Un caso típico de abuso de autoridad: '¿qué clase de agentes de tránsito tenemos?'

"Los atropellos de que somos víctimas los ciudadanos inermes y del común por parte de los agentes de tránsito parecen no tener límites". Para la muestra una carta de un lector afectado.

Redacción Motor

05:00 a.m. 14 de noviembre del 2008

 "Los atropellos de que somos víctimas los ciudadanos inermes y del común por parte de los agentes de tránsito parecen no tener límites. Para la muestra, el abuso de autoridad cometido contra mí el día de hoy, martes 11 de noviembre del 2008, por el Agente Casas P., Placa No. 73760, que paso a relatar.

Hacia las ocho de la mañana de hoy conducía el vehículo particular de placas BKC 551 por la así llamada 'autopista' Norte, a la altura de la Calle 195, en sentido norte-sur. Agazapado detrás de unos arbustos en el retorno que hay en dicho sector se encontraba estacionado en su motocicleta el agente Casas P., placa No. 73760, obviamente a la caza de conductores incautos que pudieran ser objeto de su abultado talonario de comparendos, con el que seguramente ganará jugosas comisiones.

Apenas pasé frente a dicho retorno, observé por el espejo retrovisor que el agente en cuestión emprendía raudo seguimiento de mi vehículo, haciéndome detener unos metros más adelante. Por tratarse de un carro particular con matrícula terminada en uno(1), el agente Casas P., placa No. 73760 debió suponer que yo estaba violando el horario 'Pico y Placa' del día martes.

Cuál no sería su sorpresa, cuando al acercarse pudo constatar que se trataba de un vehículo blindado, con blindaje nivel 3, debidamente amparado por la correspondiente resolución de la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, que puede transitar sin restricciones en cualquier horario por las calles bogotanas.

Seguidamente, ante la frustración que le produjo este hallazgo y observando que yo tenía en la mano mi teléfono celular, procedió a decirme que no me estaba deteniendo por conducir en horario 'Pico y Placa', ¡sino por hablar por celular mientras manejaba! No valieron mis explicaciones en el sentido de que yo venía hablando por el altavoz del celular, que es precisamente un dispositivo 'manos libres' para poder utilizar el teléfono mientras se conduce, sin infringir las normas de tránsito.

Por supuesto, al no haber ningún testigo presencial en el lugar de los hechos, el agente Casas P., placa No. 73760 pudo hacer lo que le vino en gana y elaboró con prontitud el respectivo comparendo.

Al decirle que yo soy abogado, que conocía mis derechos, que protestaría el comparendo y que lo denunciaría disciplinariamente por abuso de autoridad y por asaltarme en mi buena fe, el agente Casas P., placa No. 73760, ya energúmeno, me increpó de manera altanera y soez, gritándome que hiciera lo que quisiera, que él también conocía las normas, y que así mismo denunciaría a "este abogadito" ante el Consejo Superior de la Judicatura.

Cuando observó que al firmar el comparendo yo escribí una nota indicando que el agente Casas P., placa No. 73760 estaba "agazapado" en el retorno de la Autopista Norte con Calle 195, me dijo con soberbia y grosería, pero obviamente sin saber ni entender el significado de la palabra con la que se creyó insultado: "¡Más agazapado será usted!", retirándose en el acto. Risible y tragicómico, pero real.

¡¿Qué calaña de agentes de tránsito son estos a los que tenemos que someternos los ciudadanos inermes, por Dios?! ¿Qué clase de autoridad de movilidad y tránsito es la que tenemos en Bogotá, que selecciona a sujetos de la ralea del agente Casas P., placa No. 73760, dizque para patrullar y poner orden en las calles de la ciudad?

Sobra decir que ya pagué el comparendo de marras. Teniendo en cuenta la premura con que debo realizar por estos días una gestión de tránsito para matricular un vehículo ante la autoridad competente, no pueden "aparecer en el sistema" comparendos a mi nombre sin pagar. Otro abuso más de las normas vigentes que, sin embargo, los conductores indefensos nos vemos obligados a acatar.

Por la misma razón -y por no tener ya ante quién más quejarme- acudo desesperado a ustedes, por lo menos para desahogarme y sentar mi voz de protesta por los abusos y atropellos que se cometen día a día por sujetos como el agente Casas P., placa No. 73760, que mancillan aún más el nombre de una autoridad de movilidad y tránsito que supuestamente está instituida -como todas las demás autoridades de la República- "para proteger a los ciudadanos en su vida, honra, bienes y demás derechos y libertades" (artículo 2º de la Constitución Política), y no para maltratarlos, atropellarlos y someterlos.

Suficiente tenemos ya con los asaltos de la delincuencia común y con el insufrible caos vehicular, como para sumarles ahora, impunemente, los abusos de los agentes de tránsito.

De cualquier forma, mi tiempo y mi paciencia valen mucho más que el abusivo comparendo y que una kafkiana audiencia ante los inspectores de tránsito. Gracias por atenderme".

Luis Guillermo Morales Arias

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