100 Mustang celebraron los 50 abriles del emblemático modelo Ford

Alrededor de 3.000 visitantes fueron testigos del paso a paso de la evolución de este ícono norteamericano al que no se le notan los años

Redacción Motor

05:28 a.m. 02 de mayo del 2014

Imágenes del evento realizado en Unicentro

Un verdadero festín fue el que se dieron los amantes de los vehículos musculosos -el pasado sábado- en la terraza del edificio de parqueaderos de Unicentro, en donde se dio cita un centenar de ‘ponys’ para conmemorar su propio cumpleaños.

Como 50 abriles no se cumplen todos los días, la idea era reunir a lo más granado de estos vehículos en nuestro país y poner a rodar la imaginación de quienes se acercaron al centro comercial y vieron con sus propios ojos cómo los diseñadores se van acomodando a lo que se impone década tras década.

Convertibles, ‘Shelbys’, de techo duro y los 'retro' último modelo le dieron color a la tarde, que acabó con un concierto de rock de todas las épocas, y les recordaron a los presentes que la calidad no se improvisa.

Así nació el primer Ford Mustang del mundo

El 17 de abril de 1964, el sueño de Iaccoca y Frey cobró vida en el marco de la Feria Mundial de Nueva York, con un deportivo de bajo perfil, capó largo y corto baúl, que prometía emoción y estilo a un precio muy razonable. El nombre Mustang se adoptó en homenaje a la resistencia y fortaleza del caballo salvaje norteamericano -llamado ‘mesteño’ en España-, y así mismo, al avión de combate P-51 Mustang, crucial en la victoria aliada de la Segunda Guerra Mundial. En clara demostración de su espíritu rebelde, el caballo salvaje de su logotipo galopa de derecha a izquierda, en sentido contrario a como lo hacen los equinos en las competencias ecuestres.

Tenía motor de 2.8L y 6 cilindros en línea.

Fuente: Ford Colombia

El ‘fordismo’ cumplirá en junio 111 años de vida

El 30 de julio del año pasado, el mundo del automóvil celebró los 150 años del natalicio del que sería el precursor de la masificación de los vehículos en el mundo, un hijo de granjeros con muy poca vocación agrícola pero con una gran aprehensión hacia los inventos: Henry Ford.

Sin embargo, fue hasta 1903 cuando, después de una quiebra, un despido y varios años de trabajo, logró consolidar una empresa sólida y, tiempo después, se ‘craneó’ un revolucionario sistema de fabricación conocido como ‘producción en cadena’ que permitiría acercar a la gran clase media estadounidense hacia el mundo de los automóviles, a través del famoso Ford T.

El ‘fordismo’ (así fue bautizado por los consumidores de la época) redujo significativamente los costos de la fábrica, mejoró el nivel salarial de los trabajadores e inculcó en la mente de los estadounidenses la noción de movilidad eficiente como elemento clave en la economía. Su idea fue, en pocas palabras, una gran revolución industrial de principios del siglo pasado.

Pero esa cadena de producción no solo fue implementada de puertas para adentro. La integración vertical ideada por Henry Ford incluyó publicidad masiva en los principales diarios del país y la instalación de concesionarios en Detroit y otras ciudades estadounidenses, lo cual generó una industria paralela alrededor de la fabricación de sus vehículos. En 1914, las vitrinas concesionadas ya habían vendido 250 mil Ford T.

En 1881, Henry Ford entró a trabajar como ingeniero en la Edison Illuminating Company, de propiedad del famoso Thomas Edison, pero el ‘bichito’ de los carros jamás dejó de picarlo, pues para entonces ya era experto en máquinas a vapor y motores de combustión interna.

Se arriesgó primero con una fábrica llamada Detroit Autombile Company (1889), que quebró al poco tiempo; luego se asoció en torno a otra, llamada Henry Ford Company (1901), de la cual tuvo que retirarse porque dedicaba más tiempo a perfeccionar sus inventos que a vender: sus socios no tuvieron más remedio que ‘dejarlo ir’ y reorganizar la empresa bajo el nombre ‘Cadillac’ en honor al fundador de Detroit, un oficial del ejército francés llamado Antoine de la Mothe Cadillac.

Finalmente armó Ford Motor Company (1903), la compañía que catapultó definitivamente su nombre y lo erigió como el padre de la masificación del vehículo.

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