Buen sonido no es sinónimo de volumen

Aunque, en muchos casos, el radio hace parte de los componentes del carro, es posible incorporarle un sistema de sonido de primera.

Redacción Motor

05:00 a.m. 19 de diciembre del 2008

 Potencia del motor, tiempos de entrega, respaldo, precio y garantía fueron las 'armas' con que las diferentes marcas asistentes al pasado Salón del Automóvil atrajeron clientela.

Pero hubo otra que llamó la atención: el sistema de sonido. La mayoría, si no todas, ofrecieron como un 'plus' de sus vehículos que tuvieran tantos parlantes, tal sistema de radio o aquellos parlantes de última generación.

El equipo de sonido dejó de ser el 'transístor' y se convirtió en un verdadero computador que guarda en su memoria la música exclusiva de quien conduce, se conecta con el sistema de telefonía móvil para hacer las veces de manos libres, tiene puerto USB para instalarle IPod o memorias, es compatible con 'play station'... en fin, se convirtió en una herramienta fundamental para los que 'viven' su vehículo.

"La primera recomendación para incorporarle un buen sonido al automóvil es escoger muy bien la fuente y los parlantes -dice Carlos Romero, director la escuela de instalación de Iasca (federación mundial de juzgamiento de sonido de competencia) para Latinoamérica-. Los primeros pueden ser de gama baja o gama alta, de acuerdo con los servicios que presta".

Los radios de gama baja traen, básicamente, las bandas de frecuencia AM y FM, memorias para programar las estaciones favoritas y capacidad para almacenar un CD MP3 a la vez. Los de gama alta traen puerto USB para incluir IPod y memorias, y son compatibles con el sistema manos libres 'Bluetooth'.

Los parlantes, por su parte, vienen de diferentes diámetros, de acuerdo con su capacidad, aunque los más comunes son los que tienen un tamaño de entre cinco y seis pulgadas. Son parlantes coaxiales, es decir, con el twiter incorporado.

"Los parlantes más finos traen los medios y los twiter aparte y el sonido que llamamos 'crossover' es el más complejo porque trae un divisor de frecuencias que independiza los altos de los bajos", añade el ejecutivo de Iasca.

Pregunte primero
Todo lo anterior puede sonar muy sofisticado, pero como lo explica Romero, los sistemas de sonido actuales son muy dinámicos y se pueden instalar en cualquier vehículo, siempre y cuando tenga buenos componentes.

"Un buen radio con un mal amplificador no sirve para nada, al igual que excelentes parlantes con un radio de gama baja. En sonido, todo tiene su 'par' con el fin de que la instalación sea la adecuada", agrega. 

Por eso la primera recomendación de Iasca es investigar antes de comprar, mirar qué hay en el mercado y ajustar la compra al presupuesto. Para ello es importante, como sucede con todo, acudir a sitios especializados e instaladores expertos.

"Un buen vendedor le pregunta al cliente cuánto tiene para instalar su sonido y le recomienda componentes que sean compatibles entre sí; un mal vendedor puede vender un radio barato con parlantes muy finos, porque su finalidad es vender por vender", advierte Romero.

Equipo original
Hay que decir, sin embargo, que hoy en día muchos radios hacen parte de los componentes del vehículo, es decir, están conectados a sus computadores y por ello son difíciles de reemplazar.

No es que no se pueda hacer, pero su instalación es mucho más compleja porque forma parte de la computadora central del carro. De ahí que lo mejor sea no cambiarlo.

Sin embargo, y como lo explica el experto, especialmente los vehículos de gama alta vienen con sonido de primer nivel, pues son verdaderos computadores que guardan varios 'megas' de información, con una instalación de sonido de marcas tan reconocidamente finas, como Bose o JBL.

Hay que aclarar que los concesionarios son muy celosos con los vehículos que venden con sonido, de ahí que no admiten una instalación nueva sin afectar la garantía.

Incluso prefieren no recurrir a instaladores 'por contrato', sino prefieren hacerlo ellos mismos para responder en caso de daños en el sistema eléctrico del vehículo.


UN SONIDO DE CALIDAD...
Tiene precisión tonal, es decir, los altos, los medios y los bajos deben ser armónicos y no pueden distorsionar el sonido que están emitiendo. Esto se logra si se escucha, máximo, a una frecuencia de entre 100 y 110 decibeles.

Además, los timbales (de sonido metálico), no deben sonar como congas (de sonido seco), o la trompeta no puede parecerse a un saxofón. Esto se logra si los componentes son compatibles entre sí y la instalación está bien hecha.

Lo anterior significa, ni más ni menos, que un sonido de calidad no tiene nada que ver con el volumen.

'DAR ESCENARIO'
Instalar un sonido de calidad es una labor compleja porque la cabina del vehículo tiene muchas reflexiones (obstáculos) que lo hacen rebotar y 'despelotar'. Un buen componente (llamado por los expertos 'kit panel') permite 'dar escenario', es decir, los ocupantes sienten que la orquesta está ahí mismo, en vivo y en directo.

Tal sensación es perceptible, por ejemplo, cuando el oído es capaz de distinguir la ubicación exacta de los vientos, los cobres, la percusión y las cuerdas (algunos de los grupos instrumentales de una orquesta sinfónica) y sentirlos sin necesidad de subir el volumen a niveles exagerados.

SE INSTALAN PENSANDO EN LA OREJA
Todos los seres humanos somos estereofónicos, de ahí que los buenos equipos de sonido también lo son.

La ergonomía de nuestras orejas permite que percibamos los sonidos de adelante hacia atrás y por eso un buen sonido dentro del carro debe ir también en esa dirección y no al revés, como se cree comúnmente.

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