamiento de los Centros de Enseñanza Automovilística, CEA, de acuerdo con lo establecido en la Ley 115 de 1994 ¿Ley General de la Educación- y sus decretos reglamentarios, en lo pertinente a la educación no formal. 

La ausencia de esta reglamentación ha sido un enorme obstáculo para el desarrollo de de programas de formación y capacitación por parte de las secretarías de educación, lo cual bloquea la posibilidad de que, especialmente, los conductores de transporte público mejoren sus conductas al volante mediante programas pertinentes, de alta calidad académica, que  generen cambios importantes en las personas y contribuyan con la conducción exitosa y la disminución de accidentes.

A reducir la accidentalidad
Los Centros de Enseñanza Automovilística ¿cuyo desempeño se ha puesto en duda dada la creciente accidentalidad, que según estadísticas del Fondo de Prevención Vial, pasó de los 209.904 accidentes en el 2004 a 229.184 en el 2005¿ han descalificado el esfuerzo de las autoridades para disminuir los índices de accidentalidad.

Los CEA no se han reglamentado de forma adecuada, tras cuatro años de existencia del nuevo Código Nacional de Tránsito. Dicho desempeño tiene mucho que ver con la calidad de instrucción de los cursos de capacitación, el modelo pedagógico, los contenidos y, en definitiva, de la formación de instructores con las competencias necesarias para un efectivo trabajo educativo.

Es responsabilidad del Ministerio de Transporte expedir una reglamentación que propicie la reestructuración profunda del sistema de educación en el tránsito en Colombia, tanto para los CEA actuales, como para otras instituciones que promueven programas de formación en tránsito y seguridad vial.

* El ingeniero Edgar G. Correa Perea es el presidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros en Transporte y Vías ACIT (correa.edgar@gmail.com).


CENTROS CON ESTÁNDARES MÁS ALTOS
Es necesario desarrollar CEA especializados en la formación de conductores profesionales, con un alto desarrollo humanístico, conocimiento de nuevas tecnologías en vehículos de alta capacidad, técnicas de conducción apropiadas según los nuevos diseños viales, y tecnologías vehiculares que fomenten el aprendizaje de nuevas y mejores prácticas, mediante la formación de hábitos apropiados.

La educación a su vez ayuda a formar el carácter de los conductores para que contribuyan de manera eficaz y eficiente en la disminución de costos de operación de los vehículos y ayuden a disminuir los niveles de accidentalidad.

LA METODOLOGÍA SE DEBE MODERNIZAR
Los CEA deben desarrollar un modelo pedagógico constructivista e interactivo; utilizar medios didácticos que involucren nuevas tecnologías; actualizar en competencias formadoras a instructores antiguos y formar nuevos instructores idóneos en técnicas de conducción para las diferentes categorías establecidas. Es importante fomentar la formación continua de conductores a través de Internet, en ambientes virtuales de aprendizaje.

Los centros de enseñanza automovilística deben ser instituciones educativas con capacidad empresarial, cuyos directivos posean formación gerencial y competencias en aspectos técnicos fundamentales.

La estructura empresarial debe estar apoyada en las normas internacionales ISO 9001:2000;  demostrar altos estándares de calidad y niveles de competitividad para atender la demanda de manera eficiente, teniendo en cuenta que los recursos didácticos requieren inversiones cuantiosas y su retorno debe ser gestionado con responsabilidad.

MENOS CUOTAS, MÁS ACCIÓN
Para lograr un buen nivel de educación en el tránsito, el Ministerio de Transporte debe fomentar el desarrollo empresarial, la libre empresa y la acción proactiva de los CEA para gestionar nichos de mercado.

También debe eliminar cuotas y otras medidas proteccionistas, que solo entorpecen el desarrollo de proyectos educativos; además, debe contar con la infraestructura y el equipamiento apropiados, procesos internos que permitan la gestión financiera de los recursos involucrados, vehículos de enseñanza dotados de modernas tecnologías para que la capacitación sea sincrónica con nuestros tiempos.

También se debería usar software especializado para la enseñanza y el aprendizaje de nuevas metodologías de levantamiento de comparendos y accidentes. Esto sería útil para la simulación de casos y el desarrollo de estrategias de prevención.

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