¡El tren bala de Porsche!

El Panamera Turbo S tiene ahora un motor diesel de 550 caballos que lo hacen uno de los carros familiares más rápidos de la historia. Porsche pasa al Acpm en sus automóviles por primera vez.

Redacción Motor

08:33 p.m. 08 de agosto del 2011

Vea las fotos del Porsche Panamera Turbo S

"Hay que estar a tono con las tendencias y ofrecer todas las alternativas" explicaron los directores del proyecto, quienes atendieron a la prensa mundial durante el mes pasado en un aislado y bello hotel entre Stuttgart y Frankfurt y pusieron ambos carros para las pruebas a rodar en carreteras regionales muy trabadas y también les dieron oportunidad de desfogar todas sus potencias en las famosas Autobahns, de velocidad libre pero cada vez más congestionadas. La explicación suena a una salida con más mercadotecnia que convicción. Pero si ya habían quebrado sus rígidos principios con la Cayenne, todos los demás cambios vendrán por añadidura.

¿Qué se puede esperar en lo último de Porsche? La misma fábrica lo explica en pocas palabras: en cada nuevo modelo o en cada evolución siempre habrá más potencia, más velocidad, más inteligencia sobre la carretera.

El turno en la aplicación de fórmula fue esta vez para el Panamera, el controvertido sedán que mezcla dentro de lo posible el menú del deportivo 911 con las necesidades de una berlina enorme, de 4 puertas, que a pesar de apoyar 1800 kilos sobre el piso, se mueve con la arrogancia y aceleración propias del escudo y muy cerca de lo que hace el tradicional 911. De alguna manera, este carro puede cumplir un propósito de equilibrio en las familias, en las cuales el dueño de casa quiere un Porsche pero en el 911 no cabe su familia. En el Panamera van todos... y ¡a toda!

No es un carro bonito en el gran consenso de los admiradores de Porsche o de los pocos privilegiados que acceden a sus vitrinas. Tampoco lo es la camioneta Cayenne. Pero son productos hechos para un nicho de compradores muy especial y que se tornan en muy exclusivos por sus prestaciones, que los excusan de ser piezas de exhibición.

El Panamera recibió dos inyecciones. Una de caballos en el Turbo S, cuyo motor V8 de 4.8 litros, gracias a la excepcional ingeniería de Porsche, pasó de producir 493 caballos a 550. Una bestialidad que le permite a la aguja de la velocidad rozar los 310 kilómetros por hora, saltar de 0 a 100 en 3.8 segundos y seguir siendo el motor de su tipo más eficiente y económico. Las cifras le certifican un alcance de 39 kilómetros por galón, lo cual descarga la conciencia ante las presiones ambientales.

La otra inyección fue mucho más quirúrgica porque ya entró al territorio de los trasplantes. En vez del motor V8, le pusieron un diésel, proveniente del parentesco con Audi y que ya había pasado por las vacunas de Porsche cuando lo implantó en la Cayenne.

Tiene seis cilindros en V, desplaza 3 litros de mezcla, encarama la aguja del dinamómetro a los 250 caballos y sacude las finas estructuras de aluminio y acero con sus absurdos 550 Nm de torque que están disponibles desde las 1.750 revoluciones. El motor sube hasta las 4.400 revoluciones, un buen régimen para el diésel, pero desgrana su rendimiento en una caja de ocho cambios Tiptronic con la cual acelera casi linealmente hasta el final del
velocímetro.

Volviendo al tema, el diésel es obviamente más lento que el brioso Turbo S, pero de todas maneras sus rendimientos son los de un carro de altas prestaciones.

Llega a los 242 kilómetros de velocidad, tiene 100 indicados en apenas 6.8 segundos y los 23 galones de Acpm que le caben a su tanque le permiten recorrer cerca de 1.200 kilómetros sin visitar la estación de servicio. Algo que va de la mano con su perfil de gran rutero.

