¿Cómo ahorrar gasolina en Semana Santa? (Parte I)

Mezclar para evitar el pistoneo, 'cuadrar' la chispa, utilizar aditivos... resuelva todas las dudas sobre cómo alimentar bien su carro antes de arrancar.

Redacción Motor

05:00 a.m. 27 de marzo del 2009

Para entender por qué un carro consume lo que consume, lo mejor es empezar desde el principio: la rapidez con la cual el motor consume gasolina es directamente proporcional al tamaño del motor. En otras palabras, no se puede pretender que un vehículo con una máquina de 3 litros de desplazamiento consuma igual a uno de un litro.

Caso distinto son los motores que se ubican entre los 1,6 y los 2,5 litros, que suelen ser menos consumidores en proporción a su potencia porque no obligan al conductor a acelerar demasiado para circular a buena velocidad. Responden bien en nuestras carreteras sin que la billetera se afecte tanto, contrario a los motores pequeños -económicos, pero 'lentejos'- o los grandes, potentes, pero tragones.

Ahora bien, no todo depende del tamaño del motor: la edad, el diseño, la configuración y el estado general son determinantes para el consumo. Por eso es muy importante que lo haga revisar de una vez si piensa viajar en Semana Santa, especialmente en un tema clave: la sincronización.

Un vehículo sincronizado rinde toda su potencia y, por ende, requiere menos acelerador que aquél cuyo motor funciona irregularmente... y, a menor 'chancleta', menor consumo.

También depende del conductor. Las aceleradas y frenadas abruptas por al momento de los sobrepasos o por simple inseguridad al conducir generan un gasto de gasolina superior al normal. Pero si el carro va 'relajado', a una velocidad constante y bien revolucionado, la aguja se quedará 'quieta en primera'.

El motor no sufre en carretera
Contrario a lo que se cree, un vehículo acostumbrado a circular por carretera es mucho más sano que uno que nunca ha salido de la ciudad. Sacarlo a pasear no es un castigo, es un premio para él porque su motor trabaja a buena potencia, que es para lo que finalmente fue hecho.

Un viaje Bogotá- Cartagena- Bogotá, por ejemplo, es la gloria para un carro porque 'respira otro aire', descansa de los huecos de la ciudad, se libera de la contaminación, recibe más oxígeno y recorre en una semana 2.500 kilómetros, 'una minucia' para un motor que está hecho para recorrer 200 mil sin que le duela un pistón.

Pero tanta belleza depende también de la destreza del conductor, que suele demostrar cómo su auto dizque sube 'sobrado' en cuarta y lo lleva colgado para sentar precedentes.

Al subir en cuarta con el acelerador a fondo y a bajas revoluciones, digamos como referencia genérica que unas 3500 que sería el mínimo régimen recomendable en cualquier cambio en montaña y mejor 4000, no solo está consumiendo mucho más combustible, sino alterando el motor, pues lo lleva durante horas y horas en un rango de máximo esfuerzo y por fuera de su curva de potencia ideal. Por el contrario, si lo sube en tercera y a medio pedal, le está permitiendo trabajar 'como constructor manda' y ayudándolo a sacar todo su potencial.

En las bajadas también debe trabajar el motor. Aunque es cierto que un vehículo gasta menos gasolina si baja en neutro hasta Melgar, rodar 'engranado' le permite al conductor reaccionar mejor en caso de una frenada o una acelerada de emergencia. Los cánones dicen que se debería descender en el mismo cambio que se utiliza luego para subir. Nunca baje en neutro pues, además, esto le implica abusar de los frenos, los calienta y pierde pronto sus servicios.

Ahora bien. No por ahorrar hay que dejar de acelerar. El acelerador hay que usarlo para subir a las revoluciones que toca (idealmente entre 3.500 y 4.000 y mucho más si necesita). Por eso los fabricantes jamás recomiendan que se 'metan' todos los cambios en una sola cuadra para ahorrar combustible porque son más los daños en el motor que el beneficio en la billetera.

Un vehículo que circula ahogado produce en el motor más carbón, hollín y residuos contaminantes, gasta sus partes interiores más rápido y contamina el aceite a mayor velocidad, inclusive hasta hacerle perder su poder lubricante. Por eso es importante que, amén de los trancones en los peajes, lleve el carro 'aceleradongo' (en términos de revoluciones, no de velocidad) para que no se ensucie el motor.

A mayor altura, más consumo
Otro tema clave para tener en cuenta son las alturas por las cuales se va a mover desde la casa hasta el sitio de veraneo. La razón: la combustión es más lenta en un ambiente con menos oxígeno (como Bogotá o Tunja) y, por lo tanto, el vehículo pierde potencia y consume más debido a que hay que abrir más el acelerador.

Los cálculos de los ingenieros mecánicos demuestran que, por cada 1.000 metros de altura, el motor pierde 10 por ciento de potencia y, por ende, le exige  a su dueño más plata para gasolina si lo usa en pleno rendimiento.

Lo bueno del asunto es que los requisitos de octanaje a 2.600 metros más cerca de las estrellas son menores que en la playa, es decir, en lo alto puede usar gasolina corriente sin que el carro 'pistonee', pero al empezar a bajar a tierra caliente sentirá cascabeleos si usa ese mismo combustible.

La mejor forma de saber si su vehículo aguanta gasolina corriente en las alturas es escuchando el motor, especialmente cuando arranca en los semáforos o circula a bajas revoluciones en un trancón. Cada cascabeleo es un llamado del motor para que le dé gasolina más rica en octanaje.

