Propuestas para hacer más eficientes las reclamaciones por garantías de vehículos nuevos

Propuestas para hacer más eficientes las reclamaciones por garantías de vehículos nuevos

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

La Superintendencia de Industria y Comercio no cuenta con recursos suficientes para atender los casos por garantías de vehículos. Algunas soluciones.

El derecho del consumidor está tan metido en nuestras vidas que en este momento, sin salir de la casa, ya he realizado varias relaciones de consumo (mi hijo compró el pan, estoy usando el Internet y y ya viene el taxi que pedí). Es el derecho de lo cotidiano, el que nos da la tranquilidad de que los bienes y servicios deben ser de una calidad aceptable y servir para lo que el vendedor dice que sirven.

El ejemplo típico es el de los vehículos automotores, que es el tema predilecto de la Superintendencia de Industria y Comercio y de los Alcaldes Municipales, quienes son los encargados de velar porque se respeten los derechos de los consumidores¿y, en ocasiones, los derechos de los fabricantes y vendedores injustamente cuestionados por los usuarios de sus productos.

La Superintendencia se asemeja a un portaaviones, porque tiene fuerzas de mar,aire y tierra (legisla, vigila y falla como un Juez ordenando la efectividad de las garantías de los bienes y servicios que no cumplan la calidad ordinaria y habitual del mercado). Sin embarho, el sistema de protección al consumidor se ha visto desbordado por falta de recursos y por un procedimiento engorroso en las investigaciones (la queja del usuario, las explicaciones del productor y el vendedor, las pruebas y el fallo, que demora en promedio más de un año, muy tarde para unos y otros).

En estos días se está preparando un proyecto de ley impulsado por la Universidad Externado de Colombia para actualizar el Estatuto del Consumidor que nos rige desde hace 25 años sin ningún cambio (un verdadero record), y es la oportunidad para que, sin paternalismo hacia el consumidor ni reservas de los productores, se introduzca una verdadera reforma al sistema.

Es la ocasión para modernizarlo estableciendo la justicia oral, de tal manera que en la Superintendencia de Industria y Comercio los mismos funcionarios que ya tienen facultades judiciales decidan oyendo a las partes en una breve audiencia quien tiene la razón. Los conflictos de protección al consumidor generalmente son tan simples que mediante una revisión de las pruebas aportadas por las partes y lo que argumenten en la audiencia se puede tomar una decisión de fondo, como las de las Cortes de Pequeñas Causas de los Estados Unidos que vemos en la televisión.

Y a los Alcaldes Municipales, que hasta ahora solamente pueden imponer sanciones (multas) también se les darían facultades y un procedimiento igual para decidir las quejas de los consumidores en su ciudad. Si pueden cerrar discotecas ruidosas también podrían decidir si el propietario del vehículo tiene o no la razón en su reclamo.

Rodrigo Bueno Vásquez

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