En qué anda la seguridad vial en Colombia: ¿sólo en el papel?

A pesar de las graves implicaciones de la accidentalidad, el tema no parece estar en la agenda del Gobierno.

Redacción Motor

08:54 p.m. 28 de febrero del 2014

En un comunicado que circuló el miércoles pasado, el Ministerio de Transporte celebraba haber logrado ‘la meta de ejecución más alta de toda su historia’ y anunció que la meta en la construcción de obras para este año es llegar al 94 por ciento. Ese “balance positivo” de la infraestructura contrasta con la pobre labor de esa cartera en un tema vital para los colombianos, la seguridad vial.

Así, mientras las estadísticas de la ejecución están al alza, por ese mismo camino van las víctimas de la accidentalidad en calles y carreteras, a pesar de los múltiples compromisos nacionales e internacionales que ha asumido Colombia para disminuir ese flagelo.

Sobre el tema hay mucha ‘literatura’. Existe un documento con el pomposo título de ‘Plan Nacional de Seguridad Vial Colombia 2011-2016’. Hay otro que, incluso, plantea la obligación de crear en el Plan Nacional de Desarrollo una estrategia de seguridad vial para motociclistas que debería estar implementada en junio de 2012.

Esto figura en el capítulo ‘Transporte’ del Plan Nacional de Desarrollo, hacia la prosperidad democrática: visión 2010 – 2014.

En esos documentos están consignadas una serie de acciones que van desde una reforma integral al Código Nacional de Tránsito, pasando por construir vías más seguras, hasta modernizar y hacer obligatorios equipos de fábrica que protegen a los automovilistas y pasajeros. No obstante, nada de eso ha pasado (Ver nota anexa: ‘Lo que hay en el papel’).

En el plano internacional, hace un poco más de tres años, a instancias de la Asamblea General de la ONU y la Organización Mundial de la Salud (OMS) y ante el creciente número de muertos y heridos en accidentes de tránsito, varios países, entre ellos Colombia, se comprometieron a bajar la accidentalidad en más del 50 por ciento, durante la puesta en marcha de la llamada ‘Década de la Seguridad Vial 2011-2020’.

Durante la presentación el programa ‘Década de Acción para la seguridad Vial’ en mayo del 2011, el Gobierno Nacional, a través de los ministerios de Transporte, Protección Social y Educación Nacional se comprometió a trabajar en tres frentes: 1. Mejorar la infraestructura vial (diseño de vías con seguridad); 2. Mejorar el comportamiento de los usuarios en las vías mediante campañas pedagógicas y ejercicio sostenido de control. 3. Homologar varios instrumentos de seguridad, tanto en vehículos como en motos (como airbag y frenos ABS desde los carros más económicos) e introducir tecnologías de control.

Hasta ahora lo que sí existe con claridad es la creación de la llamada Agencia Nacional de Seguridad Vial, a la que el Congreso dio vía libre a finales del 2013. No obstante, hoy no se sabe quién la va a manejar, cómo va a funcionar ni cuáles serán sus tareas.

A finales de octubre del año pasado, se conocieron los resultados sobre las carreteras colombianas realizado por el Programa iRap Colombia. De cerca de 11 mil kilómetros analizados, solamente 88, en tramos no continuos, obtuvieron una calificación de cinco estrellas. Los demás se rajaron, al lograr menos de dos estrellas en seguridad vial.

A pesar de la gravedad de la situación, no se sabe aún que hará el Gobierno para mejorar esa calificación. Expertos consultados durante la presentación del informe en la Cámara de Comercio de Bogotá, indicaron que hay acciones sencillas y poco costosas que pueden ayudar, tales como la eliminación de obstáculos a los lados de las vías como árboles y postes que son un peligro para los automovilistas. Hasta la fecha no se conoce un pronunciamiento frente a este problema.

Otro aspecto es la señalización inexistente en algunas vías. Los límites de velocidad dependen del apetito de las multas y están a discrecionalidad de los agentes de tránsito. Incluso, una resolución del Mintransporte, que obligaba señalizar las carretas, no se ha cumplido.