El motor diésel es bien sofisticado. La inyección de riel común se surte de Acpm presurizado a 30 mil libras para su perfecta atomización en las cámaras. El aire lo sopla un turbocargador de geometría variable, pero al estilo Porsche porque no se trata de canales de paso de gases diferentes sino de álabes que cambian de posición con un motor eléctrico que los mueve y va colocado en plena zona de calor del turbo, donde el termómetro camina por los 900 grados centígrados.

Para estar también a tono con la noción de economía que se respira en los diésel viene con el mecanismo de apagar el motor cuando se detiene el auto, usa los mejores filtros de partículas en la zona de emisión de gases, el agua apenas disipa una parte pequeña del calor del motor y tiene una calefacción adicional para el habitáculo, el alternador solo funciona el mínimo tiempo y cuando el motor va desacelerando para no usar su potencia. El turbo sopla a 37 libras a tope y se enfría el aire con dos intercambiadores frontales.

En suma, hay más Panamera y más clientes probables para este curioso vehículo que mide sus fuerzas en el mercado con el Maserati Quattroporte, que compite en espacios y funciones pero dista mucho de ser rival en tecnología y sabor. Porque el Panamera, una vez a bordo y olvidada su estampa, es un Porsche como debe ser y al pisar el acelerador su brusca figura se vuelve una película de alta definición del rendimiento en un estuche diferente.

* Asistimos en Alemania a la presentación de estos automóviles por una invitación de Porsche AG y Autoelite de Colombia.

José Clopatofsky


No todo es gasolina
Este es el primer automóvil diésel que hace Porsche en toda su historia y de alguna manera es un cisma en su filosofía matriz que dice que es una marca de 'gasolina'. De hecho, al anunciar su regreso a las 24 Horas de Le Mans, lo más seguro que es que lo haga con motores de gasolina para confrontar la moda diésel que pregonan Audi y Peugeot.

Desde la cabina, el conductor del Panamera vive simultáneamente la experiencia de un deportivo de apenas 1.42 metros de alto con las de un gran sedán de casi cinco metros de largo, con cuatro plazas dotadas con los mayores lujos y comodidad. Atrás, se puede leer tranquilamente el periódico a más de 300 kilómetros por hora.

Turbo para el turbo
Porsche consiguió 50 caballos adicionales en el motor V8 de gasolina con modificaciones en el turbocargador, propias de su ingenio y conocimientos. La pequeña turbina que se mueve al ritmo de los gases de escape es ahora mucho más liviana - pasó de 100 a 50 gramosporque la hicieron en una aleación muy secreta de aluminio y titanio. Gracias a esa menor masa e inercia consecuentes, la turbina acelera de cero a 170.000 revoluciones en 8 décimas de segundo y por consiguiente la carga de la admisión es súbita y total con lo cual la entrega de potencia mejoró sustancialmente. Otro detalle técnico es la barra estabilizadora delantera que reduce la inclinación de la carrocería en las curvas gracias a un sistema de compensación hidráulica que va en medio de la barra y redistribuye las cargas. Algo fundamental en un auto de ese peso y posibilidades de velocidad.

¡Que suene como Porsche!
La ingeniería en el diésel no se redujo a los interiores del carro porque necesitaban que el motor no le quitara sabor. Mejor dicho, tenían que lograr una joya mecánica que, a pesar de ser de otra familia, sonara como un Porsche. Los ingenieros gastaron mucho trabajo y tiempo para lograr disimular el clásico ruido del motor diésel, que no se siente para nada en la cabina y lograr que los escapes dobles respiraran y sonaran como lo han hecho todos los motores de gasolina de Porsche. Y lo consiguieron porque la máquina respira como debe ser y esconde perfectamente el trasplante.

FRASES

Este bólido despierta toda clase de comentarios por sus formas, a favor y en contra, pero es unánime al cobrar todos los elogios por su funcionamiento superlativo.

El Turbo S con motor de gasolina sobrepasa los 300 kilómetros por hora y lleva a cuatro personas con toda comodidad. Es la versión rutera del 'tren bala'.

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