Con simuladores de climas extremos prueban la resistencia del Chevrolet Cruze

Los ingenieros de General Motors midieron la resistencia de los empaques y sellos del automóvil y cómo sobrevive este a las más duras condiciones durante una tormenta, una inundación, frío o calor.

Redacción Motor

10:38 p.m. 07 de junio del 2012

Los ingenieros de General Motors midieron si los carros de la marca están preparados para la temporada de huracanes, tormentas o cualquier otra condición que signifique desastre natural. El último en pasar las pruebas de este exigente laboratorio fue el Chevrolet Cruze.

Mediante unos avanzados simuladores de alta tecnología que 'dispararon' más de 6.600 litros de agua en apenas 8 minutos se probó cuanto líquido es capaz de soportar el Cruze sin que se registrara filtración al interior de la cabina.

Unas 330 boquillas pulverizaron esta gran cantidad de agua que cayó sin cesar sobre el vehículo mientras ingenieros dentro de la cabina buscaban los signos de filtraciones. Con esta exigente prueba querían poner en evidencia las debilidades o fracturas en los sellos del carro, tanto en puertas y ventanas como en el panorámico, baúl y motor.

En el mismo laboratorio pasaron los carros por un camino con unos 25 cms de agua para determinar qué tanta agua puede ingresar por la parte baja de las puertas o al compartimiento del motor cuando circulan por este tipo de terrenos.

El Cruze también se probó en el túnel de viento de GM que reproduce los vientos huracanados y miden su comportamiento frente a este tipo de fenómenos. Incluso, su sistema OnStar (en Colombia Chevystar) le da indicaciones a los pilotos para ayudarlos a salir de la ruta de los tornados y les asiste en caso de emergencia.

Pero las pruebas van más allá de las condiciones que impone la 'madre naturaleza' ya que el Cruze también pasó por una cámara térmica que simuló desde un frío similar al del Ártico hasta el calor extremo del desierto con un tránsito de pocos minutos. Incluso, lo sometieron a una cabina que expuso al carro a una ataque masivo de polvo para ver cómo reaccionaba y mantenía protegidos a los ocupantes.

A través de estas pruebas, los expertos de General Motors pueden contribuir en el diseño de los autos para entregales a los consumidores vehículos que puedan soportar mejor la lluvia, nieve, viento, polvo y otros elementos naturales.

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