Hay otras señales cuya ubicación es absurda. Las que demarcan las zonas escolares están justo a las entradas de colegios y escuelas, lo que obliga a los vehículos a frenar abruptamente. La seguridad vial también tiene un enorme vacío en la homologación de automotores que entran al país. Todavía nadie ha explicado cómo es posible que por Colombia sí puedan rodar automóviles que no superan las pruebas de impacto (choques) EuroNcap, y que son rechazados en otros países. Más, si la mayoría de esos vehículos son destinados al servicio público.

Por esa misma línea va otro anuncio que nunca se concretó, se llevó al Congreso pero allí naufragó en la reforma al Código de Tránsito y se anunció vía resolución, pero ésta nunca salió: la obligación de que se impondría a ensambladoras e importadores, a partir del año pasado, de no vender en el país vehículos sin sistema de frenos ABS y con, mínimo, dos airbag. Finalmente, hay otros temas que se requieren con urgencia, como prohibir que buses que llevan años rodando en el servicio público pasen de un día para otro al transporte de turismo o escolar. Y ni hablar del remedio para la obtención de las licencias de conducción de motocicleta y las nuevas exigencias. Ahí no ha pasado nada.

Los argumentos de la OMS para promover la seguridad en las vías

Cada año mueren más 1,2 millones de personas en accidentes de tránsito en todo el planeta y 50 millones más resultan heridas. Así mismo, se estima que cada colisión deja entre 20 y 30 discapacitados, muchos de manera permanente.

Las cifras de la OMS enfatizan en que los traumatismos sufridos en accidentes de tránsito se convierten en la principal causa de muerte en individuos entre los 15 a 29 años y la segunda entre los 5 a 14 años de edad. Si no se toman las medidas respectivas, esta organización cree que, al año 2020, los accidentes serán la sexta causa principal de muertes a escala mundial.

Lo que hay en el papel sobre seguridad vial

Uno de los documentos señala que la política de seguridad y educación vial será liderada por el Ministerio de Transporte “a través de su Viceministerio especializado en temas de transporte y tránsito”.

En el capítulo de transporte del PND, el gobierno estima que “para el 2020, el país incrementará su parque de vehículos particulares en un 54 por ciento y el de motos en un 152 por ciento, reflejando la necesidad de aunar esfuerzos en materia de política de seguridad vial en el país”.

Y aunque para el gobierno es claro que el incremento de la mortalidad de adultos entre los 15 y 44 años de edad es crítica, especialmente para peatones, ciclistas y motociclistas, no se ven avances sustanciales a pesar de que pareciera que el Ministerio tiene claro el camino a seguir.

Esto se desprende cuando proponen en el Plan Nacional de Desarrollo “Infraestructura para proteger la integridad de los usuarios (…). El Ministerio de Transporte buscará que tanto la infraestructura que se desarrolle a partir del presente Plan de Desarrollo como la que se encuentre en diseño y/o construcción cumpla con criterios mínimos de seguridad vial, tales como sistemas de contención modernos y adecuados, consistencia en los límites de velocidad, vías pensadas en los usuarios y en la población discapacitada”.

Más adelante, señala que “con el propósito de contribuir a la seguridad vial y al control en el cumplimiento de las normas de tránsito y transporte, el Ministerio de Transporte estructurará el Centro Inteligente de Control de Tránsito y Transporte (CICTT), como una plataforma tecnológica robusta de administración y gestión, operado por la Dirección de tránsito y transporte de la Policía Nacional, en coordinación con la SPT”.

Y toca un tema clave, el de los equipos y vehículos para una movilidad segura. Al respecto en el PND se propone “establecer mecanismos para que los vehículos y los elementos de seguridad que los complementan, cumplan con estándares de seguridad internacionalmente aceptados”.

Por último, se refiere al comportamiento de los usuarios. Esto tiene que ver con que el Ministerio de Transporte “diseñará esquemas de control que incrementen la capacidad para detectar infracciones y sancionarlas de acuerdo con la normativa vigente”. En este punto, el de las sanciones, es en lo que más se avanza pues todo esto queda reducido a imponer multas y comparendos, pero a no a prevenir y evitar la accidentalidad.

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