Los cascos para motociclistas se rajaron en seguridad

Informe del FPV refleja que existe un mercado definido por la informalidad: el 12 por ciento de motociclistas lo compra en la calle, cifra que llega a 40 por ciento en algunas ciudades.

Redacción Motor

05:28 a.m. 02 de mayo del 2014

Los cascos que utilizan la mayoría de motociclistas colombianos no garantizan la seguridad ni cumplen con su función principal: proteger la cabeza.

Así lo demuestra un estudio hecho por el Fondo de Prevención Vial (FPV), denominado Cascos para motociclistas: revisión institucional, legal de mercado y técnica sobre su seguridad, que incluyó siete pruebas de laboratorio realizadas en Cesvi Colombia para una muestra representativa de los más usados en nuestro país.

Problema cultural

La investigación del FPV dejó al descubierto hallazgos graves: ninguna referencia aprobó todos los ensayos. Es más, mientras el 22 por ciento tuvo un desempeño superior, el 58 por ciento tuvo uno inferior. Concluyó también que la informalidad es el común denominador en el mercado de estos accesorios y que subsiste una gran debilidad de las marcas ‘serias’ frente al fenómeno y una enorme incertidumbre entre los consumidores.

También concluye que la regulación colombiana es laxa en aspectos centrales de la protección al motociclista y excesiva en temas accesorios, y que la vigilancia y el control de su cumplimiento es casi inexistente.

Queda claro, además, que hay un problema cultural arraigado entre los motociclistas, pues la mayoría usa el casco, no para protegerse, sino para que no les impongan multas. A la hora de adquirir uno, priman los atributos estéticos del diseño y el precio sobre los de seguridad y protección.

Este cúmulo de fallas, según Alexandra Rojas, directora ejecutiva del FPV, demuestra que no es suficiente con expedir normas, y que se hace necesario un compromiso más serio de autoridades, distribuidores de motos y motociclistas.

“Es necesario desarrollar todo el sistema de aseguramiento de unos mínimos de seguridad y eso incluye implementar laboratorios para realizar las pruebas, sacar del mercado los cascos que no cumplan y lograr una regulación que mejore la información y proteja la vida”, concluyó.

El protector de barbilla

Luego del golpe en la barbilla, se analizaron estos tres criterios.

1.- Aceleración: es un criterio cuantitativo que pasó el 66 por ciento de los cascos evaluados.

2.- Deformación: aquí, la norma colombiana tiene en cuenta el criterio cualitativo del evaluador, el cual pasó el 42 por ciento.

3.-Estado del relleno: luego del impacto, el 63 por ciento pasó esta prueba que mide cómo queda el interior del casco. También utiliza criterios cualitativos del evaluador. El 77,8 por ciento de las referencias probadas no pasó.

Fuente: Fondo de Prevención Vial

Los costos, otro problema

Según el estudio, los cascos con desempeño más alto tienen un precio promedio de 281.212 pesos, mientras que el costo promedio del de compra nacional es de 70 mil. Los que tuvieron desempeño inferior cuestan alrededor de 50 mil pesos, el más bajo de los probados por FPV y Cesvi.

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