El salto de Félix Baumgartner para romper la barrera del sonido en caída libre paralizó al mundo

La osadía del austriaco, el pasado 14 de octubre, no solo alteró cuatro récords mundiales de su original especialidad sino que también marcó un hito en la publicidad de una marca.

Redacción Motor

03:05 p.m. 30 de octubre del 2012

¿Hazaña o locura lo que hizo el austriaco Félix Baumgartner al lanzarse al vacío a más de 39 kilómetros sobre la Tierra (127.000 pies), pasar la velocidad del sonido en el descenso envuelto en un traje espacial y regresar sano al desierto de Nuevo México luego de 9 minutos y tres segundos de una zambullida de incierto pronóstico?

Ambas cosas se reúnen en el feliz resultado que, además, tiene otro ganador: Red Bull, cuya exposición de marca en el mundo pagó en pocos minutos la inversión millonaria en un operativo que arrancó cinco años atrás para resolver todo el complejo andamiaje tecnológico del salto y del montaje cinematográfico que lo acompañó.

Baumgartner tenía muchos antecedentes para estudiar pues ya en 1960 el estadounidense Joe Kittinger había hecho algo aún más loco al subir en un precario globo hasta 97.000 pies cuando todavía no se sabía si un hombre podía sobrevivir a un salto desde el espacio.

El globo que subió a Kittinger albergaba apenas tres millones
de pies cúbicos de helio y fue lanzado sostenido en el platón de un camión. El ascensor de Baumgartner fue diez veces mayor (30 millones de pies cúbicos), salió colgado de una grúa enorme y en un traje espacial presurizado especialmente concebido para esta corta expedición. Kittinger bajó envuelto en una escafandra muy
primaria que solo tenía unos tubos que se inflaban alrededor del cuerpo para mantener la sangre en su sitio.

La del austriaco era propia de los astronautas actuales, más que probada. Lo cierto es que ambos están vivos y el propio Kittinger fue el asesor del proyecto de Baumgartner. Pero tiene más visos
de hazaña lo sucedido hace 52 años cuando el hombre aún no había salido al espacio. Pero los dos están igual de "chiflados",
en un sentido elogioso del término.

Las cámaras y televisores del mundo mostraron todo el desarrollo dramático del salto del pasado 14 de octubre que tuvo algún tiempo en 'blanco', pues por seguridad y respeto por el 'saltador' no
se emitió todo para preservar la imagen positiva en caso de que sucediera algún accidente. Pero detrás de todo ese fugaz episodio hubo mucho más en datos, cifras y tecnología que vale la pena reseñar porque complementan y enriquecen el resultado puramente personal de Baumgartner.

FRASES:

La cápsula y el globo que llevaron al austriaco hasta la estratosfera requirieron cinco años de estudios e investigaciones para garantizar toda la seguridad y el funcionamiento de los sistemas que soportaron al osado paracaidista en su aventura.

El globo que se usó es el más grande que se ha construido en el mundo y llegó a tener 849.505 metros cúbicos de helio cuando se expandió totalmente en la estratosfera.

En el descenso, Baumgartner pasó un gran susto cuando empezó a girar sin control, pero pudo estabilizarse por sus conocimientos de paracaidismo que finalmente lo salvaron, sin embargo le impidieron sentir cuándo pasó la barrera del sonido.

RECUADROS:

La cápsula multimedia
Para registrar todos los pormenores y ponerlos en la televisión mundial, en la cápsula se instalaron nueve cámaras de TV de alta definición, tres para cine y tres para fotos fijas de la misma calidad.
En el vestido presurizado llevó cinco cámaras pequeñas para video de alta definición, una en el pecho y dos en los hombros.
Un helicóptero siguió la última fase de la bajada con una cámara externa Cineflex giroscópica y dos desde la cabina.

Desde Tierra, la misión pudo verlo con dos sistemas de seguimiento óptico automático, cada uno con una cámara de alta definición P2, una cámara 4K, otra de ondas cortas infrarrojas y
una fija para fotos, con una enorme cantidad de posibilidades
de teleobjetivos y zooms. Se instaló todo un sistema especial de comunicaciones con un rango de 320 kilómetros alrededor del
punto de lanzamiento.

