Prueba de manejo a la Porsche Cayenne: primer paso a un nuevo mundo

La versión de entrada de este SUV alemán podría considerarse como el primer paso para nuevos clientes de la marca; para mí, lo fue como invitado.

Por Daniel otero

11:05 p.m. 04 de octubre del 2015
Porsche Cayenne en prueba de manejo

Porsche Cayenne

Daniel Otero Bravo
Redactor de EL TIEMPO

Debo comenzar con una confesión: nunca había manejado un Porsche. Más triste aún, ni siquiera había montado en uno. Es por eso que el hecho que mi “iniciación” con los emblemáticos deportivos de Stuttgart haya sido en un SUV tal vez no fue la forma en que lo había imaginado.

Pero no por eso iba a rechazar las llaves que por un fin de semana me pondrían a los mandos de una Cayenne V6, a fin de cuentas y a pesar de ser un SUV, un Porsche.

Además, si las cosas se quieren hacer bien, deberían hacerse por pasos, y comenzar por el que podría considerarse como uno de los modelos de entrada a la marca (dejando de lado el Macan) suena apropiado.

Me abren la puerta, hacen un repaso rápido sobre la ubicación de los botones y funciones principales (cuya cantidad, en una primera mirada, resulta intimidante) y tengo vía libre para arrancar.

La llave, que toma la figura de un deportivo, se inserta en la ranura al lado izquierdo de la columna de dirección. Al girarla, el sonido de 300 caballos dan la señal que el motor está encendido.

Porsche Cayenne en prueba de manejo

Porsche Cayenne

Al lado izquierdo del cojín están los mandos para los ajustes de la silla, que no se limitan a la distancia de la banca e inclinación del respaldo, sino que también permiten variar la sujeción lateral de espalda y piernas, y la extensión de la banca. Junto a la regulación eléctrica de la columna de dirección, esto se traduce en una posición de manejo sin queja alguna, independiente de si uno es alto, bajo, flaco o… “grueso”.

El timón de tres radios se acomoda perfectamente entre las manos, paso la palanca a la posición ‘D’ y la transmisión Tiptronic S de ocho velocidades comienza a mover a la Cayenne con una suavidad notable. De hecho, la comodidad general es todo lo que podría esperarse de un auto de este segmento (y precio): suavidad de marcha, insonorización, respuesta, calidad de los materiales.

Dejando de lado el primer día, marcado por constantes trancones donde las mencionadas cualidades de comodidad permitieron mantener la calma en medio del caos capitalino, la mañana siguiente me dio la bienvenida a una “autopista” no tan copada de carros y la posibilidad de “estirarle las piernas” a un V6 presto a dar lo mejor de sí.

Porsche Cayenne

Porsche Cayenne

A pesar de carecer del empuje de un motor sobrealimentado, el arranque no tiene demora alguna, la aguja del tacómetro roza la línea de las 6.500 rpm antes de hacer los cambios y poco después la del velocímetro ya ha superado la marca de los 100 km/h. Sin embargo, es en las recuperaciones, y más aún cuando se activa el modo ‘Sport’, que la respuesta de la Cayenne saca el Porsche que tiene adentro.

Más que la aceleración se destacan la precisión y efectividad de los frenos, pues detener a este bloque que supera las dos toneladas (2.040 kg en vacío) no es tarea para cualquiera. La suspensión tampoco se queda atrás, y aunque no evita los balanceos de cabina, sí deja tomar las curvas con total confianza, siempre transmitiendo al conductor suficiente información del camino.

Porsche Cayenne

Porsche Cayenne

Como el espacio apremia pero las palabras se siguen acumulando, podría resumir que aunque esta Cayenne no es el SUV más rápido del mercado (un V6 a cargo de más de dos toneladas solo puede hacer tanto), las sensaciones de manejo son únicas y junto con el ambiente interior, es inevitable sentirse en un vehículo superior a los demás en todo sentido.

El enfoque de esta versión hacia la comodidad es lo que predomina, pero en todo momento, ya sea estando detenidos, avanzando lentamente al ritmo del tráfico o escalando las serpenteantes carreteras al oriente de Bogotá, quedan en evidencia algunos visos de deportividad, recordando que por encima de todo estamos en un Porsche. Y eso no es cualquier cosa.

111.400 dólares es el precio, al cierre de esta edición, de la Cayenne de entrada, como nuestra unidad de prueba.

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