Cesvi hizo un experimento con siete personas sobre efectos de conducir con tragos

Hace un año, se pusieron a prueba 4 de 15 decisiones diferentes que debe tomar un conductor en las calles día a día, como postura en la cabina, aceleración, slalom y frenado. Resultados.

Redacción Motor

04:59 p.m. 20 de diciembre del 2013

Cinco pruebas con igual número de niveles de alcohol en la sangre sirvieron de base para que Cesvi Colombia, la Policía Nacional y Medicina Legal, indagaran científicamente la reacción de las personas desde el punto de vista físico y sicológico cuando mezclan alcohol y gasolina, aun en condiciones ideales de clima y tráfico.

Iniciaron temprano en la mañana luego de un buen desayuno y sin más tráfico que una serie conos colocados estratégicamente a lo largo de una pista de 170 metros de longitud, trazada por los organizadores para la prueba. La orden todo el día fue beber, descansar y manejar antes de cada ciclo.

Resultados contundentes

La habilidad para conducir disminuyó un 17 por ciento, luego de cuatro horas de pruebas cortas. “Ese porcentaje se multiplica si se conduce de noche, con cansancio y a lo largo de varias cuadras”, asegura Cesvi.

La personalidad cambió con el paso de las horas y el efecto de los tragos, y el nivel de percepción de la realidad, disminuyeron.

Los reflejos y la motricidad son grandes ausentes al cabo de varios tragos: disminuyeron un 61 por ciento al final de la mañana.

No todos reaccionaron igual frente la bebida.

Comer bien no es un antídoto frente al exceso de alcohol, pues el trago se queda en los pulmones y sigue afectando el cuerpo con el paso de las horas.

Al final de la mañana no había cono que quedara en pie.

Un proceso riguroso

Se eligieron cuatro conductores entre 20 y 40 años (dos mujeres y tres hombres), un piloto experimentado y un hombre que ronda los 60 años.

Tomaron el mismo desayuno a las 8:00 a.m., se verificó su estado médico y arrancó la prueba sin ingesta de alcohol.

Superado el primer ciclo, los participantes ingirieron tres cervezas en media hora, esperaron 15 minutos sentados en el ‘paddock’ del autódromo, con música tropical sonando, y realizaron su segunda prueba.

La tercera ronda arrancó luego de tres aguardientes o rones y 15 minutos de descanso, y de igual forma –y con la misma dosis de alcohol– se procedió con las pruebas cuatro y cinco.

Así actuaron Medicinal Legal y la Policía

Expertos forenses del Instituto de Medicina Legal fueron los encargados de medir el alcohol en sangre y realizar un chequeo médico general entre una ronda y otra.

El comandante de la Policía de Tránsito de la zona norte de Cundinamarca les realizó una serie de test de motricidad a los participantes, como caminar sobre una línea, formar el ‘4’, acercar y alejar un esfero de la nariz y repetir frases.

Mientras tanto, instructores de Cesvi Colombia acompañaban a los pilotos en cada prueba para determinar sus habilidades al volante. Las fallas arrancaron en la tercera ronda.

Les dieron de comer

Quince minutos después de la última medición, se le dio a cada participante un ‘engaña alcoholímetro’ diferente para medir si son eficientes frente a los retenes de la policía.

Uno ingirió dulces mentolados, otro comió pan, otro escogió un tinto cargado, el siguiente prefirió los chicles y dos más se cepillaron los dientes y utilizaron enjuague bucal, respectivamente. No sólo no bajaron la medición en el alcoholímetro de la Policía, sino lo subieron un 34 por ciento, en promedio, según se evidenció.

report_error_form_error
Reporte enviado
¿Encontraste un error?
Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.