¿cómo reconocer un buen taller?

Les entregamos una completa guía, con la asesoría de José Clopatofsky, para que sepa cuáles factores debe tener en cuenta para dar con un buen sitio.

Por Redacción Motor

06:30 p.m. 01 de junio del 2015
Taller mecánico

Taller mecánico

El análisis de escoger o diferenciar un buen taller de otro puede aplicar a todo centro de reparación, pues de los probables errores de diagnóstico, uso de partes, mano de obra y controles del servicio no se salvan ni los grandes talleres de los concesionarios.

Por lo contrario, estos que se supone tienen el mayor conocimiento, herramientas y soporte técnico de una marca, muchas veces no están a la altura de sus pergaminos y generan una insatisfacción y quejas mucho mayores que las que se dan en un taller genérico. Además de los precios que nadie está dispuesto a pagar una vez su carro sale del amparo de la garantía.

Pero dejemos los concesionarios y servicios autorizados a un lado y miremos algunas preguntas y respuestas que pueden ayudarles a identificar un buen taller particular y escapar de las fauces de sitios incompetentes.

Aplique su propia lógica

Aunque usted no sea mecánico, hay cosas que por simple deducción puede intuir. Un ejemplo: su carro anda bien, tiene potencia, sube de revoluciones pero a veces se apaga. Va al taller y le dicen que es la bomba de gasolina pero resulta que si estuviera mala, molestaría precisamente cuando el motor está bajo exigencia y ahí trabaja bien. O que son los inyectores y le hacen cambiar todos cuando de pronto es uno sucio. No se dañan cuatro o más al tiempo. Para medir y probar, siempre hay una herramienta y si el taller no la tiene, busque otro, de una, porque quien la tiene, sabe para qué la compró y cómo usarla.


¿Todos cobran lo que les parece…?


Pues cada quien es libre de pedir lo que cree que vale su trabajo. Pero trate de nunca irse con quien lo hace más barato pues de pronto no pone los repuestos que son o no es competente. Lo menos costoso en una reparación es la mano de obra, luego no ahorre en eso pero tampoco se debe tumbar. Pida presupuestos. No cobran lo mismo un lunes que un sábado a mediodía o antes de un puente.


Los manuales de taller para trabajar uno mismo en su carro

Existen muchos y se pueden bajar de Internet pagando sumas razonables, pero es algo que va desapareciendo porque las marcas los ponen "on line" y solamente los pueden usar sus talleres afiliados y estos pagan sumas importantes por el acceso. De esta manera protegen sus redes y evitan que metan malas manos en los carros. Además, con la electrónica y sistemas de los carros de hoy, es poco o nada lo que uno puede hacer, salvo la mecánica de frenos de frenos y suspensiones.


El famoso scanner

Los médicos usan fonendoscopio pero no quiere decir que todos lo sepan oír bien. Los scanners genéricos no son tan precisos como los de la marca ya que estos viven en permanente actualización no solo física sino de conocimientos a quienes los interpretan. Y muchas veces hacen el examen electrónico para males mecánicos y, obvio, eso no dice nada. Es como poner el fonendoscopio para buscar una fractura.


Un taller experimentado

Mire el tipo de carros que hay en el patio, la cantidad, el orden, la limpieza, el atuendo de los mecánicos, la oficina de recepción. Todos esos puntos reflejan la forma como se hace la mecánica y cómo atiende el dueño. Pero es clave que el dueño no sea de escritorio sino que participe en las operaciones pues es supuestamente quien sabe del asunto.


¿Funcionan los talleres “toderos”?

Para ciertas cosas genéricas del mantenimiento son válidos porque si algo hace a un buen mecánico es el sentido común y la lógica. Pero hoy los carros son muy complejos y requieren de herramientas especializadas, de comprobadores de la electrónica actualizados y adecuados que ya un taller genérico no puede tener para todas las marcas y modelos.


Hay trabajos que parecen fáciles pero son complicados, por ejemplo, cambiar la correa de repartición del vehículo.

Esa operación tiene sus peculiaridades y un error de colocación de las piezas puede llevar a un colapso total.

Lo que pasa es que cuando hay miles de ejemplares de un mismo modelo, pues ya la medicina se vuelve conocida y se aplica en muchas droguerías. Sin embargo, para esas cosas que parecen fáciles, frenos o el tema de la correa, vaya a donde un experto.


¿El tamaño del establecimiento es un buen indicio?


No necesariamente. Mientras más grande sea el sitio, es más difícil que haya suficiente control de los procesos y que todo su personal tenga el mismo nivel de conocimientos y calidad de mano de obra. Mejor un sitio de tamaño medio y especializado.


Equipos especializados

A la vez que el carro de hoy es más electrónico, es decir, tiene menos piezas ajustables o que se descalibren y básicamente la sincronización tradicional del motor desapareció, es más difícil de arreglar pues esas fallas se dan en una sucesión de cosas eléctricas y electrónicas que no son visibles y solo se detectan con herramientas, experiencia y conocimientos muy afinados.


El papel de los dueños

El problema más recurrente y penoso de los talleres es su falta de diagnóstico.

Si el dueño o el jefe del taller es un verdadero experto, sabrá ubicar el problema y sugerir el arreglo exacto al tecnico encargado de vehículo.

Si da esa opinión perfecta, la parte del procedimiento ya no será sino una rutina quedando solucionado el problema mecánico.

Tenga pavor del taller que empieza a suponer o de los que dicen que “esos carros vinieron con ese ruido o ese defecto”.

Noticias recomendadas

Zona Comercial
report_error_form_error
Reporte enviado

¿Encontraste un error?

Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.