Veloster: "Tuning by Hyundai"

Cupé por un lado y sedán por la derecha, la configuración de tres puertas es una novedad y apuesta muy singular de diseño en tiempos en los cuales los autos son un lugar muy común en sus formas.

Redacción Motor

05:30 a.m. 29 de agosto del 2011

El Veloster es un carro hecho con todos los implementos que se le harían en una personalización estética a un vehículo para los amantes del tuning, pero viene listo para estrenar sin que le falte detalle.

Fotos del nuevo Veloster de Hyundai

Al Veloster le caben todos los adjetivos y clasificaciones pues aunque se trata de un automóvil hecho sobre una plataforma convencional y sin pretensiones de velocidades o rendimientos mecánicos extremos, amalgama conceptos únicos de diseño con los cuales hay que presentarlo como un carro fuera de lo común.

No solamente porque es el primer auto en estos tiempos que tiene una carrocería asimétrica ya que en el lado derecho tiene las dos puertas de acceso tradicionales pero en el izquierdo solamente usa una. Sino porque es un carro hecho bajo el esquema de 'tuning' y por consiguiente no le falta ni un solo gallo externo
para calificarlo en la categoría exótica de estos aparatos.

Hay pliegues en la carrocería a lo largo y ancho. Por ejemplo, entradas de aire falsas pero con la debida escultura en bómper y guardafangos. También supuestos escapes de aire caliente en el capó también con los necesarios sumidos para que sean bien aparentes. Atrás, los stops juegan con la tapa del baúl -bien pequeña por cierto- y casi toda en vidrio pero también afectada por cortes en la lámina. Si le agregamos una gran boca para la entrada de aire y la mimetización perfecta de la segunda puerta derecha, sumados a la presentación de la cola con un difusor que simula los autos de competencia con los escapes en el centro, al mejor estilo de Ferrari 460, estamos ante una ejecución de tuning en gran serie y con un diseño consistente de la cola hasta la crin. Porque es uno de los pocos aditamentos ópticos que le faltan.

Hay colores para la carrocería perfectamente a tono con las circunstancias y el estilo como el que probamos con los cuales se explican mucho más las formas de este carro que es, desde su muestra inicial, un tema de conversación polarizante porque es tan extremo, que genera en divididas proporciones admiradores y críticos.

Aunque si hay que tomar partido, digo que -en su estilo y propósitos en el mercado es una excelente ejecución de un carro nacido para Sema (el show mundial del tuning que se hace cada año en Las Vegas) pero al alcance de todos los públicos que gustan de esta modalidad de presentación de los automóviles.

El tema de discusión es el de las tres puertas. Tiene sus pros, como por ejemplo, que por un lado el auto es un auténtico cupé muy deportivo de dos puertas, del mismo costado en el cual se identifica al conductor lo cual irá muy bien con su ego. Y por el opuesto, una carrocería para uso familiar con dos entradas y que ofrece una línea mucho más convencional, aunque la puerta trasera está muy bien mimetizada y su manija casi no es notoria para que siga teniendo ínfulas de cupé. Es curioso anotar que las diferencias de cada costado no son simplemente el hueco de la puerta trasera, sino que en un lado el vidrio lateral es diferente y muy pequeño en el derecho, a tal punto que es mínima la apertura que les da a los pasajeros, mientras que el izquierdo es fijo, incrustado en el panel lateral.

Una de las reflexiones que surgen ante esa "presentación" es si es muy necesaria la puerta trasera izquierda. Se puede decir que para entrar y salir del auto, no es esencial y máxime si el conductor permanece a bordo y porque ese abordaje se haría en el costado del tráfico, que no es el recomendado. ¿Estaría la gente prevista para entrar y salir de su carro solamente por un lado? ¿Será que esta propuesta hace camino y los fabricantes la copian con un importante beneficio de costo porque se ahorran este elemento y sus accesorios?

¿Es un simple ejercicio de estilo que por su originalidad nadie copiará para no mancillar sus propios diseños y conceptos? ¿O esta idea del Veloster puede hacer camino mundial y universal como lo logró la ropa hecha con telas doble faz? El tiempo lo dirá.

Volviendo al carro, decíamos que su parte mecánica sí se somete a los cánones convencionales pues es básicamente un I25 en el campo de las suspensiones, pero montado en una plataforma ligeramente diferente para acomodar los requisitos estructurales que surgen de la asimetría de la cabina. Es de mecanismo McPherson para soportar las ruedas delanteras y el tren trasero es un puente con funcionamiento torsional. Hereda por consiguiente el mismo comentario que mereció el comportamiento del I25, cuya estabilidad es bastante impredecible y el eje trasero se mueve con una frecuencia que no inspira mucha confianza en los baches y cambios fuertes de trayectoria.

