Subirse a la moto antes de legislar: existen normas incoherentes con el uso de este vehículo

Una invitación a los alcaldes y al Ministro de Transporte a montarse en una moto para que comprueben por sí mismos que algunas normas no son lógicas.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

* JOSÉ JUAN RODRÍGUEZ
ESPECIAL PARA EL TIEMPO

Las motos se han convertido para muchos de nosotros en la alternativa ideal para movilizarnos de manera ágil por la ciudad. Sin embargo, el incremento de la utilización de este medio de transporte viene acompañado de una alta accidentalidad, de la cual sin sentido se responsabiliza exclusivamente a los motociclistas.

Por eso el primer paso es invitar a quienes lideran las normas en el uso de la moto, como el Ministro de Transporte y los alcaldes, para que durante una semana se movilicen en moto por las calles de Bogotá y las carreteras del país; y así identifiquen tres de los problemas más claros, y que sólo se entienden desde la moto.

Normas absurdas

A los motociclistas, según el Código de Tránsito, nos regulan las mismas normas que a los ciclistas y los triciclos. Debemos transitar a no más de un metro del borde derecho de la vía.

Esta es una situación inaudita y propia de un legislador que jamás se ha subido en una moto para entender el peligro que esto conlleva. Buses, busetas, puertas que se abren repentinamente, pasajeros que se tiran encima, carros de balineras, ciclistas, alcantarillas destapadas, peatones que se bajan a la calle y un sinfín de peligros obligan a un motociclista, por instinto de conservación, a no cumplir con esta norma de tránsito.

Esto acompañado de la velocidad de las motos, que es mayor a la de otros vehículos. Es como si existiese una norma que obligara a los vehículos a entrar en reversa en las autopistas.

De otra parte está la inseguridad jurídica a la que el motociclista se enfrenta en un accidente, cuando ocurre lejos del borde derecho de la vía. El seguro no lo cubre y termina siendo responsable frente a terceros sin contemplación.

También, se ve enfrentado a otros obstáculos, como el del chaleco reflectivo, que cambia de color para cada ciudad y la obligación de marcar el casco, lo que impide su uso en otra moto.

Si la ley aplicara a todo lo relacionado con transporte, ¿vamos a tener que tatuar la placa en la piel? ¿Tendremos que adquirir un pase para conducir cada automóvil?

Existe intolerancia
Sin duda alguna el tráfico de nuestras ciudades se ve regulado muchas veces por la ley del más fuerte. El camión cierra al campero, el campero cierra al automóvil y finalmente el automóvil, el camión y el campero cierran a la moto.

La diferencia es que el motociclista es más vulnerable que el resto de estos vehículos. Cuando uno ve un motociclista solitario accidentado en el piso, supone automáticamente la culpabilidad o impericia de éste.

Sin embargo, los motociclistas debemos sortear permanentemente con la intolerancia y agresividad de algunos conductores, que por un lado no nos ven y por el otro lado nos reducen el espacio.

¿Cuántas veces no se ha fugado un asesino inconsciente del daño causado a un motociclista al que hizo caer después de ¿cerrarlo¿?
Esto sumado a que muchos parqueaderos no nos permiten el ingreso y a los retenes de la policía que dejan hasta por tres horas de espera a los motociclistas: mensajeros, domicilios, etc.
*José Juan Rodríguez es Concejal de Bogotá

FACTORES DE RIESGO PARA LOS MOTOCICLISTAS
Existen trampas que son invisibles para el resto de vehículos; sin embargo, los motociclistas debemos sortearlas. Una de las más mortíferas es la pintura de aceite con la que demarcan las calles y carreteras del país. La aplicación de esta pintura, aísla la adherencia de las vías y en los días de lluvia la accidentalidad de motociclistas aumenta un 350 por ciento debido a que muchos motociclistas pierden el control por pisar la línea resbalosa amarilla o la cebra blanca.

En muchos países del mundo, lo que se hace es aplicar la pintura sobre una base antideslizante para evitar accidentes. En nuestro país, el Ministerio de Transporte ni siquiera considera que la pintura implique algún riesgo para los motociclistas.

RESPONSABILIDAD Y NO ESTIGMATIZAR
No hay que desconocer la responsabilidad de los motociclistas frente al aumento de la  accidentalidad, pero sí invito a no estigmatizar a ¿los de la moto¿. Las autoridades de tránsito deben tomar cartas en el asunto de inmediato para proteger el derecho a la vida de quienes transitamos en moto por las calles y carreteras del país.

Es imprescindible  una modificación del Código de Tránsito que obligue, como en cualquier país desarrollado, a transitar por el centro del carril, como cualquier automóvil.

Esto sumado a una campaña que cree conciencia en los conductores de todos los vehículos, así como hace algunos años se hizo énfasis en proteger a los ciclistas de las carreteras.

Por último, la demarcación de las vías no solo tiene que cumplir unas características de luminosidad. Debe además estar acorde con las normas técnicas de adherencia exigidas internacionalmente para reducir una de las mayores causas de accidentalidad en motociclistas.

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