Carta de la semana: '¿Abandonarlo o venderlo como chatarra?'

Carta de la semana: '¿Abandonarlo o venderlo como chatarra?'

Redacción Motor

05:13 a.m. 17 de febrero del 2012

"Si se va a implantar el programa de chatarrización, se debe crear un ente regulador que responda por los trámites y que no irrespete al ciudadano".

"Al llevar un vehículo a la revisión técnico mecánica, obedeciendo la ley 769 de 2002, y al encontrar que dicho automotor es rechazado por múltiples circunstancias y saber que puede costar más la puesta a punto que su valor comercial, el ciudadano tiene dos opciones: guardarlo y abandonarlo, sabiendo que los impuestos seguirán corriendo, o iniciar un proceso de chatarrización.

Pensando en el medio ambiente, la movilidad de la ciudad y el propio bolsillo, decidimos iniciar el proceso de chatarrización. El primer paso fue investigar en un SIM (Servicios integrales para la movilidad) los documentos necesarios para ese trámite y los beneficios recibidos.

Encontramos que solamente dos empresas (Sidenal y Diaco) prestan el servicio de chatarrización en Bogotá y Cundinamarca, pero la sorpresa mayor fue descubrir que solamente lo hacen para vehículos de servicio publico.

¿Y, los particulares? Simplemente, cancelación de matrícula y venta del vehículo por chatarra o para desguazarlo y venderlo por partes, lo que fomenta el mercado negro de repuestos porque ni la Secretaría de Movilidad, ni el Ministerio de Transporte, reconocen ni un solo peso al ciudadano quienes, en algunos casos, utilizan estos vehículos para el sustento diario y no cuentan con medios económicos para reposición.

Si, en Colombia, se va a implantar el programa de chatarrización, se debe crear un ente regulador que responda por todos los trámites y no irrespete al ciudadano que solamente quiere reposición de su vehículo y, a la vez, colaborar con el medio ambiente.

Luego de disfrutar todas mis vacaciones de fin de año entre secretaría y secretaría y de trámite en trámite, la pregunta que queda es: ¿abandono mi vehículo o lo vendo como chatarra?"
José Fernando Martínez García

Los SIM, una pesadilla
En estos centros impera la burocracia y la corrupción desde la misma entrada. Los famosos tramitadores atacan al usuario y, en algunos casos, los confunden más de lo que están para poder recibir más dinero del que realmente cuesta el trámite.

En el interior de la sede, los usuarios de bien esperan con paciencia el número de su turno y se sorprenden al ver que los tramitadores pasan a las cajas sin turno y sin ficha, irrespetando el orden de llegada y al honesto que no ha querido utilizar sus servicios.

A los que hacen las cosas bien, los funcionarios les ponen cualquier tipo de trabas y no les entregan la información completa. Cada vez piden un documento distinto, lo que los hace perder días enteros, sin contar los costos que, fácilmente, ascienden a 600 mil pesos.

El peritaje, trámite engorroso
Al iniciar los trámites para la cancelación de matrícula, es necesario tener un peritaje expedido por un centro de diagnóstico autorizado bajo la resolución 0058 del Ministerio de Transporte (peritaje de vehículos). En Bogotá hay muy pocos de ellos.

También se debe anexar la Cámara de Comercio y la resolución de autorización (documentación que no es nada fácil de conseguir) de estos centros.

Si estos trámites han sido dispendiosos, llegan los más traumáticos: los que se deben realizar en los SIM o en las secretarías de tránsito de Cundinamarca (ver: 'Los SIM, una pesadilla').

Ser honesto cuesta mucho
'Matar' su carro le llevó al lector 15 días en tramitología, a un costo muy elevado y sin que cumpla con la finalidad de este trámite: proteger el medio ambiente.

"(El costo) jamás se recuperará pues, una vez aprobada la cancelación de la matrícula, hay dos opciones: venderlo en un taller por una suma irrisoria para repuestos 'piratas' o guardarlo en el garaje como reliquia", asegura el afectado.

*José Fernando García Martínez

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