Punta Gallinas un lugar para navegar sobre ruedas

Punta Gallinas un lugar para navegar sobre ruedas

Redacción Motor

04:06 p.m. 04 de mayo del 2011

Día 3 - Viernes 22 de Abril - Punta Gallinas

Los aventureros del Reto Guajira Extrema 2011 de Distoyota habíamos llegado el día anterior a Punta Gallinas. El día de hoy sería de diversión, bueno, de mucha más diversión. El plan era conocer uno de los lugares más impactantes del territorio guajiro y  único en Colombia, Punta Gallinas, de igual forma compartir un rato con niños de distintas rancherías de la comunidad Wayuu. Ya preparados, encendemos motores para recorrer durante 20 o 30 minutos la distancia hacia este mágico lugar. No habíamos visto nada y ya estábamos con la boca abierta, el desierto se alzaba en limpias montañas de arena sin ningún tipo de vegetación. 

Ninguna frase puede narrar la sensación de subir una montaña de arena totalmente limpia, perfectamente moldeada por el viento como un experto alfarero para llegar a la cima y ver que el mar se abre en un horizonte pegado al cielo.  Fuimos informados de la importancia del lugar y de cómo está protegido por los Wayuu. Cada vez que el tiempo y el viento lo deciden las formas de estas montañas son moldeadas o  desplazadas hacia otros espacios de la llanura, algunos, increíblemente cerca al mar.

Afrontar la conducción de las camionetas sobre la arena fue una  verdadera clase, "Chander" que en la ranchería tiene un TOYOTA  "macho" de estacas (Land Cruiser 4.5), comentaba que primero se debía recorrer la duna lentamente para conocerla y saber sus límites, a veces sus bordes de desploman con facilidad  otras terminan en precipitadas caídas que uno no imagina al subirlas. Técnicamente, la presión en el acelerador debe ser permanente pero suave, se debe procurar una tracción constante, la arena es muy suelta, se desplaza con facilidad y patinar es seguro. Por ello, con la camioneta en L4 y un manejo en 3ª o 4ª  se obtiene mejor desempeño. Obviamente, es indispensable tener una cámara fotográfica o de video a la mano y todos la teníamos.

Todo el grupo de aventureros nos convertimos en niños de jardín, luego de la foto oficial,  cada uno salió corriendo a divertirse con su TOYOTA en las dunas, había mucho espacio y arena por recorrer. El recalentamiento era otro riesgo pero las camionetas frescas, otro terreno dominado por TOYOTA.

Luego de un rato el recreo se acabó, algunos optaron por una refrescada rápida en el mar mientras el grupo se acoplaba completamente.

En la tarde teníamos una hermosa misión, cerca de 40 niños habían llegado a la ranchería Alexandra, nuestro hospedaje. Distoyota les traía a cada uno de ellos y a casi todo el grupo que conformaban la escuela cercana al hospedaje, un kit  escolar. Cientos de cuadernos, lápices y colores fueron organizados cuidadosamente para niños y niñas, quienes los iban recibiendo uno a uno con alegría.

Los Wayuu son una comunidad que a nuestros ojos parecen extranjeros, pero lo somos más nosotros para ellos y la verdad al final todos pertenecemos al mismo país. Promover la educación entre los niños es una labor de compromiso y aprovechamos la expedición  también para aportar.

Crónica por: Felipe  Aguirre

 

 

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