Al adquirir vehículo de gama baja, la prioridad del comprador promedio no es la seguridad

Aquí, las marcas suelen "armar" los paquetes de sus carros considerando prioritariamente "juguetes" que son superfluos, comparados con los beneficios si la prioridad fueran los sistemas de seguridad.

Redacción Motor

05:26 a.m. 10 de octubre del 2014

Daniel Otero Bravo
Redactor de EL TIEMPO

Usualmente los más recientes desarrollos y tecnologías que aparecen en los automóviles son implementados en los modelos más lujosos y equipados, pero a medida que sus costos de producción se reducen y su popularidad aumenta empiezan a ser incluidos en vehículos de menores gamas para finalmente hacer parte de los modelos de entrada.

Tal es el caso de los equipos de sonido y entretenimiento que, bien sea de fábrica o por instalación local, ya son parte del ‘equipamiento’ hasta de las versiones más básicas de una gran mayoría de los modelos que se encuentran por debajo de los 30 y, en algunos casos, de los 20 millones de pesos.

Por ejemplo, el BYD F-Zero arranca en 21.5 millones e incluye encendido por botón en sus tres versiones, pero las dos bolsas de aire y el ABS solo llegan en la más equipada (25.4 millones). En sus tres versiones (Tuit, Miio y Drive, entre 25.9 y 29.4 millones), el Nissan March cuenta con MP3 y puertos USB y auxiliar, pero ninguno equipa bolsas de aire o asistencias de frenado.

Situación similar ocurre con el Chevrolet Spark Life, cuya personalización permite elegir entre varios equipos de entretenimiento y paquetes de apariencia, y el Suzuki Nuevo Alto, que incluye radio con Bluetooth y USB en sus tres versiones, modelos en los cuales más allá de los cinturones no hay nada en términos de seguridad activa o pasiva.

En el caso del Renault Sandero, el radio con MP3, puertos USB y auxiliar y conexión Bluetooth está disponible en todas las versiones (desde 26.3 millones), pero el primer airbag aparece hasta la versión de 30.1 millones. Los Hyundai Eon, i10 y Grand i10 Illusion incluyen puertos USB, auxiliar e indicador de cambio de marcha, pero también relegan el único airbag que llegan a ofrecer para los más equipados.

Estos ejemplos muestran que mientras la gran mayoría de elementos de conectividad y sonido se pueden aprovechar hasta en las versiones más básicas, los componentes de seguridad hacen su aparición muchas veces en las intermedias o en las más equipadas de cada modelo, con su respectivo incremento considerable en el precio final.

Sin embargo, es solo en los mejores casos, y ya sobre la barrera de los 30 millones de pesos, que se pueden encontrar hasta dos bolsas de aire y frenos con sistema antibloqueo y repartidor electrónico de la fuerza, elementos básicos que siempre deberían equiparse de serie y además ser obligatorios en la norma de homologaciones del Ministerio del Transporte.

De todos aquellos (con o sin equipamiento de seguridad) que se encuentran por debajo de la barrera de los 30 millones, solo el Suzuki Celerio cuenta con la favorable distinción de cuatro estrellas en las pruebas de choque por parte de Latin NCAP, gracias a su desempeño y protección ofrecida a los pasajeros en caso de una colisión.

¿Cuánto vale su vida?

Desde 22.9 millones de pesos el JAC Smile ofrece dos bolsas de aire, mismo equipamiento ofrecido por el Geely LC de 24 millones, el Chery Nice Confort de 25 millones y el BYD F-Zero Risk de 25.5 millones. Por su parte, el Hyundai Eon tiene apenas un airbag en su versión de 26 millones, al igual que el i10 de 25 millones y que el Grand i10 Illusion de 25.5 millones.

Para acceder a un Kia Picanto Ion con un airbag hay que desembolsar 29.3 millones, valor intermedio entre los 28.1 millones del Renault Logan y los 30.2 millones del Renault Sandero con la misma cantidad de bolsas de aire. Sin embargo, tal como ha insistido Latin NCAP, lo más importante es que eso se complemente con una estructura estable que proteja a los ocupantes, requisito cumplido únicamente por el Suzuki Celerio que desde 25 millones ya cuenta con dos bolsas de aire y frenos con ABS y EBD.

¿Entretenidos?

No hay duda que los sistemas de entretenimiento cumplen su función a cabalidad, pues divierten y distraen a las personas, encegueciéndolas frente a lo que realmente es importante.

Mientras que elementos de seguridad como las bolsas de aire, las asistencias al frenado y los controles de tracción y estabilidad no se pueden instalar en un vehículo luego que ha salido de la fábrica, los sistemas de entretenimiento no solo son sencillos de colocar sino que además se cuenta en el mercado con una amplia y variada oferta para prácticamente cualquier tipo de auto.

Por ejemplo, un radio sencillo y de marca reconocida (con su consabida garantía), que equipe al menos puerto USB y conectividad Bluetooth, se puede conseguir por menos de 200.000 pesos, precio que irá incrementando a medida que se busquen más funciones y potencia de sonido. Es decir, el entretenimiento y sonido tienen precio, la vida no.

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