Bicicletas, una rueda suelta en la legislación colombiana de cara a la movilidad futura

Sin una regulación de fondo no se puede esperar una masificación exitosa de este medio de transporte.

Redacción Motor

10:57 p.m. 14 de noviembre del 2014

Sin casco, sin elementos reflectivos y luminosos, a una velocidad que deja poco tiempo para reaccionar, irrespetando señales y semáforos, en contravía y por sitios en los cuales no está permitido: estas son las maniobras frecuentes de algunas personas que hacen sus recorridos diarios a bordo de una bicicleta.

Pero con todo y que es una situación bien conocida, las responsabilidades de estos usuarios de las vías son una rueda suelta en el Código Nacional de Tránsito que apenas esboza en sus artículos 94 y 95 algunas normas generales y escuetas sobre el uso de las bicicletas, complementadas de igual manera por las sanciones aplicadas a sus infracciones, que se mencionan en el artículo 131.

Lo que esto pone en evidencia es una clara falta de regulaciones cuya gravedad se hace incuestionable cuando de por medio están las responsabilidades en caso de un accidente. Cuando estos son causados por un ciclista y si como resultado de ello alguna persona queda herida o incluso muerta, ¿quién responde?

Es bien sabido que una póliza como el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito, SOAT, solo existe para vehículos automotores, por lo que los consecuentes daños a personas o bienes deben ser indemnizados por quien los cause, y al ser un accidente de tránsito, se deben seguir “los procedimientos policiales y judiciales previstos para esos mismos eventos cuando intervienen automotores”.

A esto se deben sumar las bicicletas eléctricas y ‘ciclomotores’, que al no cumplir con la definición de ser vehículos no motorizados no pueden transitar por las ciclorrutas, pues estas han sido destinadas únicamente para bicicletas.

Es más, siguiendo las definiciones contenidas en el Código de Tránsito, tampoco pueden ser clasificadas como automotores en razón a que también se desplazan “por el esfuerzo de su conductor accionado por medio de pedales”.

Esta falta de una clasificación acertada se traduce en la carencia de regulaciones que nuevamente nos traslada al delicado asunto de las responsabilidades.

Si no hay leyes estrictas que avalen el uso de un medio de transporte, mucho menos habrá otras que exijan los requisitos mínimos y obligaciones que deben tener con ellos mismos y con los demás usuarios de las vías.

La gravedad de esta situación se torna más engorrosa si se tiene en cuenta que el Distrito y la Alcaldía empiezan a realizar actividades que buscan masificar este medio de transporte, pero sin analizar de fondo que se trata de algo que hasta el momento no se encuentra legalmente regulado. (Ver nota anexa).

¿Quién exige responsabilidades a los usuarios de bicicletas?
Cada día muchos usuarios de la bicicleta exigen respeto y protección. Esta semana la Secretaría de Movilidad de Bogotá dio a conocer el ‘Manual del usuario de la bicicleta’. “La Administración Distrital tiene la firme intención de aumentar las condiciones de seguridad y de confort del ciclista para hacer que más ciudadanos opten por convicción por este modo de transporte”, dice la SDM.

Eso está bien, pero, en el mismo sentido, ¿cuándo se hará una campaña que les enseñe a algunos ciclistas a comportarse responsablemente en las calles? Con frecuencia algunos pasan raudos por los andenes, circulan en contravía y no respetan las señales.

En esos lances, los peatones casi siempre llevan las de perder pues terminan con golpes o incluso con heridas graves y hay casos de personas de la tercera edad que fallecen como consecuencia de un atropello. Con los carros, casi siempre son los conductores los que terminan asumiendo los costos.

Los ciclistas no hacen los pares ni en las calles ni en las ciclorrutas y terminan incrustados en las puertas de los carros, o circulan sin luces o en contravía, y como casi siempre el ciclista resulta lesionado, el automóvil es inmovilizado y su propietario tiene que correr con los gastos.

La llegada de las bicicletas eléctricas y ‘ciclomotores’ ha empeorado la situación a la hora de asumir responsabilidades. El Código de Tránsito dice que en estos casos se trataría de un accidente de tránsito, en cuyo caso se siguen los procedimientos policiales y judiciales previstos para esos mismos eventos cuando intervienen automotores.

El problema es que ni a las bicicletas ni a sus dueños se les exige una licencia de tránsito (tarjeta de propiedad), un seguro tipo Soat, ni tienen placa, y así es muy difícil que su dueño asuma una responsabilidad. Por ahora les toca a los afectados acudir a su propia EPS o seguro médico y asumir los gastos.

El régimen de responsabilidad derivado del derecho civil colombiano señala que quien cause daño a otro en la persona o en sus bienes debe indemnizar. ¿Cómo? Mediante un proceso judicial que en Colombia puede tomar muchos años.

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