Con la tercería de una nueva empresa conjunta se realizó acuerdo en Toyota

Automotores Toyota Colombia es el nombre que selló el final de una histórica diferencia que se presentó entre Distoyota, la importadora de esa marca para Colombia, y la propia casa matriz en Japón.

Redacción Motor

02:45 p.m. 14 de noviembre del 2014

Una larga controversia por los derechos de importación entre la colombiana Distoyota y la casa matriz en Japón se cerró definitivamente con Automotores Toyota Colombia, en la cual el control corresponde a la firma colombiana, que agrupará las dos operaciones que estaba gestionando separadamente la marca en el país.

Los hechos se remontan al año 1994, cuando Sofasa, en ese entonces propiedad en un 51 por ciento del Grupo Bavaria, inició importaciones de vehículos Toyota desde Venezuela a través de una filial llamada Sofaven. Esto motivó el reclamo de Distoyo¬ta, pues consideraba que debía tener acceso y regalías sobre esas unidades en su carácter de importador único de la marca para Colombia, punto que inició el pleito, que si bien siempre fue amistoso, también fue radical.

El asunto se complicó en el 2003, cuando Toyota y Mitsui, subsidiaria de la primera, le compraron su parte al grupo Bavaria y quedaron con el 40 por ciento de las acciones de Sofasa, y Renault mantuvo el 60 por ciento. La operación de una división de Toyota dentro de Sofasa profundizó las actividades de esa marca, porque abrió red de concesionarios y marcó claras distancias con Distoyota. A tal punto que, cuando en 2008 Renault, desde Francia, le compró a Toyota toda su parte e hizo independiente a Sofasa, esa división de Toyota abrió sus propias oficinas y organización bajo el nombre de Toyota de Colombia, que operó paralelamente con su propia fuerza comercial y algunas piezas de su portafolio, aunque estas seguían siendo traídas -en papeles- a través de Distoyota, para no acentuar la brecha jurídica sobre derechos de importación.

El asunto tuvo otra arista, pues aparecieron las picks ups hechas en Tailandia, origen que, se discutía, no estaba en el territorio de Distoyota, empresa a la cual la casa matriz siempre quiso conminar a traer vehículos hechos en Japón.

En varias oportunidades en años pasados estuvo cerca la firma de un acuerdo, que se dilató especialmente por cambios en la cúpula de Toyota en Japón y la conocida lentitud de las decisiones en las corporaciones de ese país. Finalmente, hace dos semanas se anunció formalmente un arreglo amistoso entre las partes, que decidieron crear una nueva empresa importadora, Automotores Toyota Colombia, donde el grupo Schneider (Distoyota) tiene el control y alrededor de la cual todos los concesionarios de ambas redes existentes se acogen para formar una única fuerza comercial, con el mismo idioma de productos, precios, promociones y posventa.

Igualmente, si bien no hay datos oficiales, sí quedó confirmado que Distoyota fue indemnizada -aunque esa palabra no se mencionó por cortesía- con acciones de la casa matriz en Japón. Como presidente de la junta directiva de la nueva firma actúa Fe¬derico Pfeil-Schneider, y el presidente operativo es el funcionario japonés Hiroaki Fujiwara, quien proviene de la operación de Perú y conoce bien los mercados latinoamericanos.

DATO
Las diferencias se iniciaron cuando Sofasa trajo productos Toyota de Venezuela sin contar con Distoyota, que tenía los derechos de importación de la marca para Colombia. El desacuerdo tomó 20 años para arreglarse.

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