El 'rebusque' de las estaciones de servicio va mucho más allá de la venta de gasolina

Más que expendios de combustible, muchas estaciones han evolucionado hasta convertirse en centros de reunión social, gracias a tiendas y restaurantes.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

La transformación que han experimentado las estaciones de servicio en Colombia es bastante particular. Anteriormente una estación, o 'bomba' de gasolina, era el sitio en el cual el automovilista tanqueaba y nada más.

Poco después comenzaron a ofrecer servicios de mantenimiento del carro, como engrase, cambio de aceite, montallantas, aire, lavadero y otro tipo de cuidados para el carro.

Pero aquellos tiempos eran distintos, pues un cambio de aceite debía realizarse cada 1.500 kilómetros y alimentar las graseras de los terminales de la dirección y otras partes clave era un ritual que debía llevarse a cabo con bastante frecuencia.

Hoy, los lubricantes duran mínimo 6 mil kilómetros y las graseras desaparecieron de los carros modernos, pues las piezas que antes necesitaban ese tipo de mantenimiento ahora vienen selladas. Incluso el lavado ha ido desapareciendo, ya que hay entre los usuarios la sensación de que en las estaciones de servicio la limpiada del carro cuesta más.

Las razones anteriores, más el poco margen de ganancia que deja la venta de combustibles, han obligado a las estaciones de servicio a reinventarse e incorporar otro tipo de servicios, que no tienen nada que ver con fierros.

Especialmente se destaca uno, y es el de la venta de comida y licores. Esto, a su vez, ha hecho que muchas de las estaciones de combustible en las ciudades se conviertan en centros sociales en los cuales convergen los rumberos y comensales de toda índole, a cualquier hora del día o de la noche.

Una de las ventajas de estas tiendas, tipo 'convenience stores' gringos, es que abren las 24 horas. "Desde la bomba Petrobras de la Autopista con 102 coordinamos nuestros operativos de la noche", dice un agente de la Policía Metropolitana de Bogotá, quien pidió mantener su nombre en reserva. Y añade: "Es el punto de reunión y donde nos podemos tomar un café y una empanada en la mitad de la noche".

Quienes van o vienen de fiestas familiares, de amigos, o de sitios de rumba que cierran a la 1 a.m., también hacen la 'parada obligatoria' en estos sitios para comprar comida, el trago 'de pirnos' o para tomarse un café. 

Por qué la transformación

El giro de las estaciones de gasolina hacia la venta de otros servicios no es gratuito. Según Álvaro Ramón Younes, presidente de la Federación Colombiana de distribuidores Minoristas de Combustibles y otros energéticos, Fedispetrol, la venta de combustibles ya no es tan rentable y hay que buscar otros ingresos (Ver entrevista).

Según Younes, el consumo de gasolina ha caído un 50 por ciento en los últimos 10 años. Claro, hay que tener en cuenta que los carros modernos son cada día más 'económicos' en cuanto al consumo, y la entrada del gas, sobre todo en el servicio público, impactó fuertemente la venta de otros combustibles.

La apuesta de los empresarios de la gasolina es a futuro cuando se desmonten en su totalidad los subsidios, pues hoy no se compite en calidad de gasolina, ya que ésta es la misma para todas las estaciones. Lo que están esperando, y de ahí el interés de grandes cadenas como Carrefour y Éxito de incursionar en el mercado de los combustibles, es que una vez haya libertad de precios puedan tener una real competencia entre las estaciones.

 

ENTREVISTA CON ÁLVARO RAMÓN YOUNES, PRESIDENTE FEDISPETROL
Estaciones son 'eficientes recaudadoras de impuestos'

Fedispetrol asegura que vender combustible en la actualidad no es tan rentable y que por ello las estaciones han tenido que diversificar.

El miércoles pasado, el precio de la gasolina subió en promedio 80 pesos el galón en todo el país. Algo que ya no es noticia desde que el gobierno decidió desmontar gradualmente los subsidios, pero para Álvaro Ramón Younes, presidente de Fedispetrol, esos aumentos han sido nocivos para el gremio que representa y solo han beneficiado al Estado.

Younes aseguró además que ya no es tan rentable vender gasolina, y que las estaciones se han convertido en las "más eficientes recaudadoras de impuestos del Gobierno".

¿Cómo compiten las estaciones?

No hay competencia. Todas le compran la gasolina a Ecopetrol y no hay diferencia. En este momento Chevron le pone un aditivo a la gasolina con 'Techron' y trata de romper mercados con esfuerzo propio de la marca; esa sería la única diferencia, pero en esencia los combustibles todos son iguales. 

¿Hay fidelidad de los clientes?

Se ha tratado de que haya fidelización de clientes, pero los estrechos márgenes que ofrece el gobierno no permiten competencias para emprender esa tarea. 

¿Qué incidencia tiene en el gremio el aumento mensual de precios?

Es totalmente negativo, es muy bueno para el gobierno pues le entra más dinero. En los últimos meses se ha desplomado el consumo, y los distribuidores manejan más recursos pero estos son del Estado. 

Entonces, ¿vender gasolina no es rentable?

Las tiendas de conveniencia son mucho más rentables que la propia gasolina; además, todas las actividades son menos peligrosas. La gasolina es un producto peligroso, hay que tener unas medidas especiales y una tecnología propia, fugas de vapores, rejillas perimetrales, y además todas las autoridades están pendientes de la estación para que se cumpla la normatividad. 

¿Qué porcentaje les queda a las estaciones?

Lo que queda es mínimo el 10 por ciento, que se lo tienen que repartir entre el distribuidor, el transportador y el de la bomba. El distribuidor o la estación de servicio se volvió el mejor recaudador de impuestos que pueda tener cualquier gobierno. La diferencia es que no se le reconoce por esta actividad un margen decente que le permita asumir los costos normales de transporte de valores, seguros, seguridad propia de la estación, porque se mueve un alto volumen de dinero que genera unos riesgos y costos más grandes dentro de su actividad. 

Si es así, ¿por qué cada día hay más estaciones?

En los últimos 10 años ha caído el consumo en un 50 por ciento; sin embargo, la actividad de las estaciones es muy dinámica y el gobierno ha mandado unas señales. Al final, va a liberar los precios y a eso le juegan las empresas para tener más porcentaje cuando llegue ese momento. La gente aspira a que al final la rentabilidad sea por cuenta propia y no por lo que fije el gobierno.

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