Récords y números
- Félix Baumgartner fue el primer ser humano en quebrar la barrera del sonido en caída libre y sin intervención mecánica.
- Es la caída libre de un humano desde la mayor altura registrada.
- Fue el vuelo del globo manejado a control remoto más grande del mundo.
ALTURA MÁXIMA: 39.045 metros (128.100 pies)
MÁXIMA VELOCIDAD ALCANZADA: 1.342 kph (Mach 1,24)
TIEMPO HASTA ALCANZAR LA BARRERA DEL SON IDO: 33 segundos
DISTANCIA VERTICAL DE LA CAÍDA: 36.529 metros
TIEMPO TOTAL EN CAÍDA LIBRE: 4 minutos y 22 segundos
APERTURA DEL PARACAÍDAS: A 5.300 pies del piso
TIEMPO TOTAL DE LA BAJADA: 9 minutos y 9 segundos
ATERRIZAJE: A 70,5 kilómetros del sitio de lanzamiento

LOS DATOS DEL SALTO
EL GLOBO: fue construido en un polietileno casi transparente y en tiras tan delgadas como las paredes de una bolsa de aspiradora casera.

EL MATERIAL: Para lograr que el globo fuera muy pesado y pudiera subir la cápsula, de 1.360 kilos, debía ser muy liviano a pesar de su enorme contextura que ya sola pesaba 1.682 kilos.

EL INFLADO: Estaba inflado con helio, que es más liviano que el aire, por lo cual el globo pudo subir su carga hasta la estratosfera.

HELIO VS. AIRE CALIENTE: Un globo inflado con el tradicional aire no puede subir a esos límites pues no hay oxígeno para que los quemadores de gas propano que lo inflan funcionen.

¿CUÁNTO HELIO? Para el lanzamiento se insertan 5.097 metros cúbicos de helio en el globo. Pero a medida que la presión atmosférica decrece en el ascenso, el helio se expande hasta
ocupar un volumen de 849.505 metros cúbicos.

¿CÓMO ES EL GLOBO?: Mide, desinflado, 180,56 metros de largo y se suspende la punta a una altura de 167 metros. Entre la cápsula y el tope del globo hay 228 metros, casi tres cuadras.
El diámetro es de 141 metros.

EL VIENTO: Por su tamaño, para poder soltarlo sin que el viento lo incline no puede haber aire corriente a más de 3 kilómetros por hora en los primeros 244 metros de ascenso.

¿PARA QUÉ SIRVEN ESTOS GLOBOS?: Se usan para subir equipo meteorológico y telescopios a la estratosfera para investigaciones gubernamentales y universitarias.

¿QUÉ PASÓ CON EL GLOBO DESPUÉS DEL SALTO? Ya sin ocupante, y una vez verificado que estaba en un sitio adecuado para bajar, la cápsula se activa remotamente para que se desprenda del globo y esta tiene un cable que abre unas compuertas en el globo que inmediatamente dejan salir
el helio (que no es tóxico) a la atmósfera y se inicia el descenso.  El globo fue recuperado a unos 45 minutos de distancia del sitio de lanzamiento.

¿Y CON LA CÁPSULA? También regresó sana y salva gracias a un complejo juego de paracaídas automáticos que iban abriendo a medida del descenso y la altura. Estaba envuelta en material colapsible que apenas se comprimió un 40 por ciento de lo previsto. Al localizarla, el equipo de rescate desconectó los sistemas de oxígeno y nitrógeno líquidos que estaban a bordo,
hicieron fotos de toda la posición de los comandos internos y cinco horas después del lanzamiento todo el equipo estaba almacenado para seguir con las investigaciones.

El primer supersónico
Chuck Yeager, piloto de pruebas de la Fuerza Aérea de Estados, fue el primer hombre en superar la velocidad del sonido en vuelo horizontal, el 14 de octubre de 1947, curiosamente en la misma
fecha de la osadía de Baumgartner, pero 65 años antes.

Yeager logró la velocidad Mach 1 en un avión experimental Bell X-1 que fue lanzado desde otra aeronave B29 a una altura de 45 mil pies. El "proyectil" se aceleró con un motor de cohete hasta pasar la barrera del sonido y luego planeó hasta la base aérea. Voló a 1.078 kph (Mach 1,05).

Posteriormente el Bell X-1 fue bautizado como  'Glamorous Glennis' y se encuentra en el Museo Nacional del Aire y el Espacio, en Washington, junto con el Spirit of St. Louis de Lindbergh y el SpaceShipOne, que es el primer vehículo espacial particular fabricado.

*Con información de Red Bull

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