Revisión al deducible de la poliza de su auto: la irresponsabilidad cuesta

Esa porción de dinero que debe aportar el asegurado lo obliga a compartir el riesgo y les sirve a las compañías para pagar los siniestros.

Redacción Motor

05:00 a.m. 23 de septiembre del 2008

A nadie le gusta sacar de su bolsillo 500 mil o un millón de pesos para pagar los daños del vehículo luego de un accidente de tránsito, menos aún si, para cubrirse de esos gastos, está desembolsando una suma similar, año tras año, a una empresa aseguradora.

Pero toca. Se trata de un porcentaje que las compañías le aplican a la póliza bajo el nombre de 'deducible', el cual dejan de pagarle al asegurado para cubrir los gastos administrativos y los que generan las miles de reclamaciones del resto de los abonados.

Para entenderlo mejor hay que partir de una base: el seguro, como herramienta social, no es unipersonal; es una bolsa común que supone unos riesgos homogéneos de todos los que adquieren pólizas, de ahí que esté concebido para que las primas de muchos paguen los siniestros de unos pocos.

"Contrario a lo que mucha gente cree, el deducible no es un invento colombiano, sino una práctica utilizada en todo el mundo -asegura Carlos Varela, director de la cámara de automóviles de Fasecolda, gremio que agrupa a las aseguradoras del país-. Es un llamado al usuario para que sea cuidadoso con su bien y lo utilice adecuadamente para no afectar su póliza".

¿Cómo así "afectar la póliza"? ¿Es cierto que es mejor no reclamar mucho para ¿cuidar¿ el deducible? Según Fasecolda, no es verdad que el valor del deducible sea directamente proporcional a los golpes del auto reportados. Lo que sucede es que, en términos generales, pero no como una regla del mercado, las aseguradoras 'premian' a sus clientes cuando ven que pasan meses y años sin hacer reclamaciones.

Todos ponen
"La práctica comercial de muchas aseguradoras es rebajarles el 10 por ciento del valor de la prima a sus clientes, si al cabo de un año no han hecho reclamaciones; el 20 por ciento, si pasan dos años sin estrellarse; el 30 por ciento, si pasan tres; el 40 a los cuatro y el 50 por ciento a los cinco años¿ ahí es donde está el beneficio de cuidar el bien frente a la aseguradora", explica Varela.
Este sistema se aplica en el mundo entero bajo el nombre de 'bonus-malus', que consiste en premiar a los conductores que se comportan bien, mientras se castiga a los irresponsables (cobrándoles 'más duro' el valor de la prima) y tiene su lógica, si se entiende el seguro como una herramienta colectiva.

"Un solo siniestro de un conductor borracho que se pasa un semáforo en rojo y mata a varias personas podría costar 500 millones o 1.000 millones de pesos, monto que, a la larga, pagan el resto de los asegurados -añade el ejecutivo de Fasecolda-. Por eso un siniestro de esa magnitud debe ¿disparar¿ el valor de la prima del irresponsable para no afectar las de los demás".

Varela reconoce, sin embargo, que en Colombia somos 'bonus' con los choferes pilos, pero muy poco ¿malus¿ con los pecadores. De ahí que el gremio que representa vea con buenos ojos iniciativas como el pase por puntos y la cárcel para quienes manejan bajo efectos del alcohol o las sustancias sicotrópicas, dos medidas que, como el deducible, están llamadas a crear conciencia acerca de la gravedad de conducir irresponsablemente.

Actualmente las aseguradoras miran el grado de riesgo de sus clientes potenciales de acuerdo con la cantidad y la gravedad de los accidentes en que se han visto envueltos, pero también con el número de comparendos que tienen y con variables como las licencias de conducción con restricción o el tipo de vehículo que tienen.

Todo esto lo monitorean a través de las reclamaciones para revaluar el grado de riesgo de las personas, de ahí que los descuentos -no el deducible- se puedan ver afectados o no (eso depende de la compañía) con cada golpazo reportado.
Nadie está exento

Cuando un cliente se acerca a una compañía a comprar un seguro para automóviles está en todo su derecho de negociar el deducible, bien sea para aliviar el pago de la póliza o bien para desembolsar lo menos posible luego de un siniestro.
Negociarlo alto o bajo es una decisión económica personal que responde, por ejemplo, a que el vehículo es una herramienta de trabajo o a la necesidad de un conductor de sentirse amparado, así no utilice el carro con mucha frecuencia.

En el primer caso, seguramente preferirá pagar una prima más alta para que su deducible baje, pues el riesgo de accidente es mayor, mientras que, en el segundo, es posible que no le interese incrementar el porcentaje de su deducible porque sabe que él, como conductor, es un riesgo menor para la compañía. 

Sea cual sea la modalidad que escoja, nunca hay que olvidar que hasta el más responsable de los conductores no está exento de un accidente grave. Lo recomendable es comprar la póliza que más le convenga según su realidad económica y negociar el deducible teniendo en cuenta el nivel de riesgo que maneje.


¿Y LA RESPONSABILIDAD CIVIL, QUÉ?
Todos los seguros sobre automotores contemplan la póliza de Responsabilidad Civil (RC) -que cubre lesiones a terceros cuando la cuantía excede la contemplada por el Soat- pero la póliza de RC puede adquirirse 'sola', sin que vaya amarrada a la del vehículo.
Naturalmente, por el carácter de esta póliza y en vista de que el deducible se aplica exclusivamente para daños materiales, no tiene sentido añadírselo a la RC.


TIPOS DE DEDUCIBLE
El mercado ofrece dos tipos de deducible: como porcentaje del valor asegurado o un valor mínimo (un tanto por ciento o, mínimo, tantos salarios mínimos), o como porcentaje de la pérdida (un tanto por ciento sobre el valor del siniestro).

El monto se ubica entre el 10 y el 20 por ciento, pero es la compañía aseguradora la que le recomienda al usuario, de acuerdo con su realidad actual y sus expectativas, qué le conviene más. 

LO QUE CONTEMPLA LA PÓLIZA DE AUTOMÓVIL
Responsabilidad civil: pérdidas patrimoniales a las que se vería expuesto si resulta responsable por las lesiones personales o daños a bienes de terceros por causa de un accidente de tránsito.
Daños: pérdidas patrimoniales a las que se vería expuesto por los daños totales o parciales de su vehículo, en un accidente de tránsito.
Hurto: pérdidas patrimoniales a las que se vería expuesto por el hurto de su vehículo o partes del mismo.
Otras coberturas: servicio de grúa, carro taller, asistencia, hoteles, conductor elegido, asistencia jurídica, entre otros beneficios.

ANTES DE NEGOCIAR SU PÓLIZA¿
Asegúrese de que sea una decisión razonada y déle prioridad a la persona sobre el carro.

Si, por la edad o la dificultad de conseguirle repuestos, le resulta muy costoso asegurar su vehículo, adquiera la póliza de
Responsabilidad Civil.

Cuando adquiera un seguro, no piense que está ¿botando la plata¿.

Es su tabla de salvación en caso de un siniestro.

Mire bien el deducible que le están ofreciendo (sobre el valor del carro o sobre el valor del siniestro) y tome el que más se ajuste a su realidad económica.

Utilice a su aseguradora: llame, pregunte, moleste, pida asesoría, pero no 'la gaste' en rayones insignificantes.

No olvide que el seguro paga sobre el valor comercial del carro al momento del siniestro: renegóciela cuando note que su vehículo ha bajado demasiado en el mercado.

report_error_form_error
Reporte enviado
¿Encontraste un error?
Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.