Revista 'Motor' probó en España la cuarta generación del Seat Toledo que llegará al país

La berlina familiar de Seat regresa con una carrocería de tres volúmenes muy espaciosa y de finas líneas. A Colombia vendrá con un motor 1,6 para competir en el rango de los de 40 a 45 millones.

Redacción Motor

03:32 p.m. 17 de septiembre del 2012

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De alguna manera, el Seat es un emblema nacional de los españoles, quienes son los mayores consumidores de esta marca. Por ello sus autos llevan nombres tan carismáticos de ciudades como Toledo, Córdoba, León e Ibiza.

El turno para el estreno, días antes del Salón de París, fue para el Toledo, que es un buen ejemplo de la integración de plataformas y del rendimiento industrial de un grupo multimarca pero unimecánico, como es VAG, que es la sigla de este poderoso conglomerado.

El nuevo Toledo es, arquitectónicamente, una fusión de la parte delantera del chasis y suspensiones del Ibiza con la mecánica trasera del León. Y esta vez, el clásico sedán familiar español no proviene de la tradicional planta de Martorell, en Barcelona, sino de
Bratislava, Eslovaquia, y más concretamente de Skoda, donde se hace un auto casi idéntico a este de no ser por las diferencias de la decoración exterior de cada marca, llamado Rapid, que también acaba de estrenarse.

El enorme grupo VW logra de esta manera mayor ahorro en costos e integración, produciendo en los sitios donde le es más rentable. En Barcelona, cuna de Seat desde cuando era una filial de Fiat, entre 1950 y 1989, ahora se fabrican los León, Altea, Exeo, Alhambra y la más reciente camioneta de Audi, la Q3, que todos toman como "made in Germany".

No hay tal. Hoy se montan los carros donde mejor convenga asumiendo que la calidad, la manufactura y los componentes tienen un estándar internacional constante. El papel de Seat dentro del grupo VW es fundamental pues posee un importantísimo centro de diseño que trabaja para todas las marcas (Audi, VW, Skoda, Seat, Lamborghini y Bentley), que goza de una independencia estilística que a la vez responde muy bien a su filosofía de hacer vehículos más alegres y deportivos, sin perder la funcionalidad total de un auto de clientela popular.

Precisamente, de ese ambiente y pensamiento sale este nuevo automóvil que ya viene haciendo familiar su nombre desde 1992, cuando el diseñador italiano Giugiaro pintó el primer ejemplar, que sería reformado en 1998 después de haber llegado a las 860.000 unidades fabricadas.

El Toledo que manejamos en su presentación ante la prensa internacional y que se espera para el próximo Salón de Bogotá, precisamente en la ciudad de España que lleva su nombre, es la cuarta versión de un auto muy clásico, que regresa a su diseño de tres volúmenes con baúl separado, aunque vaya cada vez más inclinado y en secuencia con la caída de la línea de la capota, a tal punto que casi se considera un hatchback.

La premisa de Seat, como la de todos los fabricantes europeos, especialmente, es producir autos con bajas emisiones y motores avanzados. De ahí que las máquinas que están en el Toledo sean propias de esa tecnología, que en este caso es bien original. Los equipos son muy completos, dependiendo de los modelos, pero
se puede decir que es un carro "full seguridad" con seis airbags, ABS y ayudas electrónicas de manejo y frenado, como corresponde a todo auto moderno que se respete en cuanto a
tecnología.

Nos sorprendieron los espacios interiores, el enorme baúl donde
caben todos los equipajes del cupo de pasajeros, los acabados perfectos de las sillas y la funcionalidad y la homogeneidad del carro en todos los aspectos.

Naturalmente una cosa es manejarlo en las perfectas pizarras de
las rutas europeas y otra llevarlo a nuestro exigente medio, pero no hay razón para pensar que su desempeño no es el de un auto de suspensiones muy suaves y silenciosas, característica de los Seat, con dirección electrohidráulica muy corta y ágil que lo
hace fácil de llevar en cualquier ruta.

Lo manejamos con el motor 1,2, y a la altura de la carretera, unos 700 metros sobre el nivel del mar, responde bien en el fondo para una velocidad en la zona de los 175 kph. Pero hay que recurrir
a todo el diagrama de la caja para sacarlo de las aceleraciones bajas debido al torque del motor, que queda en deuda, compensado con su admirable bajo consumo.

Pero una impresión de ruta en estas condiciones tan diferentes a las nuestras no arroja un diagnóstico válido, por lo que habrá que esperarlo y probarlo con el motor 1,6 en nuestro hábitat para
juzgarlo.

FRASE:

El Toledo es un producto tan alemán como Volkswagen o Audi, pero incrustado en el fino acero tradicional de la orfebrería de
la ciudad que le da su nombre.

El diseño del Toledo es muy fino y elegante, además de nuevo de punta a punta. El auto recuperó todo su nivel, ganó en dimensiones y espacio interior y con la configuración de baúl separado ofrece un espacio de carga excepcional.

No tiene ángulo flojo el nuevo Toledo, pues por donde se le mire es bonito, sobrio, representativo y elegante para ser el carro insignia de la familia.

Seat tiene toda la libertad para diseñar sus carros por fuera de los parámetros clásicos del grupo VW, y el resultado de sus ideas son un carro joven y deportivo que respira modernidad y confort.

RECUADRO:

Minimotores de alto rendimiento
A pesar de su tamaño, casi 4,5 metros de largo y 1.140 kilos de peso, una masa muy racional para sus dimensiones, la maquinaria
fundamental del Toledo la componen dos motores de apenas 1,2 litros de desplazamiento. El primero es de solo tres pistones y 1,2 litros pero con todos los accesorios electrónicos y el compresor de la admisión, además de la inyección directa de combustible que llega a los 75 caballos.

Hay otra motorización del mismo desplazamiento pero con cuatro cilindros, que sube la aguja del dinamómetro a 85 o 105, dependiendo de la versión. También existe un 1,4 litros de 122
caballos con caja de siete velocidades, aunque a Colombia el Toledo llegará con una máquina de 1,6 litros de ese rango de
potencia pero mayor torque, con un precio de 43 millones de pesos.

Espacio para todas las necesidades
La versatilidad del interior, gracias a las múltiples posiciones usables de la silla trasera, permite convertir el Toledo en un aparato de gran capacidad, adicional a la de su buen baúl. Además, la presentación y los muebles, a la vez que son de muy buena calidad y confección excelente, están elaborados con materiales para el uso y el trajín propios de un auto de perfectas
dimensiones para el grupo familiar.

¿Hatchback o sedán?
Los diseños actuales están fusionando en la práctica los conceptos de un hatchback, que era el auto con compuerta de camioneta atrás, con los del sedán convencional con baúl separado. El Toledo es un perfecto ejemplo de esta solución que
produce un auto muy funcional por el acceso y el espacio trasero, pero sin que pierda la línea de carrocería de un vehículo convencional.

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