Victory Advance, movilidad en su sentido más elemental

Probamos esta nueva ‘moped’ de 3.9 millones con la que Auteco amplía una vez más su portafolio.

Redacción Vehículos

12:16 a.m. 24 de octubre del 2016
Victory Advance

Victory Advance

Victory Advance

Daniel Otero Bravo
Redactor de EL TIEMPO


A primera vista la Victory Advance es sencilla, nada intimidante y da la bienvenida a la movilidad independiente que muchos buscan.
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La silla es baja, así que apoyar los pies en el piso será tarea sencilla para prácticamente cualquier persona, los espejos permiten suficiente vista y aunque los más altos puedan llegar a sentirse “apretados”, si van solos pueden correrse hacia atrás y así quedar más cómodos.

Al igual que la mayoría de las moped, la transmisión es semiautomática, es decir que igual deben hacerse los cambios con la palanca del pie, pero la mano izquierda queda libre al no tener que usar un embrague. El freno delantero se sigue accionando con la mano derecha y el trasero con el pie derecho.

Se gira la llave a la posición ‘On’, se presiona el botón que enciende el motor de 109 cm3 alimentado por un carburador y... ¿qué es eso bajo el manillar izquierdo? Sí, un ‘choke’, común en las moped y otras motos.

Victory Advance

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Los encendidos en frío es mejor hacerlos con paciencia mientras calienta el motor (con la palanca del ‘choke’ hacia la izquierda) y luego de unos minutos se puede correr a la derecha y arrancar. No la prendan en varios días y así ejercitarán la pierna con el encendido de patada.

Dos cosas a tener en cuenta: a diferencia de las demás motos de cambios, aquí para subir de marcha se presionar la palanca hacia abajo, y para reducirlos se lleva hacia arriba. Algo sencillo pero confuso al inicio, y lo que nos lleva al segundo punto.

La caja es cíclica, es decir que si al ir reduciendo la velocidad se llega a primera, y por error (o confusión) se vuelve a ‘bajar’ una marcha, se pasará nuevamente a cuarta.

Victory Advance

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Esta confusión no supone problema, pero sí cuando sucede al revés. Si al ir aumentando las marchas llegan a cuarta y buscan un cambio más (la caja es de cuatro), pasarán a primera. Mejor no pensar en las consecuencias que podría traer eso, así que es preferible concentrarse.

Con la secuencia y esquema de cambios mentalizado, el andar de la Victory es lo que se esperaría de sus características. Sus 8.2 caballos de potencia (a 7.500 rpm) y 7.8 Nm de torque (a las 6.000 rpm) la empujan sin problema (al menos con los 60 kg de quien escribe encima) y en situaciones normales de tráfico es fácil mantener el paso.

Victory Advance

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Su tamaño no es impedimento en los trancones, el freno de disco delantero y el trasero de bandas expandibles la detienen con facilidad y para las recuperaciones suele haber buen torque, así que hay que juzgar bien si realmente toca bajar el cambio para evitar ‘cabeceos’ indeseados. Ojo a las llantas, pues al ser tan delgadas pueden ser vulnerables en la siempre cambiante malla vial bogotana.

En términos generales su sencillez es evidente en todo sentido, tanto por la facilidad de manejo que agradecerán quienes se estén montando a una moto por primera vez como por carencias mecánicas que no deberían sorprender de un producto que se mantiene en lo básico y elemental.

Eso es la Victory Advance, la movilidad en su sentido más básico.

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