Revista Motor estuvo en la prueba de la nueva Hyundai Santa Fe en Perú

En este país se realizó la presentación de esta nueva camioneta de Hyundai para Latinoamérica y que llegará al país con motor de 2.4 litros y 177 caballos, buen equipamiento y ayudas de conducción.

Redacción Motor

05:53 a.m. 04 de octubre del 2012

Fotos de la prueba de la nueva Hyundai Santa Fe en Perú

Cuzco o Cusco, la elevada cuna del imperio inca y su quebrada geografía de altísimos picos coronados con nieves perpetuas y precipicios sin fin, que a 3.500 metros sobre el nivel del mar se impone como la 'Roma de Sur América', fue el escenario que escogió Hyundai para probar la nueva Santa Fe que es la más grande de las camionetas que vende la marca en Colombia y que llegó a su tercera generación.

En ese paisaje de mesetas milenarias, cañones estrechísimos y montañas arañadas por todas partes por terrazas de cultivos, quedó como para una postal la nueva estampa de esta camioneta que se reformó de principio a fin, en proporciones y trazos tan fluidos como el aire seco que durante dos días nos acompañó en esta prueba.

Y es que a pesar de que la camioneta es ahora más larga, más alta y más ancha que la edición anterior su enorme y robusto frontal con luces finas, el nuevo dibujo del marco de las ventanas junto con una delgada y pronunciada cintura y el tratamiento de la parte posterior con un enorme spoiler que corta la caída del techo y un pliegue dramático que nace sobre la manija de las puertas posteriores y cubre la parte superior de los stops oblicuos hace que en conjunto tenga un efecto óptico por el que su volumen se ve mucho menor y con perfil naturalmente deportivo.

Arrancamos desde el Cristo Redentor, que le regaló una colonia palestina a Cusco, y al entrar en la camioneta el espejismo de lo compacto desaparece pues esta nueva Santa Fe tiene mayor espacio interior y de carga, incluso, tiene la posibilidad de albergar hasta 7 pasajeros en todas las versiones, con excepción de la de entrada y su zona de carga se aumentó hasta los 534 litros.

El interior tiene un tratamiento imperial, con cuero en los tapizados, el volante y la palanca de cambios y aplicaciones en aluminio que combinan en la justa medida. Los dos relojes del tablero tienen una disposición envolvente hacia el conductor y su iluminación, como la de la pantalla informativa, en caracteres blancos sobre fondo azul es visible y agradable en cualquier momento del día.

La consola central, con una pantalla digital de 9 pulgadas e iluminación en el mismo tono azulado y la disposición de las rejillas del climatizador de doble zona, tiene el mismo dibujo de la parrilla de hexagonal de tres hojas y sus materiales son suaves al tacto, agradables, finos.

Para ubicarse en una correcta posición de manejo el conductor tiene a la mano un arsenal de botones con los que calibra la altura y fondo de la silla, los espejos, el sunroof con el que se descubre el techo panorámico, los controles de audio, el sistema de conexión Bluetooth, e n fin. Una vez preparado, el piloto solo debe presionar el botón de encendido, con el pedal del freno al tiempo, si va a bordo de la versión automática y pasar al acelerador.

A pesar de la asfixiante altitud, los 177 caballos de su motor de 2.4 litros, que es el que seguramente estará en Colombia, galopan sin quebrantos y mientras crece el ronroneo entre unas carreteras sinuosas que escalan Los Andes en pocos momentos adquiere una buena velocidad. Al momento de hacer sobrepasos en esas angostas cintas asfálticas, que son el único elemento que rompen el encanto prehispánico puesto entre esas murallas naturales, el modo secuencial suple la pequeña pausa que hace entre la segunda y la tercera relación en la caja puesta en modo automático y ayuda a acelerar la respuesta de las 6 velocidades para calmar cualquier apuro, sin hacerle perder el aliento al vehículo.

En pocos metros, y prácticamente sin que uno se de cuenta, la nueva Santa Fe alcanza una velocidad de 150 kph y si no se mira el velocímetro, no se siente como se sigue hundiendo en el horizonte con exceso de arrestos y seguridad. Debe ser porque, la Santa Fe cruza con docilidad y precisión, es exacta, apenas con un leve movimiento de la dirección electroasistida, por lo que su manejo es descansado e intuitivo, y se tiene en cada curva como si estuviera amarrada al borde interno. Además, los frenos son quirúrgicos, casi secos.

Así, queda el exterior para el goce pues su suspensión borra los huecos y su trabajo es silencioso, mullido, agradable, de una calidad tan alta como la cordillera. Y a pesar de un exceso de curvas, muchas en U, no hay ningún bamboléo, ningún salto excesivo, entra y sale de cada tramo como un gato. Firme. 

Entonces el viaje es en primera clase, y se pasa a vivir plenamente adentro, en un confort lleno de atenciones y privado de molestias, a pesar de que al final de cada trayecto se 'salto' sin ceremonias de la carretera al barro rojo, con el que se hacen los ladrillos artesanales para las casas, y de este a los fértiles pero irregulares suelos en los que pulula una pequeña caña con la que se hacen escobas y se alimenta al ganado de montaña, casi sin sentir el tránsito entre uno y otro, como si flotara.

Una gran experiencia en un mítico lugar que puso a prueba más que suficiente las capacidades de esta nueva generación de la Santa Fe, de la que bajarse se hace explicablemnete difícil  por ser tan buen espacio, tan agradable estancia. Quedará en deuda el haber tenido la versión diesel de 2.2 litros y 197 caballos o la más potente de 3.3 litros y 270 hp pero por el momento, esta versión que arranca en los 75 millones de pesos devolverá con creces la inversión.

* Asistimos por una gentil invitación de Hyundai de Colombia.

DATOS
El equipamiento comprende freno de mano de acción electrónica, seis airbags, un sistema de sonido diseñado para la cabina, guantera refrigerada, espejos exteriores con calefacción y plegables, parrilla de techo.

Las ayudas de conducción son: cámara y guía de parqueo, retrovisor electrocromático, control de crucero, control de descenso, control de estabilidad, frenos abs, asistente ESC para controlar el carro si se ingresa a alta velocidad en una curva y que trabaja de la mano de la tracción integral, pues se encarga de frenar las ruedas que están al interior del trazo.

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