'Los carros no se pueden controlar con decretos'

Infraestructura y seguridad vial, el gran reto del nuevo Secretario de Movilidad de Bogotá, Rafael Rodríguez.

Redacción Motor

08:48 p.m. 31 de mayo del 2013

Rafael Rodríguez es tan bogotano como los huecos y los trancones. Nació en Asunción (Paraguay) por accidente. Su padre, un diplomático, era hace 56 años el encargado de negocios de la embajada de Colombia en ese país. Fue una casualidad.

Él es el nuevo Secretario de Movilidad de Bogotá. Es ingeniero egresado de la Escuela Colombiana de Ingeniería con posgrados en Construcción de Carreteras, Factibilidad Técnica y Económica en Diseño, y Construcción y Mantenimiento de Proyectos Viales, entre otros estudios, que hizo en Japón, Yugoslavia y Estados Unidos.

Llegó a un cargo que ha sido el ‘coco’ de las últimas administraciones, que estuvo en interinidad durante cinco meses pues no había quién se le midiera a semejante ‘chicharrón’. Rodríguez tiene el conocimiento y la formación para montarse en ese potro que es la responsabilidad de manejar la movilidad en una ciudad que, según sus cuentas, tiene un atraso vial de 50 años.

Con el Secretario de Movilidad no hablamos ni de metros ni de troncales de TransMilenio, ni cables aéreos, proyectos y soluciones que van andando pero que no están a la vuelta de la esquina. Hablamos de los problemas que a diario se enfrentan los conductores y los lectores de Vehículos.

Para él está claro que Bogotá se quedó ‘dormida en los laureles’ en los últimos 30 años. No se hizo un kilómetro de nuevas vías. Las que existen son obsoletas, inconclusas o mal diseñadas o no conducen a ninguna parte. Su propuesta es mejorar la infraestructura y la seguridad vial; y recuperar el liderazgo de la SDM entre las entidades del Distrito.

¿Cuánto durará montado en este potro? ¿Lo dejarán trabajar? Rodríguez espera que sí. Al lado de las modernas vías con las que sueña, no olvida que bajo su responsabilidad está otra madeja grande para desenredar: TransMilenio, el IDU, los terminales de transporte y la Unidad de Mantenimiento Vial (UMV).

¿Qué va a pasar con las entradas a Bogotá, lo que aquí llamamos ‘autopistas’?

Autopistas no existen, la única que podría acercarse a la definición de autopista es la vía férrea, porque es la única que tiene accesos controlados, tiene prioridad sobre los demás y lo único que no cumple son los cruces a nivel, pero tiene prioridad en esos cruces. Es lo más cercano a una autopista, pero autopistas como tal no hay en el país ni en Bogotá.

¿Cuál es la solución?

Está en los planes la ampliación de la Séptima y la Autonorte, pero ahí tenemos un problema ambiental, que se debe solucionar como un problema de ingeniería. No podemos tocar los humedales.

Pero la ingeniería tiene soluciones para todo…

Hay que empezar a pensar en viaductos en los tramos donde no podemos tocar los humedales. La ingeniería puede llegar a superar todos los obstáculos, lo que no puede hacer es alterar la parte ambiental ni que la parte ambiental altere las obras de ingeniería, es una interrelación, un equilibrio.

Hay quienes dicen que hacer nuevas vías es hacerles calles a los ricos y estimular la venta de carros...

Tenemos un atraso. En el Concejo dicen que 25 años, yo creo que es mucho más. Tenemos un atraso de 50 años en el plan que se formuló en los años 40. Los carros no van a desaparecer por un decreto o por una política de un gobierno, existen, y como tal hay que solucionar y ver la manera de optimizar el uso tanto del vehículo y de la infraestructura.

Ahí, ¿cuál es la prioridad?

La infraestructura está incompleta. Tenemos tramos de avenidas que no van ni llegan a ninguna parte (Avenida Mutis). Hay que terminarlas para que la red empiece a funcionar. No estamos hablando de ricos ni de pobres. El carro es una herramienta de acuerdo a los estratos sociales: para unos es una herramienta, para otros una necesidad, para otros un símbolo de estatus y para otros un símbolo de independencia. Los carros no desaparecen y siempre van a aparecer más.

¿No choca esto con la política que promueven algunos para desestimular el uso del carro?

Lo que se pretende, al menos mientras yo esté aquí, es eliminar la necesidad que se creó de tener dos carros con diferente placa. De que esa necesidad o ese instrumento de trabajo la puedo mantener sin comprar otro carro. Pero todavía no tenemos un sistema de transporte para decirle a la gente: deje su carro, súbase acá.

Las campañas de restricción tienen que ir acompañadas de un fuerte impulso del Sitp y la mejoría de la la poca infraestructura que tenemos.

¿Tiene cómo implementar esas soluciones?

Es que todo el mundo piensa que la Secretaría de Movilidad son comparendos, trancones y ‘pare de contar’. Nosotros somos los que manejamos las necesidades de las personas, la demanda. Toda la infraestructura tiene que ir orientada a satisfacer esa demanda. Nosotros tenemos que decir cuáles son las obras, cuándo, cómo y dónde se necesitan. Los demás construyen (IDU) y nos entregan para que operemos esa infraestructura a través de la regulación del tráfico.

¿Cómo recuperar ese liderazgo de la Secretaría?

Hay una Ley que nos sitúa como el líder del sector y nos entrega la función de hacer toda la gestión para el desarrollo de la infraestructura vial. Lo único que tenemos que hacer es cumplir la ley. Nosotros tenemos los especialistas porque la estructura de la Secretaría está creada para eso. Los otros, que hagan su parte operativa y trabajamos en conjunto. Eso es puro sentido común.

¿Qué va a pasar con el pico y placa?

La idea del Alcalde es eliminarlo. Llevamos 17 años con esta medida. No se construyó nueva infraestructura y seguimos con el problema. El objetivo es generar una medida acompañada de otras, el Sitp, pedagogía, corredores alternos y de prioridad y arreglos de la malla vial. Es un paquete de medidas para que dé sus resultados y se pueda desmontar gradualmente.

¿Cuál va a ser la próxima movida en ese tema?

Lo que analizamos es liberar zonas que no nos vayan a generar caos. Esperamos antes del 15 de junio tener una respuesta.

¿Como sus antecesores, la modificación del pico y placa no terminará siendo su principal ejecución?

Espero que no. Espero que el pico y placa sea solo una parte de las cosas que tengo que hacer.

Las motocicletas
Rafael Rodríguez dice que le preocupa la accidentalidad de las motos. “Los motociclistas no han entendido que son automotores y que deben cumplir con las normas. Se nos están metiendo por el peor sitio, por el punto ciego del carro, se cambian de carril.

Ahí hay un problema de seguridad vial que tenemos que resolver. Se va a volver menos versátil la motocicleta, sí, pero mi función no es que la motocicleta sea versátil, mi función es que la motocicleta sea segura. Que no tengamos los 138 muertos del año pasado. Ese es el principio y fin de la ingeniería de tránsito, la seguridad. No puedo construir nada que no sea seguro.

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