Cámaras de comercio, grandes conciliadoras entre concesionarios y consumidores

Las audiencias de conciliación suelen alcanzar soluciones rápidas entre concesionarios y consumidores del sector automotor. Ayudan a entender los derechos y deberes de cada parte.

Redacción Motor

05:00 a.m. 30 de abril del 2009

Las cámaras de comercio de las ciudades de Colombia son entidades que gozan de la confianza del público, y pueden jugar un papel muy importante difundiendo en la región las reglas que regulan las relaciones entre los consumidores y quienes les suministran los bienes y servicios, como por ejemplo, los automóviles.

También pueden propiciar acuerdos entre las partes cuando han surgido conflictos respecto a la calidad o la idoneidad del vehículo, el buen o mal mantenimiento que le están dando, el uso adecuado según sus especificaciones y la causa solución de las fallas amparadas o no por la garantía del fabricante.

Nuestras cámaras de comercio han desarrollado mecanismos para la solución alternativa de conflictos, entre ellos los centros de conciliación, que operan en sus sedes (en Bogotá funcionan cuatro) y a esos centros pueden recurrir, pagando los costos administrativos y del conciliador quienes tienen un desacuerdo con el concesionario o la marca del vehículo.

Sobre todo, si el disgusto es por un vehículo comercial, que si se demora o se paraliza en el taller de servicio del concesionario, deja de producir utilidades y puede conducir a la quiebra o a reclamos costosos.

Un buen conciliador (de aquellos que ponen el alma en que las partes alcancen en la audiencia un acuerdo útil y cese del conflicto que los desgasta), encuentra en estos casos de consumidores, marcas y concesionarios, un excelente campo de acción, ya que en la sala de la audiencia de conciliación es frecuente que todos quieran llegar a un acuerdo para dedicarse a actividades más productivas.

La mayor ventaja de las audiencias de conciliación en las cámaras de comercio es que se puede alcanzar una solución rápida.

Y si no se llega a un acuerdo, el propietario del vehículo no pierde la posibilidad de recurrir a instancias un tanto más demoradas, como son la Superintendencia de Industria y Comercio (división de Protección al Consumidor), la Oficina de Protección al Consumidor de la Alcaldía de la ciudad o los jueces de la República.

En este caso, el trámite de su demanda o queja puede concluir con un acuerdo en una audiencia de conciliación o algo parecido.

No más 'diálogo de sordos'
Por otra parte, es sabido que muchas veces los conflictos entre los compradores de los vehículos nuevos y quienes se los venden o los han importado o ensamblado en el país, se deben a que aquello es como un diálogo de sordos, pues una o las dos partes no tienen certeza sobre el alcance y las exclusiones de la 'Garantía del fabricante' del vehículo, pero actúan con la suficiencia y el desparpajo que caracterizan a quienes han oído sonar campanas y no saben dónde.

Las cámaras de comercio organizan de vez en cuando en sus instalaciones, foros para compartir conocimientos con los empresarios y con el público en general, sobre el Derecho del Consumidor.

Pero es tiempo de que establezcan -al interior de la entidad- un verdadero departamento que capacite a los comerciantes sobre sus derechos y obligaciones, a la luz del Estatuto de Protección al Consumidor, para que al menos una de las partes en la relación de consumo, actúe con la seguridad y la responsabilidad que da el conocimiento.

Para redondear la idea, el aporte de las cámaras de comercio del país es fundamental para capacitar en protección al consumidor, a quienes como comerciantes o consumidores celebran a diario las relaciones de consumo, y para que se solucionen amigablemente, en un escenario más amable que los otros, los conflictos que surgen cuando el rollo de la película se revienta por algún lado.
Rodrigo Bueno Vásquez, abogado experto en Derecho del consumidor.
rodrigobueno@etb.net.co

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