Testimonios de víctimas reales de robo de vehículos

Estos testimonios los enviaron los mismo lectores de la sección Vehículos y se publican omitiendo los nombres de las personas afectadas por este delito.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

¿Esas cosas pasan, más cuidado la próxima vez¿
Varias de las personas que se atrevieron a compartir sus casos de robo de vehículos opinan que no recibieron gran apoyo de las autoridades.
Después de haber conocido algunos casos de víctimas a las que les han robado sus carros una, dos o tres veces, es difícil ignorar que el problema de inseguridad en el país es grave y que no parece haber una solución cercana.
Hay víctimas a quienes les han robado en tres ocasiones y hay otras a las que, gracias al tiempo y el dinero invertidos en la denuncia, les han devuelto sus carros traídos desde otros países.
Ningún caso es menos aterrador que el otro. Finalmente, lo único que se puede concluir es que la gente sólo puede continuar aferrándose a su fe y a darle gracias a la suerte porque siguen vivos. Pero a todos les queda la inquietud sobre ¿quién les va a responder por su carro? 
El robo de carros es un tema que afecta a las personas no sólo económicamente, ya que las denuncias y los procesos que entablan con las aseguradoras implican grandes gastos, sino que el trauma es emocional y sicológico porque no todos pueden volver a dormir tranquilos después de que les han apuntado en la cabeza con un revólver, y como en la mayoría de casos no ha habido acción de las autoridades, no pueden sentirse seguros.

Estos son algunos testimonios de personas que han sido víctimas de robos de carros en Bogotá:
1. ¿El 27 de mayo de 2001 estaba en el Barrio Marsella, como las 9 de la noche. A salir de donde estaba vi que mi carro arrancó y cruzó la calle hacia la Avenida de las Américas. Donde había estado estacionado se encontraba un tipo de bigote al cual le grité: "Me robaron mi carro...", pero no dijo nada y se fue rápidamente. Yo salí corriendo y traté de coger un taxi y seguirlo pero fue imposible. Fui a poner el denuncio a la estación de Kennedy y estuve toda la noche tratando de hablar con la policía haber si se sabía algo. Al día siguiente estuve tratando de averiguar con los vecinos por este personaje y logré descubrir que era hermano de un tipo que había arrendado una casa al frente donde yo estaba estacionado y que en esa casa metían vehículos por la noche y que llegaba mucha gente sospechosa y recicladores. Me di a la tarea de tomarles fotos y logré ver cómo operaban. Se trataba de una banda de jaladores de carros que operaba en el sector y que se hacía pasar por negociantes de chatarra (compraban chatarra a recicladores) pero era sólo la forma de camuflaje. Denuncié este hecho a la Sijín con las fotos tomadas a varios miembros de esta banda, incluso con varios vehículos que metían en la casa de noche. Esta banda está conformada por varios hermanos que se hacen llamar ¿los Boyados¿, el cabecilla es un tal Onibo. No pasó nada con mi denuncia; por el contrario recibí llamadas de estos personajes amenazándome. Tengo entendido que estos tipos tienen bodegas de reciclaje en el Barrio Carvajal y por los lados de la Playa.
Ese mes esta banda fue la responsable de varios robos en el mismo sector.  El problema está en la legislación colombiana. Mientras se permita la venta de partes usadas existirá este delito.
¿Cómo es posible que exista toda una manzana de sitios para deshuesar carros en las narices de la policía?¿

2. ¿Llegamos con un amigo en su Renault Clio a recoger a dos amigas en la 138, arriba de la 19, a media noche. Mientras las esperábamos apareció un taxi con tres tipos. Dos se bajaron y nos apuntaron con un revólver. Primero nos dijeron que nos moviéramos para adentro del carro, pero mi amigo muy tranquilo (este era el tercer carro que le robaban) los calmó y les dijo que por favor no nos hicieran nada. A mi el tipo me tiró a la calle, me pisó la cabeza contra el asfalto y apoyó el revólver en mi cuello. Los dos tipos se montaron en el Clio y se fueron escoltados por un taxi Mazda 323. Mis amigas vieron toda la escena y llamaron a la policía; hay un CAI a dos cuadras, pero nunca aparecieron. Nos montamos en un taxi que pasaba por la calle a perseguir a los tipos. Desafortunadamente, el taxi que pasó no andaba a más de 80 y estos tipos bajaron por la 134 a lo que daba el Clio. El taxista con sus compañeros trataron de ayudarnos a encontrar el carro, pero fue inútil. Cuando llegamos a un retén que había en la Boyacá con 134 la policía, sin importarle menos cerró nuestra noche diciéndonos: "Esas cosas pasan, tengan más cuidado la próxima vez".