El motor es un 1.6 de 130 caballos de potencia, con inyección de gasolina convencional, a diferencia del modelo europeo y de Estados Unidos que ofrece inyección directa y ocho caballos más, pero que acá no está autorizado por Hyundai por la actual composición de la gasolina. Tiene una caja de seis velocidades adelante, que se puede seleccionar también en versión automática, siendo esta la única opción diferencial que ofrece el
modelo.

Anda bien, pero por debajo de lo que sugieren la pinta y su silueta de gran deportivo. Digamos que el motor coincide más con el costado derecho del carro que con el izquierdo y para quienes quieran un carro tan rastrillador de llantas, como se supone al verlo, este no es el caso.

El interior está igualmente afectado por la libertad de diseño que tuvieron los artistas que pensaron este auto y que pudieron darles rienda suelta a sus ideas coreanas que nunca han sido las más convencionales ni proporcionadas.

Tiene manijas de sujeción en las puertas y en la consola, que está montada en una unidad trapezoidal con las suficientes guarniciones en aluminio para que nada pase desapercibido.

La pieza central la constituye el display digital y táctil de todas las funciones del carro, además de una simpática aplicación que juzga la economía y eficiencia del manejo de un trayecto cualquiera que se seleccione y la compara contra el parámetro ideal de consumo de gasolina que se debería haber logrado. En esa misma pantalla se manejan el audio, la climatización dual y la conexión bluetooth con el teléfono.

Es casi nula la visibilidad natural hacia atrás porque la carrocería se comprime completamente en la cuarta puerta, los parales son muy masivos y las ventanas laterales pequeñísimas. Por eso es fundamental el uso de la cámara para retroceso, que tiene muy buena definición en color y ofrece un esquema predictivo de la trayectoria y el apoyo de los retrovisores exteriores, de tamaño generoso y el adecuado cubrimiento del paisaje. Es igualmente reducida la altura para los pasajeros del asiento trasero que, además, tendrán en la nuca una buena parte de los rayos solares
a pesar de la mimetización que tiene el cristal en esa zona.

Hay más cosas interesantes. El techo es completamente en cristal con la parte frontal corrediza con motor, que también opera la tapa interior. Este techo termina en un alerón ubicado en la mitad de la caída de la parte trasera y da paso a otro vidrio que es el de la quinta puerta propiamente dicho. El volumen del baúl es adecuado pero el acceso complicado debido a la altura de la boca inferior y al tamaño reducido que deja la compuerta, sacrificados en aras de las líneas exteriores.

Para completar los gallos que serán infaltables en un carro de este corte, ya viene de fábrica con los rines de gran diámetro (18 pulgadas) y las llantas de bajo perfil y en las farolas delanteras las luces de posición son leds longitudinales que perfilan más su identidad, al estilo Audi. Quizás lo único que falta en el portafolio son las luces HID porque de resto, trae todos los juguetes para que amerite su precio, fijado en 52 millones de pesos para la caja manual y en 56, si lo desea automático.

El mundo 'tuning'
La palabra no tiene un significado diferente a afinación y aplica al automóvil como la modificación de algunas de sus características estéticas o mecánicas para darle una apariencia distinta o un rendimiento especial, actividad que puede resumirse de manera más castiza como la personalización de un carro, que en Estados Unidos también se conoce como 'Customizing'. En los autos modernos, el tema del tuning se ha asociado frecuentemente con el de 'Car audio' por lo cual encontramos especímenes que no se limitan a tener colores, formas y accesorios externos especiales, sino que también ofrecen interiores muy sofisticados y objetos de enormes transformaciones para acomodar equipos de música, plantas de alta potencia sonora, parlantes, accesorios luminosos y hasta fuentes de agua para ambientar la transformación. Anualmente, en Las Vegas se hace el show de Sema en el cual se presentan miles de carros con estas reformas y los consiguientes proveedores de accesorios exóticos y vistosos.

Una estructura específica
Poner o quitar puertas en una cabina no es un trabajo que se hace al capricho de un diseñador pues implica todo un estudio del comportamiento estructural del vehículo y de su funcionamiento ante las pruebas de impacto que se hacen para homologarlo. De ahí que para hacer este ejercicio del Veloster, Hyundai desarrolló casi un nuevo carro con muchos de los elementos mecánicos del actual I25.

FRASES

El precio varía entre 52 y 56 millones de pesos, dependiendo de la caja de velocidades preferida, que es la única opción que se ofrece.

Parece un carro hecho para el show de tuning de Sema, con la diferencia de que está al alcance de cualquier persona.

La configuración asimétrica de las puertas plantea un gran interrogante sobre si en todos los carros sobra o falta la segunda entrada en el costado del conductor.

El estilo del interior está, según Hyundai, basado en la presentación del cuadro de manejo de las motos avanzadas.

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