Renovación total para la segunda generación del BMW Serie 1

Nueva plataforma, medidas, motores con doble turbo de mejor rendimiento y un diseño mucho más moderno y joven. Además, suspensiones y dirección mucho más suaves y caja automática de ¡8 velocidades!

Redacción Motor

08:49 p.m. 12 de diciembre del 2011

Fotos de la segunda generación del BMW Serie 1

El carro de entrada a la marca alemana fue completamente reformado. Cambiaron la plataforma, las medidas, los motores tienen doble turbo y el diseño es mucho más moderno y joven. Además de la mejora del rendimiento, las suspensiones y la dirección son mucho más suaves y amables para el manejo. La caja automática es de ¡ocho velocidades!

Aunque de antemano uno sabe que BMW no puede hacer cambios ni cirugías radicales en sus carrocerías porque es una marca muy tradicional y tipificada, en cada nuevo modelo hay que buscar siempre los cambios y las grandes diferencias como para que ameriten el cambio de código del modelo y sean en la vida real una nueva familia de autos.

Esto acaba de suceder con el nuevo Serie 1, que venía saliendo de la misma sastrería desde el 2004, cuando BMW se lanzó con este auto que necesitaba para confrontar al Audi A3 y su similar mecánico, el VW Golf. Este es un segmento de clientes que en Alemania tiene gran resonancia y que BMW debía cubrir. Más pequeño que el Serie 3, pero con la misma filosofía mecánica de todos los BMW, como quiera que es de motor delantero longitudinal que impulsa las ruedas traseras, el Serie 1 logró lo que no se pudo hacer con el Touring que se fabricó durante unos años como la alternativa del "segundo BMW" de la casa.

El nuevo equipo de diseño de BMW, encabezado ahora por el holandés Adrian van Hooydonk, es el autor de la segunda generación del Serie 1, que no solamente se reforma exteriormente sino que es también plataforma para el lanzamiento de una nueva filosofía en los motores de los carros pequeños de esta marca, que ahora pasan a la aspiración forzada con dos turbocargadores.

Más redondo, obviamente con centímetros adicionales en todas sus cotas, tiene una cara más simpática y juvenil o, si se quiere decir de otra manera, menos tiesa y menos alemana. El Serie 1 "sonríe", y eso ya es un cambio fuerte de personalidad.

Mantiene sus mismos destinos de suplir a la familia con un auto compacto, muy deportivo, con toda la carga tecnológica y de calidad de cualquier BMW. Es algo más espacioso en la parte de cabina pero de todas maneras conserva sus limitaciones de volumen en el baúl, pues no se trata de una camioneta sino más bien de un sedán cuatro puertas con el agregado de la quinta para darle un perfil más utilitario y funcional, aunque queda en deuda en volumen en el maletero.

Lo más interesante es el giro de la mecánica, que no responde simplemente al capricho o necesidad de plantear siempre nuevas tesis motrices sino también al convencimiento de BMW acerca de los motores de los próximos años, en los cuales el turbocargador va a ser esencial para ofrecer mayores potencias con menos consumos y emisiones. Hasta la fecha, en la producción genérica de BMW el motor ha sido siempre atmosférico. Pero así como
Mercedes abandonó el "Kompressor" o supercargador para usar turbocargadores que utilizan gratuitamente la energía de los gases de escape para comprimir el aire de la admisión, BMW viene ahora con dos compresores en sus motores, como se había visto ya en las máquinas de las SUV.

El resultado es bien interesante pues los motores 1.6, que son los del modelo de base que conocíamos y que aportaban 122 caballos para mover 1.365 kilos, ahora suben a 136 caballos en la versión 116i, y a 170 con la configuración 118i, con idéntica cilindrada. Esto quiere decir que ahora hay que olvidarse de asociar cilindrada con las siglas en BMW. No se trata solamente de un cambio de cifras sino de una eficiencia mucho mayor en todos los aspectos gracias a los dos turbocargadores que alimentan la admisión.

