'Chatear' mientras se está al volante resulta peor que tomar licor y conducir

Los teléfonos 'inteligentes' son el nuevo enemigo de las autoridades de tránsito en el país: mientras algunas personas manejan con tragos, casi todas utilizan estos aparatos.

Redacción Motor

04:48 p.m. 17 de enero del 2014

En los celulares modernos todo es instantáneo. Incluso los accidentes de tránsito. Al menos es lo que se desprende del estudio del que ya habíamos hablado, llamado Textear y conducir: camino seguro hacia el accidente, realizado por el Centro de experimentación y seguridad vial (Cesvi), el cual demuestra cómo factores clave para la conducción, como la capacidad de maniobra se afecta cuando se le da prioridad al ‘chat’.

Para lograrlo, el departamento de seguridad vial de esa compañía realizó una serie de pruebas controladas en el Autódromo de Tocancipá, durante una mañana soleada y a una velocidad promedio de 50 kph, con hombres y mujeres entre 22 y 35 años de edad con licencia de conducción vigente y una misión clara: conducir, leer y enviar mensajes de texto mientras una cámara les enfocaba los ojos para medir cuánto tiempo se desviaban del vidrio panorámico.

Para medir la reacción, se utilizaron 100 metros de la recta del autódromo con el fin de estabilizar la velocidad del vehículos a 50 kph; en los siguientes 70 los conductores debían leer el mensaje recién enviado: “¿Dónde viene?”, y en los últimos 70 metros, responder: “Ya estoy llegando”.

Los expertos decidieron incluir un elemento sorpresa durante el recorrido para que el ejercicio fuera lo más real posible: “En cualquier parte del trayecto se les lanzó una pequeña pelota de icopor para determinar la reacción del conductor mientras contestaba el mensaje”, aclara el documento (ver: ‘Se pierden segundos valiosos’).

Un segundo momento estuvo encaminado a medir la maniobrabilidad, es decir, la capacidad del conductor de controlar debidamente el carro.

En este caso, se utilizaron 370 metros de la recta principal del autódromo y se dividieron también en tres partes: la primera (100 metros) para estabilizar el vehículo a 50 kph, los siguientes 70 metros para leer el mensaje recién enviado “¿Al fin vas a venir?”, y la tercera, de 200 metros, para responder: “Ya voy en camino, tranquila que llevo el dinero”.

“(En una zona de esta última parte del recorrido) se ubicaron conos en una especie de eslalon, pero no continuo, esto con el objeto de simular otros actores de la vía, como motociclistas y ciclistas”, anota la investigación (ver: ‘Aumentan los tiempos del recorrido’).

Se pierden segundos valiosos

Quedó claro que, mientras se manipula el teclado del teléfono celular, se pierde la vista sobre la vía y, consecuentemente, la capacidad de reacción.

El tiempo empleado por los conductores, desde el momento en que llega el mensaje hasta que termina la prueba, es de 11 segundos, y el promedio en que retiran la vista para ver el celular es de 5,39 segundos. Es decir, gastaron 49 por ciento del tiempo, durante la conducción, para ‘chatear’.

Esa distracción, a 50 kph, significan 140 metros de circulación sin prestarle atención a la vía: durante 70 se dedicaron a mirar el mensaje recibido y durante 70, a contestarlo.

En promedio, los conductores retiraron la vista un segundo cada vez que miraron el celular. Esto significa que, a una velocidad de 50 kph, recorren 14 metros de vía ‘a ciegas’.

Aun no es agravante

La ley 1326 del 2009 fija los agravantes que pueden significar cárcel en caso de accidentes de tránsito graves, pero no incluye el uso de teléfonos inteligentes:

“El artículo 114 del Código Penal quedará así: Artículo 110. Circunstancias de agravación punitiva para el homicidio culposo. La pena prevista en el artículo anterior se aumentará:

“1. Si al momento de cometer la conducta el agente se encontraba bajo el influjo de bebida embriagante o droga o sustancia que produzca dependencia física o síquica y ello haya sido determinante para su ocurrencia, la pena se aumentará de la mitad al doble de la pena.

“2. Si el agente abandona sin justa causa el lugar de la comisión de la conducta, la pena se aumentará de la mitad al doble de la pena.

“3. Si, al momento de cometer la conducta, el agente no tiene licencia de conducción o le ha sido suspendida por autoridad de tránsito, la pena se aumentará de una sexta parte a la mitad.

“4. Si al momento de los hechos el agente se encontraba transportando pasajeros o carga pesada sin el lleno de los requisitos legales, la pena se aumentará de una cuarta parte a tres cuartas partes.

“5. Si al momento de los hechos el agente se encontraba transportando niños o ancianos sin el cumplimiento de los requisitos legales, la pena se aumentará de una cuarta parte a tres cuartas partes”.

Aumentan tiempos del recorrido

Los conductores sortearon con éxito la prueba de los conos mientras atendían el celular, pero los tiempos de recorrido aumentaron del 4 al 8 por ciento en clara muestra de que se sintieron inseguros al volante mientras chateaban.

En esta prueba retiraron la vista de la carretera durante 9,2 segundos, en promedio, en un recorrido que duró 23 segundos. En otras palabras, emplearon el 40 por ciento del tiempo para ‘chatear’ (108 metros, a 50 kph).

En este ejercicio la distracción fue menor porque el trayecto presentaba mayor dificultad y requería más atención sobre el volante.

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