Subir las multas no disminuiría el número de infracciones diarias

La medida estimularía que exista más corrupción y no ayudaría a mejorar el comportamiento en las calles.

Redacción Motor

07:06 p.m. 11 de octubre del 2013

El Código Nacional de Tránsito (Ley 769 de 2002) consta de 170 artículos y explica en detalle más de 120 conductas –con sus respectivas sanciones y multas– violatorias de las normas de tránsito en las que incurren conductores, ciclistas, motociclistas y peatones.

Además, existe el ‘Manual de Infracciones de Tránsito’, adoptado por la resolución 3027 del 26 de julio de 2010, preparado por dos expertos de la Dirección de Tránsito y Transporte de la Policía Nacional, que es como la ‘biblia’ de los agentes de tránsito para el procedimiento y aplicación de las sanciones en las vías.

Podría decirse que hay sanciones por todo y para todos, que se tasan en salarios mínimos diarios y mensuales legales vigentes, y que en algunos casos comprenden la inmovilización del vehículo y la suspensión de la licencia de conducción. Entre las más ‘duras’ para el bolsillo de figuran la de pasarse un semáforo en rojo, exceder los límites de velocidad y conducir en estado de embriaguez. En las dos primeras la multa equivale a un salario mínimo mensual.

Por eso, sorprendió el anuncio del Gobierno según el cual se pondrá en manos del Congreso la adopción de sanciones más altas para conductores que realicen “maniobras peligrosas o temerarias” en las vías. Es cierto que a la gente le ‘duele’ cuando le tocan el bolsillo y que los índices de accidentalidad y de muertes en las vías son un problema que va en aumento, pero la pregunta que queda flotando es: ¿por qué no aplicar lo que ya está en la ley?

Hoy lo que se ve en las calles es que a los conductores poco les importa violar las normas de tránsito porque saben que nada les va a pasar. Esa fue una de las conclusiones a las que llegó la investigación que realizó en el 2009 el Grupo de Estudios en Sostenibilidad Urbana (Gesu) de la Universidad de los Andes.

Dicho estudio, hecho en Bogotá, reveló que por cada 200 infracciones de tránsito solo se ponen seis comparendos y que los conductores cometen un promedio de 3,2 faltas por minuto.

De esa fecha para acá poco ha cambiado: conductores que no respetan los semáforos, los pares, las cebras, no ceden el paso a los peatones, andan en contravía, recogen y dejan pasajeros en sitios prohibidos, motocicletas por los andenes, pasando por la derecha o en zigzag por los carriles, ciclistas por las avenidas y peatones cruzando temerariamente las calles. Y todo esto delante de los policías de tránsito.

Esto sucede en Bogotá, en el día. En la noche, la ciudad es tierra de nadie. Y cómo estarán las cosas en otras regiones del país que un conductor cartagenero nos dijo: “No se imagina cómo son las cosas en las ciudades de la Costa. Aquí en Bogotá son unos caballeros manejando”.

Y si las infracciones no se sancionan, las que se imponen no se pagan o terminan en ‘gabelas’ , como las que está dando por estos días la Secretaría de Movilidad de Bogotá al renegociar con conductores morosos acuerdos de pago incumplidos.

Son un total de 75.349 acuerdos de pago en mora equivalentes a una deuda de más de 166.000 millones de pesos. Del total de acuerdos incumplidos, 35.737 corresponden a acuerdos de pago de conductores de servicio público, que son el grupo que más viola las normas de tránsito y los menos sancionados. Según las estadísticas oficiales, por cada tres comparendos que se imponen a los conductores de carros particulares, solamente se sanciona a uno de servicio público.

Este es el gris panorama de lo que ocurre con los conductores, pero del que tampoco escapan ciclistas, motociclistas y peatones. Para todos hay una serie de recomendaciones y sanciones en el Código de Tránsito, pero a juzgar por lo que se ve en las calles, esos 170 artículos son letra muerta.

Las infracciones más frecuentes

Exceso de velocidad en zonas escolares y residenciales.

Dejar de señalizar con las direccionales la maniobra de giro o de cambio de carril.

Transitar por el carril izquierdo entorpeciendo el tránsito de los demás vehículos.

Adaptar luces de intensidad.

No respetar el paso de peatones.

Reparar vehículo en las vías públicas.

Usar teléfonos móviles sin manos libres.

Conducir realizando maniobras peligrosas. Usar las luces plenas o altas cuando se aproxime un vehículo en sentido contrario.

Arrojar residuos sólidos (basura) en calles y carreteras.

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