20 por ciento del aceite automotor que se vende en Colombia es falsificado

Este porcentaje equivale a 11 millones de galones de todas las especificaciones. Ninguna marca se escapa al flagelo, dice la Asociación Colombiana del Petróleo.

Redacción Motor

08:07 p.m. 26 de agosto del 2011

Guía para diferenciar entre un aceite bueno y uno malo

Cuatro años de investigaciones han arrojado hasta el momento 82 inmuebles allanados, 16 fábricas desmanteladas, 80 personas capturadas, 70 procesos penales en curso y cinco condenas, dentro de un fenómeno descrito por las autoridades policiales y judiciales como 'la punta del iceberg' de un ilícito que parece estar saliéndose de las manos del sector automotor: la fabricación y comercialización de aceite falsificado.  

Lo peor del asunto es que ninguna marca ni especificación de lubricantes se escapa al problema, según le confesó a la  sección Vehículos Alejandro Martínez Villegas, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP), gremio que agrupa a las compañías petroleras y gasíferas privadas con asiento en nuestro país.

"Con las autoridades judiciales hemos detectado, básicamente, tres modalidades de falsificación de aceites automotores: la primera consiste en la compra de la base lubricante, a la cual le aplican una receta propia; la segunda, en la cual mezclan productos de alta calidad con aceite 'viejo', y una tercera en donde reprocesan el usado y le añaden sustancias químicas para 'vestirlo de nuevo' y venderlo como tal".

El fenómeno de la falsificación ha crecido dramáticamente durante los últimos años: según pruebas de laboratorio realizadas por las mismas compañías petroleras, entre el 15 y el 20 por ciento de los lubricantes vendidos hoy en el país no proviene de sus plantas procesadoras y presenta serios problemas de calidad, como la ausencia total de aditivos y, consecuentemente, su alto grado de factor contaminante y las lesiones mortales que causan en los motores y engranajes.

Igual sucede con los tarros y empaques plásticos utilizados para su comercialización: el grado de perfección de las tapas, las etiquetas y hasta los foils (sellos de aluminio) es tal que a las mismas compañías petroleras se les dificulta descubrir cuál es tarro verdadero y cuál el falsificado.

"Estas mafias están generando para sí 160.000 millones de pesos en ganancias anuales, gracias a que falsifican durante el mismo periodo de tiempo entre 8 y 10 millones de galones de aceite automotor -aseguró el alto ejecutivo de ACP-. Es un problema socialmente desconocido que requiere emprender acciones inmediatas desde lo público y lo privado".

Cabe decir que las compañías petroleras colocan en el mercado colombiano alrededor de 50 millones de galones de aceite automotor al año que provienen de laboratorios que les dedican millones de dólares a la investigación y el desarrollo de productos cada vez más eficientes en lo técnico y lo ambiental.

El lubricante de calidad
Contiene aditivos especiales que limpian eficazmente el motor y mantienen las piezas sin mugres e impurezas.
Aunque la viscosidad es imposible de determinar al ojo o al tacto, sí corresponde a lo que promete la etiqueta del tarro.
Un buen aceite no solo contribuye a limpiar el motor: también lo ayuda a contaminar y consumir menos combustible.
Son multígrados, lo cual significa que se adaptan a las temperaturas extremas del motor sin perder su capacidad de lubricación.
Gracias a la calidad de sus componentes, permiten recambios entre 6.000 y 8.000 mil kilómetros, sin problema. (Ver guía)

El lubricante falsificado
No contiene los aditivos que permiten una acción detergente eficaz sobre el motor para una limpieza más eficiente.
No tiene la viscosidad que promete la etiqueta (también falsa), de manera que  el usuario no sabe si está usando un lubricante ligero en un motor que necesita uno más denso, o viceversa.
Como no limpia bien, el motor empieza a contaminar y consumir más de lo acostumbrado.
Pierde su cualidad de multígrado que le permite adaptarse a temperaturas extremas del motor para evitar que las piezas trabajen 'secas'.
Por todo lo anterior, tiene una vida útil más corta.


