Volkswagen XL1, el híbrido más ecológico y eficiente del mundo

Después de varios años de trabajo, el equipo de diseño de la marca mostraron este curioso auto basado en el llamado 'pájaro bobo', muy torpe en la tierra pero un verdadero cohete bajo el agua.

Redacción Motor

03:40 p.m. 24 de febrero del 2015

Detalles del Volkswagen XL1

“Este diseño no es un juego; es pura física y aerodinámica”. Así describe Volkswagen el híbrido XL1, un vehículo como recién llegado del futuro, pero que, en realidad, responde a la meta de sus diseñadores de crear el auto de calle más eficiente del mundo.

Por eso hicieron tanto énfasis en las líneas de la carrocería, la cual deja fluir el aire a la perfección gracias a soluciones sencillas, aunque atrevidas desde el punto de vista de la moda automotriz actual, como la boca, plana y baja como el pico de un ave, los pliegues del capó, de las puertas y de los guardabarros que hacen las veces de túneles de viento, las luces integradas al diseño y no al revés y, por supuesto, los tapacubos traseros, quizás el accesorio que más llama la atención.

Los espejos laterales se suprimieron para no entorpecer el paso del viento o, mejor, fueron reemplazados por dos pequeñas cámaras conectadas a igual número de pantallas digitales empotradas en las puertas, a la vista del conductor, en las cuales él puede ver, incluso, los puntos ciegos.

Otro detalle a favor de la aerodinámica es la ausencia de parrilla frontal para la entrada de aire. Esto fue posible gracias a que el motor lo instalaron en la zona posterior o, mejor, en el área central del chasis. Justo allí, sobre el techo, dos entradas de aire le dan el suficiente oxígeno a la máquina para respirar, y su diseño no va contra la corriente, pues sigue la línea a ras de carrocería.

Uno de los más grandes retos fue conservar el ADN Volkswagen, una meta que se logra en el frente, no solo por la preeminencia del logotipo, sino además por las unidades de luces, muy al estilo Scirocco (modelo que no llega a Colombia) y evocadoras de las que ostenta el Audi R8.

Pero si afuera el XL1 es atrevido, adentro también recurre a una solución igualmente novedosa, pero eficiente. El asiento del conductor fue ubicado 20 centímetros adelante respecto a la butaca del copiloto. Esto ayudó a reducir el ancho de la carrocería para darle más aerodinámica al vehículo y, de paso, permitió una cabina cómoda, en donde piloto y copiloto pueden viajar sin tocarse los hombros.

Al Volkswagen XL1 lo mueve un pequeño motor diésel TDI (turbo) de dos cilindros y 48 caballos de potencia, unido a una planta eléctrica que logra 27 unidades adicionales, mientras que la transmisión es la DSG de doble embrague y siete marchas que equipa otros modelos del grupo. El primero logra recorrer 500 kilómetros gracias a que solo consume 0,9 litros por cada 100 kilómetros, y el segundo permite una autonomía de 50 kilómetros cuando la batería de ion-litio está ‘full’ de carga.

Es un ‘plug-in hybrid’, es decir, la pila puede cargarse en la casa o la oficina, aunque también al bajar la marcha, pues incluye el sistema de frenado regenerativo que permite transformar la energía cinética en energía eléctrica al momento de desacelerar, y almacenarla en la batería para su uso posterior.

En cuanto al chasis, fue moldeado en fibra de carbono de alta resistencia para cumplir con todas las normas de seguridad europeas y, de paso, reducir el peso total del vehículo para mejorar su eficiencia. Su carrocería, larga y estilizada, también es fabricada con materiales ligeros y, gracias al diseño interior y a las soluciones de aerodinámica, como la ausencia de espejos o la apertura de las puertas en sentido perpendicular, le da un toque de deportividad y estilización que no tiene ningún otro modelo ecológico en el mundo.

Con el XL1, Volkswagen propone su propia visión de la eficiencia en movilidad, en donde hay espacio para motores de combustión interna supereficientes en términos de potencia, emisiones y diseños que ayuden con ese propósito.


Seis Claves del XL1

LA NARIZ es baja y plana para una aerodinámica perfecta y evoca no solo el pico de un ave, sino además el ADN Volkswagen. Las unidades de luces se acoplan a las curvas de la carrocería.

TIENE EMPOTRADAS en las puertas dos pequeñas cámaras, bautizadas ‘e-mirrors’, que hacen las veces de espejos. Captan lo que sucede atrás y alrededor y lo reflejan en dos pantallas internas.

CALZA LLANTAS 115/80 con rines de 15 pulgadas adelante y 145/55 con rines de 16 pulgadas atrás, medidas muy angostas y de baja fricción que fueron pensadas, exclusivamente, para este vehículo.

LA CABINA de dos plazas fue bautizada ‘green house’ (casa verde) por sus diseñadores, que lograron una vida a bordo cómoda gracias a que cada ocupante tiene su propio espacio.

LOS TAPACUBOS cubren casi la totalidad de las llantas traseras y tienen como finalidad seguir la línea de diseño de la carrocería para evitar vibraciones del aire y ayudar con la eficiencia.

EL MOTOR fue instalado sobre el eje trasero, al igual que la transmisión DSG de siete velocidades y la planta eléctrica. De allí sale un cable de alto voltaje hasta la batería, empotrada adelante.


Interior sencillo

Adentro, el XL1 luce como cualquier otro vehículo de la marca alemana, excepto por los asientos ergonómicos y empotrados uno delante del otro para un espacio vital de calidad para sus dos ocupantes. El tablero incluye una pantalla central que le informa al conductor acerca del estado del vehículo (carga de la batería, autonomía, nivel de combustible, etc.) y si está rodando con la combinación de sus máquinas o tan solo en modo eléctrico.

Modelo exclusivo

El Grupo Volkswagen fabricará tan solo 250 XL1 para el mercado mundial, lo que lo convertirá en un modelo coleccionable y superexclusivo. Su precio lo aguantarán tan solo bolsillos abultados, no solo por esa exclusividad, sino también por los materiales que lo componen, entre los que sobresale la fibra de carbono de alta resistencia.


DATOS
Mide 3,88 metros de largo, 1,66 de ancho y 1,15 metros de altura. Sus dos puertas se abren hacia adelante como alas y permiten entrar y salir muy cómodamente a los dos ocupantes.

795 kilos pesa el Volkswagen XL1, gracias al uso de materiales livianos en su estructura y carrocería, y al pequeño motor de dos cilindros turbocargado de gran eficiencia.

Cinco años tardó la compañía en llevar a feliz término este proyecto, cuya meta era producir “el vehículo más eficiente del mercado”.

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