Los 10 pecados capitales de una 'operación retorno' frustrante para los colombianos

A pesar del despliegue de la Policía en las carreteras, su esfuerzo no se refleja en una mejor movilidad. Los conductores dicen que con acciones elementales se podría mejorar durante los festivos.

Redacción Motor

05:35 a.m. 06 de julio del 2012

Que a un conductor y su familia les tome ocho horas desplazarse de Girardot a Bogotá, no puede considerarse desde ningún punto de vista como "un éxito de la 'operación retorno'".

Esto pasa casi todos los puentes festivos, sobre todo en el regreso a la capital del país. Aunque también hay a quienes les va bien en su regreso.

No obstante, para las autoridades de tránsito, todas las operaciones retorno culminan con éxito porque los parámetros que tienen en cuenta son otros: menor número de accidentes, heridos y muertos; vehículos inmovilizados y comparendos impuestos.

Bien valdría la pena revisar la función de varios elementos que inciden en los enormes trancones en las carreteras, pues si bien hay un gran despliegue de policías y soldados, sus esfuerzos no se ven reflejados en un tráfico más fluido y seguro.

A continuación presentamos 'los 10 pecados capitales de la operación retorno'. Son reclamos o sugerencias de nuestros lectores que se repiten cada vez que pasa un puente festivo.

1. Los peajes:
Uno de los eternos líos. Hay alta concentración de peajes en las vías con un obsoleto sistema de cobro. Salvo en algunos casos, venden los prepagados, pero el conductor tiene que parar a entregar el comprobante. Urge un sistema de pago electrónico que agilice la movilidad.

2. La 'eterna' doble línea amarilla:
"Si uno conduce, cumpliendo la norma, desde Bogotá hasta Villavicencio, se puede gastar cinco horas", dice un lector. La permanente doble línea amarilla, incluso en sectores donde se puede adelantar, es una de las constantes quejas de los conductores, sobre todo cuando se circula detrás de enormes tractocamiones. La policía debería autorizar, con su vigilancia, el sobrepaso seguro en zonas marcadas y dejar libres las rectas de línea discontinua.

3. Los retenes de la Policía y el Ejército:
Hasta hoy no ha sido posible que la Policía y el Ejército se pongan de acuerdo para instalar sus retenes. Estos contribuyen a frenar la movilidad pues muchas veces se ubican seguidos, o a muy pocos kilómetros el uno del otro.

Está bien que haya Ejército y que los soldados saluden, ¿pero por qué usar reductores de velocidad? ¿Y los controles de la policía de documentos, Soat y revisión técnico mecánica en plena carretera, no es mejor hacerlos antes de las salidas de las ciudades y, ahí sí, inmovilizar un vehículo que es un peligro para sus ocupantes y los demás conductores?

4. Los 'infaltables' conos policiales:
Estos elementos color naranja son el complemento de la doble línea amarilla, pues los instalan Policía y Ejército, invariablemente, justo en los pocos sitios en donde se puede adelantar a los más lentos.

5. Los retenes son un factor distractor:
Al no existir claridad sobre cuáles son los límites de velocidad permitidos, estar pendiente de los radares y del velocímetro se convierte en dos acciones distractoras para el conductor; en muchas ocasiones, los 'controles de velocidad' se instalan a pocos metros de una zona de sobrepaso en donde es necesario acelerar.

Caso parecido ocurre con la doble línea amarilla, en la que el conductor se ve obligado a estar 'asomando' el carro para intentar pasar, corriendo un peligroso riesgo.

La sugerencia de los lectores es que, en vez de controles fijos, la Policía use sus motos y ayude a agilizar el tráfico, orillando a los lentos y los camiones detrás de los cuales se forman las colas.

6. Terminales de buses en las vías:
Este es un problema que se presenta en pequeñas poblaciones en donde la vía principal es utilizada por el transporte público de pasajeros (buses, colectivos y taxis) para recoger y dejar pasajeros.

7. Las obras inconclusas:
Es un factor de demoras que va camino a convertirse en 'eterno'. El caso más evidente es el de la doble calzada Bogotá-Girardot la cual está hecha a pedazos, con cierres a un solo carril que se convierten en peligrosos embudos. Hasta ahora no se vislumbra una solución para esa vía, por los líos jurídicos y de compra de predios.

8. Los 'tramos en observación':
En nuestras carreteras es común ver estos avisos en las vías en mal estado o en las llamadas 'zonas geológicas inestables', que en muchas ocasiones llevan años así, pero a pesar de eso, los concesionarios o el encargado de la vía poco hacen para arreglarlos. Generalmente, son resaltos o hundimientos de la vía que generan congestiones.

9. El mal uso de los carriles:
A pesar de los avisos que indican 'usar el carril izquierdo solo para adelantar', es común ver, por las carreteras de doble calzada, pesados camiones o conductores que entorpecen el flujo de los demás vehículos. En estos casos, la policía pocas veces actúa.

10. Los 'policías acostados':
Estos resaltos, a los que por su tamaño muchos les dicen 'generales acostados', no solo son un problema para agilizar el tráfico pues generan congestiones o provocan choques múltiples por frenadas bruscas. En esos casos, funcionan con mayor seguridad los reductores de velocidad.

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