Tuercas

Tuercas

Redacción Motor

02:39 p.m. 14 de noviembre del 2014

¿Por qué los tableros de los carros tienen cada vez menos relojes y más bombillos?

Al tenor del exacto significado de la palabra, el reloj es el instrumento más constante en todos los carros, pues su función es dar la hora.Inclusive es el más redundante porque la hora sale en la pantalla del radio, en los celulares y en el propio reloj del conductor o pasajero.

Otra cosa son los indicadores de temperaturas de agua y aceite, cantidad de gasolina, presión de aceite, carga y estado de la batería, velocidad, revoluciones del motor o distancia recorrida, que muestran datos análogamente o en pantallas digitales.

A su vez, estos indicadores no miden directamente, salvo en algunos casos de termómetros o manómetros de presión que tienen conexión mecánica, al igual que los viejos velocímetros y odómetros. Los indicadores del tablero solamente ponen en escala la variación de una resistencia eléctrica que responde a la presión o al calor que va dentro de una cápsula llamada ‘pera’. O a los impulsos de una rueda dentada que da señales al paso frente a un imán.

Esa señal de las peras puede ser variable y constante, caso en el cual en el instrumento se mueve progresivamente una aguja, como pasa con la cantidad de gasolina. O bien, fija, que hace contacto en determinado valor de su acción y enciende un bombillo en el tablero. Es más barato este camino y muchos carros de bajo precio tienen un panel simplificado al máximo, y no es que abunden los instrumentos en los de alta gama. La razón es que no es usual que el conductor esté siempre mirando agujas o leyendo datos y es más evidente encenderle una alerta luminosa, aunque lo ideal son ambas cosas.

Usualmente, en los sistemas bien concebidos y finos, esas alertas apagan el motor autónomamente cuando hay posibilidades de daños. En otros más elementales, cuando prende el bombillo suele ser para avisar que algo se dañó y no que hay un proceso nocivo en marcha. Todas las máquinas de hoy son más confiables y seguras, pero no infalibles, y la ausencia de esa información es algo muy reprochable a los fabricantes, así la gente, con el tiempo, deje de pararle bolas a todo eso y solo se ocupe del velocímetro para escampar multas.

 

13 millones de dólares

se ganó de un día para otro Sergio Marchionne, el gran jefe del ahora grupo Fiat-Chysler, al vender un porcentaje de sus acciones en el grupo, que subieron enormemente al anunciarse la venta de Ferrari. Buen uso de la información y el olfato.

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