Carros Autónomos: ¿qué tan cerca están?

La tecnología ya está lista pero el entorno y la legislación en el cual deben operar este tipo de vehículos aún no lo están.

Por Redacción Motor

06:51 p.m. 26 de agosto del 2016
Carros autónomos

Carros autónomos

Andrés Baraya Rubiano
Redactor de EL TIEMPO

Un vehículo autónomo se define como un automóvil capaz de imitar las capacidades humanas de manejo y control, percibiendo el medio que le rodea y controlando su desplazamiento durante el 100 por ciento del tiempo.

Un estudio de la analista de mercados ABI Research, estima que teniendo en cuenta los avances de la industria automotriz en los últimos años, en 2032 cerca del 50 por ciento de los vehículos nuevos serán autónomos.

Carros autónomos

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En esa misma línea la consultora financiera Morgan Stanley va más allá y vaticina que en el 2046 todos los vehículos tendrán este sistema y los conductores pasarán a ser simples pasajeros. Amanecerá y veremos.

Uno de los tantos aspectos que faltan por establecer es saber quién será el dueño de la tecnología y su relación con los celosos fabricantes de autos.

El gigante informático Google, uno de los pioneros y quizás el de mayor avance, siempre ha asegurado que su intención es desarrollar, evolucionar y suministrar esta tecnología a los fabricantes de autos, mas no la de construir vehículos.

Carros autónomos

Carros autónomos

Entre tanto, las marcas automotrices trabajan de la mano con empresas privadas con sede en Silicon Valley o con sus propios departamentos de tecnología en el desarrollo de estos sistemas, como en los casos de Nissan, Ford, Tesla, Mercedes-Benz, Volkswagen y Volvo.

Ante este panorama la duda es si todos esos software y programas tendrán la facultad de comunicarse entre sí y con la infraestructura vial, sea en el país que sea, pues estas son las dos principales condiciones para el éxito de la movilidad autónoma.

En la actualidad prácticamente todas las marcas automotrices están desarrollando prototipos con esta tecnología, pero a medida que avanzan, fabricantes, organismos de seguridad y conductores se preguntan, ¿qué tan fiables son estos vehículos para circular por calles y carreteras?

Carros autónomos

Carros autónomos

Si bien la conducción autónoma ha demostrado ser confiable y segura, la convivencia de dicha tecnología con los autos convencionales está presentando diversos conflictos.

Un vehículo autónomo está programado para ejecutar todas sus maniobras cumpliendo las leyes de tránsito y tiene la capacidad de comunicarse con otros vehículos similares, pero aún no puede determinar cuál va a ser la maniobra que realizará un conductor de un vehículo convencional. Y se agrava si este comete una infracción o imprudencia.

Hoy ese es uno de los grandes retos de los fabricantes e ingenieros de la industria y la clave está en los pasos que están adoptando en esa dirección al equipar los vehículos actuales con sistemas semi autónomos de ayuda en la conducción, como el de aproximación y frenado automático, alertas por cambio de carril involuntario, la de advertencia cuando detecta un vehículo (moto, automóvil o bicicleta) en el retrovisor o identifica un obstáculo en la vía.

Este es apenas un paso de los muchos otros que faltan por dar para que la movilidad autónoma se haga una realidad y se masifique en el mundo.

Por el momento son más los problemas por darles solución que los resueltos. Aún no hay claridad en cuanto a normas de tránsito o aspectos legales claves, como en quién recaerá la responsabilidad en caso de accidente: el dueño del vehículo, la marca fabricante o quien diseñó el software.

Carros autónomos

Carros autónomos

En 2015 Volvo fue el primero en referirse a la responsabilidad y afirmó a través de su CEO, Hakan Samuelsson, que la marca se haría responsable de aquellos accidentes en los que se involucrasen sus vehículos sin conductor si estaban operando en la función de modo automático.

Posteriormente, Mercedes-Benz y Google coincidieron con lo expresado por el fabricante sueco, sin embargo, aún no es muy claro este aspecto de vital importancia.

La propiedad de los autos es otra de las grandes incógnitas cuando estos pasen a ser más un sistema digital sobre ruedas que un automóvil tal como se le conoce hoy.

Otros pendientes por resolver

La tecnología de conducción autónoma es capaz de ‘dialogar’ con otros vehículos similares y enviar mensajes y señales de advertencia sobre la maniobras que van a ejecutar.

Así mismo tiene la facultad para detectar peatones, obstáculos y esquivar cualquier tipo de obstáculo fijo o en movimiento que se encuentre en la vía.

Sin embargo, hay factores que aún no puede controlar, como transitar en condiciones meteorológicas adversas.

