El Apoyacabezas, un elemento de seguridad que, aunque subvalorado, es muy útil

Muchos no saben cómo usarlo y la prueba está en que el 'latigazo cervical' es una de las lesiones más frecuentes en accidentes de tránsito.

Redacción Motor

06:57 p.m. 03 de octubre del 2014

Estudios realizados por diferentes organismos especializados en seguridad vial han revelado que la mayoría de conductores y pasajeros no saben colocar de forma correcta este elemento clave en la protección.

Los informes han demostrado además que los ocupantes de un automóvil no le dan la importancia o subvaloran las funciones que cumple este dispositivo, que es el único capaz de hacer frente a la lesión de esguince cervical por impacto trasero, conocido popularmente como ‘latigazo cervical’, que representa entre el 40 y el 60 por ciento de las lesiones en accidentes de tránsito.

La primera recomendación, en el caso de los conductores, es adoptar una distancia de conducción correcta, de forma que al estirar los brazos hacia adelante, las muñecas queden por encima de la parte superior del volante.

La parte superior del apoyacabezas debe estar más o menos a la altura de los ojos del conductor y a una distancia de la cabeza inferior a los siete centímetros. Esto último también es válido para todos los ocupantes del vehículo. O más sencillo aún, ajustar la altura del apoyacabezas hasta que su borde superior esté a la misma altura que la parte superior de la cabeza.

Los estudios han revelado otros datos interesantes: por ejemplo, que las mujeres hacen un mejor uso de este dispositivo (75 por ciento) frente al 51 por ciento de los hombres. Y que en el 67 por ciento de los casos, los usuarios sitúan el apoyacabezas a una altura inadecuada o a demasiada distancia de la cabeza.

Este dispositivo de seguridad es más necesario, en especial cuando se conduce en la ciudad, porque allí es donde son más frecuentes los choques por alcance. Además, los estudios muestran que los conductores suelen llevar los asientos más reclinados y que en los automóviles pequeños (de nivel de entrada y que no tienen baúl) es en los que se hace un peor uso del apoyacabezas, más aún si se trata de vehículos de servicio público (taxis).

Esto se atribuye a que en este tipo de vehículos las posibilidades de ajuste del apoyacabezas, la regulación de la altura de los asientos o de la altura o profundidad del timón son limitadas comparadas con las de vehículos de mayor gama.
No obstante, hay que tener en cuenta que en estos vehículos las posibilidades de sufrir una lesión cervical (lesiones producidas en la zona del cuello y de la médula espinal a la altura de las vértebras cervicales) en casos de choque trasero o alcance son más altas debido a su menor peso y en especial a la configuración de su carrocería.

Los tipos de apoyacabezas

Son básicamente tres: activos según su sistema de funcionamiento, que hace que el dispositivo se mueva automáticamente cuando se recibe un golpe por detrás.

El sistema mecánico fue el primero y basa su funcionamiento en un efecto de palanca. Cuando la espalda presiona el respaldo, una placa de presión, unos muelles y unas barras mueven el apoyacabezas. En el sistema pirotécnico, al detectar el impacto se disparan unos generadores de gas a presión que mueven el apoyacabezas.

El sistema electrónico es similar al pirotécnico pero se acciona por un sensor que detecta el impacto.

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