El reloj "más rápido del mundo" por TAG Heuer

Creó el cronógrafo más complejo y avanzado de la historia, pues conjugó el servicio horario con un cronómetro que anota centésimas de segundo y que obtiene la información de un oscilador.

Redacción Motor

09:49 p.m. 11 de julio del 2011

En un mecanismo de pulsera pudo conjugar la máquina que hace el servicio horario con el cronómetro que obtiene la información de un oscilador que hace 360.000 "alternancias" por hora. Una obra de arte.

Es un total contrasentido decir que existe el reloj más rápido del mundo pues todos deberían indicar lo mismo en todo momento. La hora ni el tiempo cambian. Sin embargo, la definición nos sirve para explicar la aparición de una asombrosa máquina de mano, capaz de "leer y escribir" centésimas de segundo, nacida en la sabiduría y talleres de alta relojería de TAG Heuer, en Le Chaux-Des Fonds, Suiza.

Conversando recientemente con un diseñador de relojes y con expertos en este tema, nos explicaban que esta es una de las máquinas más sofisticadas y avanzadas del mundo.

Si uno piensa que el reloj funciona en cualquier posición, en todos los climas, a cualquier altura, soporta todo tipo de impactos, vibraciones o movimientos bruscos como, por ejemplo, jugar tenis, montar en bicicleta, en moto, manejar herramientas; que tiene cientos de piezas diminutas que trabajan en perfecta coordinación, que es capaz de autoalimentarse y funcionar autónomamente cuando es automático, que funciona bajo el agua, que es objeto de moda, de arte y joyería, que puede costar desde poca plata hasta muchos millones, entre otras muchas tareas, ciertamente es uno de los objetos cuya mecánica y diseño son altamente subestimados.

A esto le debemos agregar la artesanía pues si bien ahora sus piezas deben ser diseñadas y talladas con la ayuda de precisos computadores y herramientas conectadas a la información digital, hace siglo y medio se fabricaba todo el mecanismo a mano o con herramientas muy precarias.

Además, el diseño mismo de la máquina es otra obra de arte, de creatividad, de matemática, de física y de mecánica. Los movimientos, como se llaman los entresijos del reloj, tienen miles de variantes pues cada fabricante ha logrado dar la hora a su manera y a cualquier precio. Inclusive, el reloj mecánico, suizo por naturaleza, pudo superar el ataque de los japoneses y del cuarzo.

Heuer, en 1916 hizo el primer cronómetro que permitió medir los tiempos en los deportes en 1/50 y 1/100 de segundo, cuando lo usual era apenas leer una quinta parte. Esto fue una revolución pues cambiaron todos los récords. Pero hay que citar una diferencia: un cronómetro es un reloj grande, generalmente de colgar y que solo mide tiempos parciales. El cronógrafo, además de esa función, es horario y puede ser calendario. Cada función implica "un piso" más de maquinaria.

Por primera vez en la historia, TAG Heuer presentó recientemente el cronógrafo de pulsera, montado en una caja de oro rosado y en una limitada edición de 150 piezas cuyo precio es mejor no preguntar (pasa de los 100 dólares con creces) y que se llama Mikrograph, una auténtica maravilla mecánica. Basta con
ver la foto de su mecanismo.

Para poder indicar en el cuadrante la medición de las centésimas, tiene elementos que trabajan a una alta frecuencia pues "vibra a 4 hercios, con 28.000 alternancias por hora y una reserva de marcha de 42 horas; para el cronómetro, el volante suizo de alta frecuencia oscila a 50 hercios, con 360.000 alternancias por hora, reserva de
90 minutos de marcha, con indicación de la centésima en la aguja central del cronógrafo".

Transcribimos textualmente estas misteriosas características para no incurrir en errores que serían sacrilegios para los relojeros expertos.

Va montado con una tapa de cristal de zafiro transparente que deja ver los dos "corazones que laten a diferentes velocidades" y parte de sus 396 piezas giran sobre 62 rubíes.

El V4, con "correa de repartición"
Para celebrar sus 150 años, TA G decidió producir el Mónaco V4, que había mostrado en estado de prototipo en 2004. Este reloj es totalmente diferente a cualquier otro visto en la historia pues sus movimientos internos son transmitidos por correas, al estilo de la repartición en un motor de combustión conocido.
Además, este singular reloj tiene sus principales piezas montadas en balineras diminutas. Hasta la fecha, los relojes mecánicos tienen componentes fundamentales como un acumulador de energía (la cuerda), una transmisión por piñones y la función reguladora usualmente manejada por un resorte calibrado.
En el V4 desaparecen los piñones y ruedas a cambio de cinco correas de 0.7 milímetros de ancho con sus respectivos templadores, las más pequeñas jamás fabricadas. En vez del acumulador de energía que trabaja en rotación, el V4 tiene un mecanismo lineal de 12 gramos tungsteno que se mueve sobre rodamientos de 0.2 mm. Cada pieza cuesta 150 mil dólares.

FRASE

Cada función del reloj supone "un piso" de mecanismos individuales, por lo cual el Mikrograph tiene un bellísimo despiece independiente para el reloj y para el cronómetro.

Una de las máquinas más complejas y versátiles es el reloj mecánico porque funciona en cualquier condición y hasta genera su propia energía gratuitamente.

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