Trabajan en línea, con uno de turbina pequeña que se encarga del llenado a bajas revoluciones pero con respuesta inmediata, y un segundo turbo más grande que ya aporta el mayor caudal que se requiere para subir al tope de revoluciones. De esta manera se elimina todo el "lag" o demora del turbo en inflar y el torque crece enormemente. Resultado, el 116i es ahora un auto con chispa y vivacidad, de lo cual carecía el modelo anterior, y marca una gran diferencia en la altura de Bogotá, donde el rendimiento con el turbo
no tiene el detrimento del 30 por ciento que pierde el motor aspirado naturalmente.

Hay que agregarle a la máquina otros refinamientos como la inyección directa de gasolina a las cámaras, los ejes de levas con ángulos ajustables en los cuatro cilindros y las 16 válvulas de aperturas también variables. Asimismo, en plena ola verde, todos los modelos vienen con el mecanismo que apaga el motor en las paradas del tráfico y se reanima con solo pisar el embrague, una función de manejo económico sugerido y ahorros de energía térmica con la dirección electroasistida.

En marcha, el nuevo motor destapa otro carro con respecto al modelo anterior, aunque las relaciones cortas de la caja mecánica de seis velocidades que manejamos (8 tiene la versión automática) castigan un poco el arranque del carro y en el ascenso se recurre mucho a la segunda marcha, en la cual trepa en el rango de los 80 a 90 kilómetros por hora como una bala, pero se resiente en las retomas si se salta a tercera. Seguramente en la automática no sucederá esto por la cantidad y variedad de las 8 relaciones que escalonan perfectamente el débito del motor. El de 136 caballos llega a 210 kp/h, y el de 170 alcanza los 220. La gran diferencia es el torque o recuperación que se percibe en el pique.

Otro cambio notable son sus modales. Las suspensiones son mucho más suaves y confortables que las del carro previo, que era bastante rejudo, sobre todo con las ruedas Runflat. Esa misma amabilidad se refleja en la dirección, esta sí suave y agradable por la asistencia eléctrica mucho más contundente que la hidráulica anterior, que estaba en deuda de apoyo al conductor. La forma de las sillas, más envolventes y ajustadas, y el diseño de la instrumentación aumentan la siempre manifiesta sensación de deportividad que caracteriza a todos los BMW, sin necesidad de
algunos parámetros teutónicos que se respiran en los previos series 1 y 3, cuya nueva generación también acaba de nacer.

Dos niveles de equipo
BMW simplificó la gama de equipos con dos versiones que aplican a todas las diferencias de motores que se especifican como 116i y 118i, ambos con la misma cilindrada de 1.6 litros pero diferentes potencias, 136 para el bajo y 170 para el alto. Los equipos van empacados en la gama Urban y Sport, que difieren en accesorios menores y acabados de cabina, pues todos los modelos vienen con 8 airbags, ABS y EBD, controles de estabilidad y tracción, Start and Stop, dirección electroasistida, entre los principales.

Otro ambiente
La presentación de la cabina cambia totalmente. Lo más notable es la pantalla central de información, abierta de manera permanente y operable con un mouse desde la parte baja de la consola, al gran estilo de las series de alto lujo. Hay tapizados diferentes, las sillas tienen costuras matizadas con el color del auto, las guarniciones de las puertas son mucho más modernas y alegres, el timón con mejor grip y un diseño más llamativo, y una insonorización perfecta.

FRASES

Los nuevos carros arrancan en 80 millones de pesos y el tope de la gama es el diésel 2.0, que tiene 184 caballos y vale 95 millones.

Los detalles y acabados están al nivel BMW. Se han refinado todos los elementos.

La conectividad es ahora un estándar y la eficiencia una obligación. El Serie 1 tiene el sistema que apaga el motor en el tráfico para ahorrar gasolina y bajar emisiones.

Los apoyacabezas traseros plegables ayudan mucho a ampliar la visibilidad cuando no hay pasajeros. La presentación de todos los mandos es impecable.

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