Volkswagen presentó el vehículo más inapetente del mundo

El XL1 será el carro del futuro, no solo por su configuración híbrida, sino por sus pequeñas proporciones, bajo peso, estética espacial y todas las soluciones inteligentes que requiere un 'city car'.

Redacción Motor

09:02 p.m. 20 de agosto del 2013

Ver imágenes de todos los aspectos del prototipo Volkswagen XL1

Desde hace más de una década en Volkswagen se venía trabajando en el proyecto de un automóvil urbano que consumiera solo un litro por cada 100 kilómetros de recorrido. A partir de esa premisa se hicieron múltiples desarrollos e innovaciones tecnológicas hasta producir en 2011 un prototipo denominado Studie XL1, cuya configuración pertenecía a la de los híbridos enchufables.

Después de cientos de pruebas dinámicas, de recarga y autonomía en muchas partes del mundo, VW decidió  presentarlo, ya no como un prototipo, sino como un auto de producción, aunque limitada, durante el pasado Salón de Ginebra. Y desde entonces, el mundo ha descubierto el que podría ser el futuro del carro urbano.

El Volkswagen XL1, como se bautizó finalmente, causó revuelo no solo por su apariencia espacial sino además por todas las promesas tecnológicas, de movilidad y ecológicas con las cuales nació, incluida, por supuesto, la que le dio origen: ser capaz de ‘beberse’ un sorbo de 1 litro de combustible en 100 kilómetros de recorrido.

Semejante economía la consigue a partir de un pequeño motor diésel de dos cilindros y 800 centímetros cúbicos que entrega 120 Nm de torque y 48 caballos, ayudado por un turbo, y que se combina con otro compacto motor eléctrico de 27 unidades de potencia y 100 Nm de torque, a los cuales, para sacar el máximo provecho, se acopló una transmisión de doble embrague DSG de siete velocidades, con las cuales se impulsan las ruedas traseras.

Ambos motores pueden funcionar al mismo tiempo o de forma independiente. Así, en modo eléctrico el XL1 alcanza 120 kph, pero si se requiere velocidad adicional se suma el diésel para llegar a 160 kph como registro de punta y combinando un total de 69 caballos.

Podría llegar más allá, pero cuenta con un limitador electrónico que se encarga de que no se afecte la autonomía del vehículo. Un conjunto de baterías de ión litio provee la electricidad y le permite al XL1 recorrer en modo ‘cero emisiones’ hasta 50 kilómetros y en condiciones ideales, con una velocidad de crucero de 100 kph, le basta con utilizar solo 8,3 caballos, con unas emisiones de 21 gramos por kilómetro recorrido. Ambas cifras son únicas en la oferta de la industria automotriz mundial.

Su autonomía, que es de 500 kilómetros, también está entre las más altas del mercado, gracias al apoyo de un tanque de combustible de 10 litros. Pero no solo es su mecánica ‘dietética’ la que le ayuda a conseguir estos registros. También se aplicó la máxima eficiencia en aerodinámica, para ofrecer el mínimo coeficiente de rozamiento, así como una arquitectura que le da un bajísimo peso. Por ejemplo, el coeficiente de penetración es apenas de 0,189, que es todo un récord mundial para un auto de producción, el cual se obtuvo a partir de superficies limpias y lisas saliendo de un frontal de 1,5 metros cuadrados y a una escasísima altura, pues apenas se despega 1,15 metros si se mide desde el suelo hasta el techo.

En el caso del peso, apenas registra 795 kilos y es otro de los grandes logros de la marca, pues se utilizaron aleaciones de alta tecnología y materiales como plásticos reforzados con fibra de carbono, titanio y aluminio, lo cual ayudó a que sea muy ligero a pesar de contar con dos motores y el paquete de baterías. En ese reparto de peso, el que más sumó fue el de la carrocería, con apenas 230 kilogramos.

Claro, también colaboró su tamaño pues apenas mide 3,89 metros de largo, 1,67 de ancho y tiene un interior tan compacto y optimizado que ambos motores se ubicaron en la parte posterior, detrás de los asientos, en donde quedó un diminuto espacio de 120 litros que hace las veces de baúl y que obligó a que la disposición de la silla del acompañante esté más retrasada que la del piloto y no se pueda desplazar.

El ahorro se extendió hasta los mínimos detalles, pues las ventanas laterales no son de vidrio sino de policarbonato y se usaron fibras de madera para la consola central y el tablero, magnesio para los rines y polímeros específicos para las llantas hechas para este carro por Michelin con unas medidas 115/80 R15 adelante y 145/55/R16 atrás.

Con todos estos ingredientes y una producción limitada por el momento a 250 unidades, Volkswagen cuenta con el vehículo de serie más eficiente del mundo, pero también uno de los más exclusivos pues su hechura es casi artesanal, muy complicada y más demorada de lo normal porque los diferentes materiales requieren pegamentos especiales que toman su tiempo para cumplir su cometido.

Por eso, lo único que se desconoce por el momento es su precio, ya que estará destinado a solo unos pocos clientes en una primera etapa y no se ha anunciado que se extienda su producción más allá de lo pactado por este verdadero ‘city car’, que reúne bajo consumo, bajas emisiones y la posibilidad de ser enchufado en una toma trifásica doméstica para obtener su carga completa en solo cuatro o cinco horas.

RECUADROS:

Así nació el XL1
En el año 2000, Ferdinand Piëch, presidente de Volkswagen, les pidió a los ingenieros de la compañía que se embarcaran en un proyecto para fabricar un carro que solo necesitara un litro de combustible para recorrer 100 kilómetros. Desde entonces se hicieron tres prototipos diferentes, desde el 1L en 2002, como se denominó en un comienzo, que luego sería llamado L1 en 2009, y dos años después pasaría a ser, aún en fase de auto conceptual, el Studie XL1. El mismo Piëch probó los primeros modelos.

Entre lo retro y lo moderno
El diseño del XL1 es orgánico y se apega a la forma de una gota de agua, ancho en la parte delantera y angosto atrás, con unas ruedas traseras carenadas y la ausencia de ventanilla posterior del XL1 que tienen raíces en lo retro y se conjugan con puertas tipo tijera, la ausencia de retrovisores, que fueron reemplazados por cámaras, un fondo plano que se despega apenas 12 centímetros. Pero no es solo estética; en esta disposición está la clave de su estupenda aerodinámica.

FRASES:
La batería del Volkswagen XL1 se puede recargar de forma directa en cualquier enchufe doméstico.

La historia del Volkswagen XL1 arrancó en 2000 cuando se presentó el 1L y luego cuando se actualizó en 2009 bajo la denominación L1. Su más reciente evolución llegó hace dos años.

En la fábrica de Osnabruck, en Alemania, se produce el XL1, del cual ya se han fabricado unas 25 unidades, y la cifra se duplicará antes de que finalice 2013.

Fotos del prototipo Volkswagen XL1

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