Falta más control sobre los residuos
Parte del problema arranca de las estaciones de servicio, que en muchas ocasiones no siguen los protocolos para el manejo de los sobrantes de aceites y envases.

Hasta hace no menos de seis años, estaciones de servicio y de recambio de aceite de las grandes ciudades tan solo le daban un buen manejo al 15 por ciento de los aceites usados, a pesar de ser  considerados por el Convenio de Basilea como 'peligrosos' por sus compuestos químicos pesados (cromo, cadmio, arsénico, plomo...), altamente cancerígenos y muy dañinos para el medio ambiente. 

Esa realidad obligó a la Asociación Colombiana del Petróleo, Ecopetrol y la Agencia Nacional de Hidrocarburos a trabajar en un proyecto de autogestión ambiental, que vio la luz en el 2005 bajo el nombre de 'Fondo de aceites usados' (FAU), con el apoyo del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial y las más grandes compañías petroleras, como Castrol, Petrobras, Chevron, Texaco, Terpel, Shell y Exxon Mobil.

Desde entonces, FAU viene capacitando a los administradores y funcionarios de estaciones de servicio y centros de aceite sobre el buen uso y almacenamiento del líquido y sensibilizando a todos los agentes de la cadena del aceite usado en torno al problema con el fin de ejercer una vigilancia más adecuada sobre ellos.

Para lograrlo, creó una serie de estrategias pedagógicas que arrancan desde la recolección y el almacenamiento del lubricante, la selección de las plantas procesadoras que lo pueden comprar y el apoyo a las autoridades oficiales para la generación de normas en torno a las buenas prácticas.

De ahí nació el Manual Técnico para el manejo de de aceites lubricantes usados, editado por la dirección de desarrollo sectorial sostenible del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial que se ha convertido en una herramienta fundamental, junto a la Guía de estaciones de servicio y el Manual de análisis de riesgos, también de MinAmbiente, para capacitar a dueños, administradores y trabajadores de toda la cadena del aceite usado. 

Según ACP, las estaciones de Bogotá ya se le está dando un buen uso al 85 por ciento del aceite residual, y en Cali existe un proyecto piloto para recoger y reciclar los envases destruidos. 

¿Qué tiene que ver la capacitación?
Cuando las estaciones y centros de aceites no saben qué hacer con los lubricantes que sobran, no solo los botan al  alcantarillado; también se los venden 'al mejor postor', sin percatarse de que se trata de las mismas bandas de falsificadores que recurren a esos sitios para adquirirlo y posteriormente procesarlo a su manera.
Lo paradójico del asunto es que el 20 por ciento de esos aceites retorna a muchos de los centros de servicio de donde salieron contaminados y son vendidos al consumidor sin cumplir las mínimas normas técnicas y ambientales.
En contraste, una planta procesadora de aceites usados que les compra el lubricante a las estaciones de aceite que siguen los protocolos de FAU, lo convierte en combustible para uso industrial o en productos para la fabricación de materiales plastificantes.

Los gestores del manual técnico
El convenio 063 del 2005 de cooperación científica, tecnológica y financiera dio como resultado la publicación del Manual técnico para el manejo de aceites lubricantes usados. ¿Quiénes participaron?

*Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial.
*Alcaldía Mayor de Bogotá: Departamento técnico administrativo del medio ambiente.
*Departamento técnico administrativo del medio ambiente de Barranquilla (Damab).
*Departamento administrativo de gestión del medio ambiente (Dagma).
*Área metropolitana del Valle de Aburrá.
*Corantioquia.
*Alcaldía de Medellín: Secretaría del Medio Ambiente.
*Fundación Codesarrollo.
*Asociación Colombiana del Petróleo.

Hace 10 años se sabe qué hacer
La Ley 430 de 1998 dicta las "normas prohibitivas en materia ambiental, referentes a los desechos peligrosos" y habla de las responsabilidades del generador y el receptor de esos desechos.
La normatividad alrededor de la protección del medio ambiente y la capacitación para el uso adecuado de desechos tóxicos contempla no menos de siete leyes, 11 decretos y más de 15 resoluciones.

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