Rueda la Selección Colombia (I)

Rueda la Selección Colombia (I)

Redacción Motor

03:54 p.m. 30 de abril del 2013

Bogotá sigue petrificada. La economía en neutro. Las ventas de carros en reversa. El panorama no ha cambiado en el último mes, por lo tanto sobre el tema todo está dicho y analizado, lo cual nos evita regresar a lugares comunes y escribir más de lo mismo.

Nos ocupa hoy un asunto más lúdico pero no menos interesante que hemos llamado de manera algo atrevida "Selección Colombia". Digo atrevida porque por mi experiencia de muchos años como periodista deportivo, editor del tema en este periódico por más de una década, al haber cubierto in situ dos mundiales de fútbol y haber sido el escritor de dos libros de Francisco Maturana, conozco bien lo complejo que es escoger un grupo representativo de una actividad, que sea el mejor y, sobre todo, que satisfaga a todos. Lo último es un imposible probado.

Esa situación nos llegó hace más de un año a esta Casa Editorial cuando Helda Díaz, la inquieta e incisiva ejecutiva que desarrolla las colecciones que hemos venido ofreciéndoles, tomó la idea de hacer la "Selección Colombia" de los carros más queridos por los colombianos, basada en la increíble aceptación que han tenido las once series que han salido en los últimos cinco años sin interrupciones. Hoy están en las vitrinas y anaqueles de millares de hogares, oficinas y almacenes.

De arranque, hacer la lista era un complique porque hay muchos candidatos, con mayor o menor peso, todos incidentes en ese recuento a escala de tantos años de movilidad, y ahora de inmovilidad, que hemos vivido. Por supuesto, se quedaron muchos carros por fuera, entre ellos algunos muy importantes como los Mazda, el Sprint y bastantes más. No porque no los hubiéramos considerado sino porque una cosa es hacer una lista y otra obtener en el mundo del modelismo las réplicas correctas de los vehículos que queríamos ofrecerles a partir del próximo sábado 11 de mayo.

Mucha gente nos ha escrito sugiriendo temas y colecciones de determinadas máquinas con gran apetito e interés por seguir reuniendo estas piezas que han recorrido el mundo de los aviones, de las motos, de los carros, los taxis, los camiones, todas ellas agrupadas bajo el concepto de MOTOR. Pero no todo es factible. Hay algunos modelos cuyos moldes existen y se pueden acomodar a los detalles propios de Colombia. Pero otros –como es el caso de la mayoría de las piezas de esta colección que va a salir– hubo que mandarlos a fabricar, de manera exclusiva y concreta para esta serie, en distintas partes del mundo donde pudieran atender nuestros caprichos y volúmenes de unidades.

De ahí que cuando hicimos la primera lista, la decantación por falta de disponibilidad y factibilidad fue enorme, razón por la cual desde ese momento quedó el compromiso de hacer una segunda entrega para satisfacer las innumerables e inevitables quejas y solicitudes que se van a suscitar apenas vean esta primera alineación, forzosamente incompleta y de alguna manera injusta. Por lo tanto, apenas vean la lista de los carritos que llegan empezará el debate, y sus propuestas nos ayudarán a reparar olvidos y a enriquecer el estacionamiento para el próximo pedido.

Los folletos que acompañan cada modelo con su historia local y mundial son un excelente documento para recordar tiempos y carros pasados, que en su momento fueron la gran novedad y que por su continuidad e influencia en tantos aspectos de la vida nacional tienen un puesto en el afecto y cariño de millones de compatriotas.

Los hay producidos en el país e importados, ya que nuestra industria es relativamente joven y el panorama rodante de Colombia se acerca al siglo de edad, desde cuando las primeras ruedas motorizadas se movieron supuestamente en Medellín y, en 1919, en Bogotá. Pero el énfasis se centra de los años 70 en adelante, que es cuando el automóvil empieza a caminar con alguna seriedad y profundidad.

Ahí está pues un pedazo de la historia comprimida en la escala de 1/43, la más selectiva para los profesionales de esta afición. Podrán tener las réplicas del R4, el R6, R9, R12 y R18, el Simca, el Chevette, el Monza, la Ford F100, el Willys, el Peugeot 404 (se ensambló en Colombia), el Fiat 147, el Toyota Land Cruiser, el Fiat 750 (que acá llamamos erradamente Topolino), el Polsky, el Corsa y el Dodge Alpine. Disfrútenlo, y paciencia para quienes se quedan esperando su carro más querido. Ya estamos complementando esta arriesgada alineación porque somos conscientes de que esta serie de carros también va a hacer historia patria.

De todas maneras, a pesar de querer salirnos del tema casi obligatorio de la ineficiencia del Gobierno nacional y el bogotano, no podemos dejar por fuera la increíble situación que se dio cuando la policía de Bogotá se quedó sin gasolina. Es una muestra total de desgreño, negligencia e irresponsabilidad de los entes y personas encargadas de ese procedimiento. Y aunque hayan tapado la embarrada, descubrir que las motos y patrullas deben recorrer gran parte de la ciudad diariamente para tanquear porque solo hay combustible en cuatro bombas en toda la enorme capital, quiere decir que una buena parte de su tiempo de patrullaje se va en esos recorridos improductivos y la gasolina se consume sin razón en esos traslados perfectamente evitables con una gerencia que por lo menos consulte el sentido común.

RECUADRO:

"DESDE CUANDO HICIMOS la primera lista de carros colombianos, la decantación por falta de disponibilidad y factibilidad fue enorme, razón por la cual desde ese momento quedó el compromiso de hacer una segunda entrega para satisfacer las innumerables e inevitables quejas y solicitudes que se van a suscitar".

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