3. Frente a mi casa teníamos parqueado un Renault 9 Brio. Me encontraba con dos amigos y salimos un momento a la tienda. De vuelta vimos un tipo que se bajó de un Mazda 323 cuatro puertas de color plata, que se recostó contra mi carro y sacó un manojo de llaves o algo así. Nosotros estábamos observando todo y pasamos derecho, nos detuvimos media cuadra más adelante. El tipo alcanzó a abrir el carro y en ese momento corrimos detrás pero los tipos que estaban en el Mazda se dieron cuenta y lo recogieron. Vi que adentro del Mazda había dos tipos más y una vieja. Adicionalmente operaban en un Mitsubishi Lancer verde con placas terminadas en 547, lo supe por que siguieron pasando por mi casa en el Mitsubishi y se detenían frente al Renault.

4. Queríamos vender nuestro carro y un vecino nos informó que el había dejado el carro a un señor muy gentil y formal, quien había sacado un aviso en EL TIEMPO, donde informaba que él compraba los carros y luego los vendía. Mi esposo le llevó el carro, firmó un contrato de compra venta, pero no hubo dinero de por medio, sólo se la entrega el vehículo. El señor parecía de familia decente pues lo invita a uno a su casa con la familia y leen la Biblia. Logra hacer que uno le deje el carro sin poner un peso y luego avisa que el carro está vendido, pero que necesita que le firme el traspaso por que la financiera que le está prestando el dinero al supuesto comprador no entrega el dinero hasta tanto no este firmado el traspaso. Y uno cae redondito, firma el traspaso y el tipo se desaparece y uno se queda sin el vehículo y por consiguiente sin el dinero y con todo legalizado.
Nadie da razón del señor, pues ya los teléfonos no sirven y no viven en el lugar, sólo vive la hijastra, la cual se niega a dar información del padrastro y de la mamá. Luego uno va a la Fiscalía a poner el denuncio por robo y allá le dicen a uno que ese no es penal, que es civil, por es incumplimiento de contrato.

5. Yo tenía una camioneta Mitsubishi Nativa nueva. Fui al Carulla de la 152 en Bogotá, como no llevaba efectivo me acerqué a uno de los cajeros dentro del supermercado. Una señora que estaba barriendo el piso me empujó. Detrás de mí había dos mujeres. Cuando salí y busqué las llaves en el bolsillo del saco no las encontré. Le pregunté a la persona que se encargaba de cuidar los carros a cambio de una propina y me dijo que como dos mujeres habían entrado detrás de mí y salieron con las llaves, él pensó que eran amigas mías.
Puse la denuncia a través de la Fiscalía. Tres meses después del robo recibí una llamada del consulado de Ecuador, en la cual me comunicaron que debido a que yo había puesto una denuncia del robo de la camioneta con la Fiscalía, me llamaban para informarme que la camioneta había sido encontrada en Quito, Ecuador. Dos meses después me la entregaron en perfectas condiciones.

6. Mi caso es un robo a punta de papeles robados. Mi carro es un Optra 2004 que se utiliza para alquiler. Se le alquiló a un individuo y resultó que los papeles que presentó eran robados a un ciudadano chileno. Al cabo de dos meses no aparecía el carro ni había razón del tipo. Por tal motivo se pidió un certificado de tradición y efectivamente el carro ya estaba a nombre de otra persona, es decir que se hizo traspaso sin siquiera la intervención del verdadero dueño. Me pregunto, ¿cómo es esto posible sin la complicidad de los funcionarios de la empresa encargada de los procesos de traspaso? Hasta el momento mi carro no aparece, y lo peor del caso es que la aseguradora no responde porque según ellos no es un robo sino abuso de confianza.

7. El sábado 19 de mayo estacioné mi Toyota Hilux 4x2 modelo 94 en la carrera 36 con calle 36, frente al Colegio Salesiano León XIII. Ingresé al colegio y me demoré 15 minutos; al regresar mi camioneta ya no estaba.

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