Esto significa que si la intención es bajar de la cordillera, lo más recomendable es utilizar gasolina de más octanaje (extra) o al menos 'refajo' (parte extra, parte corriente). Le ayuda al motor y de paso ahorra combustible, pues no tiene que acelerar tanto para hacerlo rendir bien.

En cuanto los aditivos y 'mejoradores' de octanaje, no son necesarios porque los mismos combustibles traen todos los componentes que necesita un motor para su buen funcionamiento. No hay mejor aditivo que la gasolina de rango superior y éstas se pueden mezclar pues son 100% compatibles.

No recomendamos el uso de limpiadores de inyectores y de las líneas pues la mugre que estos pueden desprender eventualmente suele llegar a los filtros de los inyectores o a los conductos de los carburadores y los tapan. Para limpiar, nada mejor y más sano que desmontar las piezas y hacerlo fuera del motor. En cuanto a los 'mejoradores' de octanaje, su efecto es mínimo. La gasolina tiene una limitada capacidad de asimilar esos productos por lo cual de nada sirve agregarlos en grandes dosis ya que no son efectivos. Y, en la cuantía propuesta, es muy poco lo que hacen y muy inferior su efecto comparado al de usar gasolina extra, además de que no hay garantía de que hagan su papel.

El 'refajo'
Mezclar gasolina extra con corriente es químicamente factible y le permite al conductor ahorrarse unos pesos a la hora del tanqueo. Obviamente, hay que averiguar 'a oído' cuál es la proporción ideal, es decir, que el refajo que se le está dando al carro sea el correcto.

La gasolina extra tiene 93 octanos y la corriente tiene 84 y, según los expertos, en alturas medias como Bucaramanga o Medellín, la proporción 50/50 funciona bastante bien en motores que tengan una relación de compresión elevada y la requieran. 

Aunque algunas estaciones de gasolina ofrecen el combustible ya mezclado, la recomendación es revolver teniendo en cuenta la proporción que realmente necesita el vehículo. A mayor octanaje, no necesariamente mayor eficiencia, pues cada motor tiene sus propias 'necesidades', pero a menor octanaje del requerido menor eficiencia y alto sufrimiento para la máquina, con riesgos inminentes de recalentamiento y ruptura de pistones.

Pero, ¿cómo encontrar el octanaje requerido? Si, al pisar el acelerador a fondo, se siente cascabeleo, es probable que el motor no esté bien sincronizado o que la gasolina no tenga el octanaje que necesita.

En ese caso, lo mejor es pedirle al operario de la bomba que le eche, por ejemplo, nueve galones de corriente por una de extra. Si el vehículo sigue pistoneando, se debe bajar la proporción a 8/1, y así sucesivamente, hasta que desaparezca. Cabe decir que si el viaje es a tierras bajas, la proporción de extra debe aumentar e ir a la fija al menos con 50/50 si tiene dudas sobre el comportamiento del motor en tierras bajas, en las cuales, además, el calor ambiente aumenta el requisito de octanaje y hace más sensible el motor a la detonación. Un consejo: si el motor detona o pistonea en la primera oportunidad llene el tanque con extra pues eso ayuda a corregir el problema, así éste no sea necesariamente debido a bao octanaje de la gasolina. Si sigue andando en esas condiciones es probable que regrese en grúa.

¿La inyección necesita 'extra'?
Teniendo en cuenta que la utilización de gasolina extra o corriente tiene que ver con la relación de compresión y el diseño interno de las cámaras de combustión del motor y no con el sistema de alimentación, los vehículos con sistema de inyección no deben alimentarse obligatoriamente de gasolina extra.

La extra no es más limpia que la corriente, como se cree equivocadamente. Por el contrario, es más fácil que al conductor le metan 'gato por liebre' con la extra, pues las estaciones de servicio con malos hábitos podrían mezclarla con la corriente para ganar más con menos, sin que el usuario se dé cuenta y como se vende menos está más tiempo expuesta a la contaminación en los tanques de las bombas. 

Nuestra recomendación: ensaye con un poquito de corriente y esté atento a detonaciones o a aumentos de temperatura de funcionamiento, sin olvidar que los motores modernos tienen una mayor relación de compresión pero usan controles que atrasan la chispa de manera automática para evitar las detonaciones. Esto baja la potencia pero salva la máquina.

Trancones, enemigos del buen consumo
Así como las carreteras desocupadas son muy beneficiosas para los motores, los trancones de tres, cuatro y cinco horas a los que nos están acostumbrando en los peajes generan un gasto descomunal de gasolina, en relación con la distancia recorrida.

Con cada arrancada, el conductor le da más acelerador al carro para que dé la potencia suficiente y lo mueva. Además, el motor trabaja mal porque consume aire contaminado del exosto del que circula adelante.

Por si fuera poco, el medio ambiente sube de temperatura, eso quiere decir que el aire entra caliente al motor, éste pierde rendimiento y le pide al conductor más acelerador para arrancar bien.

La recomendación es apagar el motor en paradas largas, acción que no tiene por qué afectar el funcionamiento del motor, si está bien sincronizado. Al encender no hay necesidad de usar el acelerador y definitivamente se ahorra combustible.

El vehículo en frío
*Enciéndalo sin acelerarlo, mientras el aceite lubrica las partes. *No espere a 'calentar el motor' con el choke puesto. Arranque a los 20 segundos de encenderlo o de lo contrario de genera mala combustión, recibe más gasolina de la que necesita y consume más.
*El peor enemigo del consumo es dejar el carro prendido mientras entra 'un momentico' a sacar el celular que se le quedó en el segundo piso y no se le ocurra afeitarse mientras calienta el motor en el garaje.

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