Por ejemplo, un vehículo autónomo no puede caminar por sí solo sobre vías cubiertas por nieve, ya que el sistema requiere monitorear señalización de la ruta para que no se salga del camino.

Consumers Report quiere que Tesla desactive el Autopilot

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Por otra parte, el sistema no identifica baches en la vía, reductores de velocidad, caminos destapados o vías que no estén actualizadas en su navegador o GPS.

Tampoco está en capacidad, al menos por el momento, de conocer si en la vía se está haciendo un trabajo de mantenimiento o ha tenido cambios en el sentido de dirección.

Otro de los problemas tiene que ver con las fallas técnicas, las cuales pueden presentarse en cualquier momento, razón por la cual estos vehículos deben tener timón para que el conductor tome el control de inmediato de la situación.

Autopilot de Tesla

Autopilot de Tesla

Finalmente, está la infraestructura vial. Este es uno de los grandes retos que tienen los gobiernos en el mundo que deberán proveer de calles y carreteras con una perfecta señalización, tanto en la delineación de las vías, como en la ubicación y tipo de señales, para que puedan ser identificadas por la cámara de los vehículos autónomos.

También deberán promover la instalación de estaciones de carga para los vehículos eléctricos que son los modelos que por lógica tecnológica deberían equipar el sistema.

En este tema de infraestructura vial países como Japón, Suecia y Alemania son los que más han avanzado y cuentan con los recursos financieros y tecnológicos para tal fin.

Accidentes con autónomos

Hace algunos meses Chris Urmson, director del programa de conducción autónoma de Google, se refirió a los accidentes que ha sufrido su flota.

Sus vehículos han estado involucrados en 11 accidentes de tránsito de diferente índole pero sin consecuencias graves, en casi tres millones de kilómetros recorridos. El grueso de los accidentes se ha producido por causas ajenas a la tecnología autónoma y han sido por un error cometido por otro conductor.

En mayo pasado se presentó la primera fatalidad en Estados Unidos, cuando el conductor de un auto deportivo Tesla S autónomo, murió tras un choque con un camión en el estado de Florida.

Los reportes preliminares señalan que el choque se produjo cuando un camión con remolque dio una vuelta a la izquierda frente al Tesla en una intersección de una carretera dividida donde estaba prohibido, informó la Administración Nacional de Seguridad de ese país.

Autopilot de Tesla

Autopilot de Tesla

Tesla afirmó en su sitio web, que ni el conductor ni el sistema notaron la maniobra indebida del camión que estaba perpendicular al Model S y ninguno de los dos aplicó los frenos. Además, aseguró que antes de usar el sistema los conductores deben saber que esta es una “función de ayuda” que requiere que el piloto mantenga ambas manos en el volante todo el tiempo.

Fallas técnicas reportadas

Según un informe de The Guardian y del portal web Ars Technica, las compañías que están desarrollando vehículos autónomos en California están obligadas a reportar las fallas y problemas que han presentado sus autos durante las pruebas.

En los ensayos realizados por Google entre septiembre de 2014 y noviembre de 2015 (682.000 kms recorridos), los conductores desconectaron el sistema de piloto automático en 342 oportunidades, de las cuales 272 se debieron a algún tipo de fallo técnico: problemas de comunicaciones, lecturas extrañas de algún sensor, problemas en el sistema de frenos o con la dirección.

BMW iNEXT, conducción autónoma

BMW iNEXT, conducción autónoma

Así funcionan los autónomos

Para que un auto funcione 100 por ciento autónomo, requiere un sofisticado ‘software’ encargado de tomar las decisiones, en fracción de milésimas de segundo, apoyado en una serie de equipos y sensores ubicados estratégicamente en el vehículo.

Lidar: son los ‘ojos’ del vehículo. Es un radar ubicado en el techo y gira a unas 900 vueltas por minuto. Tiene un alcance de 100 metros y su objetivo es dibujar el entorno mediante un rayo láser que rebota en los objetos que están a su alrededor, gracias a su visión de 360 grados.

GPS: esta tecnología es vital para el geoposicionamiento del vehículo. Su precisión debe ser de unos 30 centímetros, mucho mayor a la que conocemos hoy en día en equipos de navegación convencionales.

Radares: se sitúan en distintas posiciones estratégicas, aunque lo más común es en el frente. Tienen como objetivo detectar obstáculos que se encuentren en la ruta a partir de cien metros de distancia e incluso de noche.

Cámaras: se encuentran ubicadas en la parte superior del panorámico y se encargan de identificar las señales de tránsito y la delineación de la ruta.

Sensores: muchos de estos ya son parte del equipamiento estándar de los vehículos de hoy. Entre ellos figuran los de parqueo, aproximación, lluvia, cambio de carril y luces.

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