20 años con el 'fantasma' a cuestas del amigo fiel que le robaron

Esta es una historia que revela lo engorroso y traumático que resulta cancelar la matrícula y demás papeles de un carro robado. Los afectados esperan una respuesta de las autoridades.

Redacción Motor

05:04 a.m. 08 de julio del 2011

  A comienzos de noviembre del año pasado, a la residencia de la señora Fanny Stella Ortegón Vega, llegó una carta de la Secretaría de Hacienda de Bogotá en la que le notificaban de una deuda pendiente de impuestos desde el año 1991. 

Esta es una historia real y es solo el principio de lo que padecen muchos colombianos por cuenta de la burocracia y la 'tramitomanía' en varias entidades estatales. Y es una prueba más de que cancelar la matrícula de un carro en Colombia es imposible. Y si se logra, de todas formas toca cargar el cadáver a cuestas por muchos años. 

Cuando la señora Ortegón indagó de qué se trataba, en el CADE le informaron que la deuda correspondía a los impuestos de un automóvil Renault 4 modelo 1977 de placas AH4918, que le había sido hurtado en 1991.  

El funcionario le aclaró que por "no haber cancelado la matrícula, el vehículo así esté reportado como hurtado sigue pagando impuestos", y que lo que debía hacer para 'arreglar' el problema era pagar los últimos cinco años de impuestos y hacer el trámite de cancelación de la matrícula. 

Esos cinco años de impuestos le significaron a su propietaria un millón 400 mil pesos, más del doble del valor comercial del R4 de 1977. Su viejo 'amigo fiel' se negaba a irse a otro mundo, a pesar de que físicamente ya no estaba con su dueña. 

Con el recibo de pago y dispuesta a acabar con el fantasma del R4, que reapareció 20 años después, su dueña se fue a la oficina de tránsito de  Álamos, en el occidente de Bogotá. Allí, además de exigirle un formulario de cancelación de matrícula, le pidieron un documento de una entidad judicial que certificara que el vehículo no fue recuperado. 

El vía crucis por un 'acta de defunción' 

Para obtener esa especie de 'acta de defunción', la señora Ortegón se dirigió a la Estación  de  Policía de  Mosquera (Cundinamarca), en donde radicó en 1991 la denuncia No. 023 por hurto del vehículo. 

Allí no obtuvo ninguna respuesta. Indagó en la Fiscalía de Madrid (Cundinamarca), pero allí le respondieron que "no es de su competencia pues el robo fue en Mosquera". Sin embargo, le indican que "debería hacer el trámite en la Fiscalía de Mosquera". 

En la Fiscalía de Mosquera un funcionario le dice a la señora que "en esa época no existía fiscalía y por tal razón no es de su competencia y que mejor se vaya a Bogotá. Ya en la capital la señora Ortegón se dirige a la DIJIN, división Automotores. Allí le dicen que el viejo R4 si está reportado como robado, pero que "a la fecha no hay anotación si fue o no recuperado".  

De todas formas, allí le entregan una carta con la cual se dirige nuevamente a las oficinas de tránsito de Álamos. La respuesta es que "no sirve porque en ella no se da como concluida la investigación".  

Como un último recurso, la señora Ortegón va a la Fiscalía General de la Nación, más exactamente a la Unidad Especializada en Automotores. En otro 'papel' que le entregan, ese organismo dice "no tener información alguna al respecto" y sugieren ir de nuevo a la Fiscalía de Mosquera, que "debe certificar dicho requerimiento y así poder realizar  la cancelación de matrícula del vehículo". 

¿La respuesta? Es de no creer. Les entregaron a la señora Ortegón y a su esposo, quien la acompañó en todo este vía crucis, un documento donde "ratifican que en esa época no existía Fiscalía y que no es de su competencia".  

Esto prueba dos cosas: la primera, que el viejo R4 ¡!!sigue 'vivo'¡¡¡ y generando más impuestos a favor de un Estado ineficiente a pesar de que ninguna autoridad puede certificar su existencia. Y la segunda, reafirma el famoso eslogan de la marca francesa, porque este hecho ratifica que efectivamente el R4 sí que es un 'amigo fiel'.

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