Así se comporta un vehículo en un choque

Mientras la seguridad activa previene accidentes, la pasiva reduce el riesgo de sufrir lesiones. Todo trabaja en conjunto. El objetivo: salvar vidas.

Redacción Vehículos

01:41 p.m. 21 de abril del 2017
El objetivo es salvar vidas.

El objetivo es salvar vidas.

En tan solo dos meses, dos desafortunados accidentes, ampliamente difundidos en redes sociales y medios de comunicación, pusieron en evidencia cómo los autos modernos son mucho más seguros, pero a su vez dan un campanazo de alerta por los errores e imprudencias cometidas tanto por sus conductores como por sus pasajeros.

El primero de ellos ocurrió a comienzos de marzo en Cali, cuando un Mercedes-Benz de última generación tuvo un aparatoso accidente en el ‘Tunel Mundialista’ debido al exceso de velocidad y la falta de pericia del conductor. El hecho fue registrado por las cámaras y gracias a los sistemas de seguridad del vehículo, sus ocupantes salieron ilesos.

El segundo se presentó el Viernes Santo en una carretera de San Onofre (Sucre), en donde un Toyota Prado, también por exceso de velocidad, se salió del camino, provocando la muerte del cantante vallenato Martín Elías, quien iba a bordo sin llevar abrochado el cinturón de seguridad.

El objetivo es salvar vidas.

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Sus acompañantes salieron con vida gracias a este elemento.
La mayoría de los dispositivos de seguridad activa de última generación presentes hoy en los vehículos, como los frenos ABS, las alertas de cambio de carril, los avisos de punto ciego o los sistemas antideslizamiento, ayudan a prevenir los choques.

Pero cuando el golpe es inevitable no solo son los airbags y los cinturones de seguridad los que entran en acción. Hoy en día todos los vehículos están armados de manera tal que, desde el parachoques hasta el habitáculo, deben contribuir para salvar vidas.

A continuación hacemos una descripción de cómo actúan ciertas partes del vehículo al momento de un choque inevitable.

Ford Mustang 2017 en EuroNcap

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El motor
Por sí mismo no tiene injerencia en la seguridad pasiva del vehículo, salvo por la cualidad de sus soportes que se desgarran al momento de una fuerte colisión para permitir que éste se descuelgue y se proyecte por debajo de la carrocería, evitando que penetre en el habitáculo.

La estructura
Las investigaciones de las automotrices más avanzadas del mundo apuntan hacia el uso tanto de diferentes materiales y a diseños ‘inteligentes’ que permitan una deformación programada de la estructura del vehículo.
Las puntas del chasís, por ejemplo, se elaboran con pliegues previamente estudiados para que sea por allí por donde el acero se ‘arrugue’ y ayude a disipar la energía.

Ford Mustang 2017 en EuroNcap

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El parachoques
Es la ‘primera línea de defensa’ en una colisión, aunque por sí mismos no atenúan ni disipan la energía.
Detrás de los parachoques hay elementos absorbedores de energía de diferentes materiales (aluminio, plásticos y espumas de compuestos polimerizados) que en su conjunto se llaman ‘crashbox’.

La cabina
es considerada una celda de seguridad para los ocupantes del vehículo. Los parales, que se distinguen con las letras A, B, C y D (éste último en el caso de las camionetas), en conjunto con las barras de protección contra impactos de las puertas, se elaboran de forma tal que mitiguen las consecuencias de choques laterales, volcaduras, etc., gracias al uso de aceros de alto límite elástico y materiales compuestos.

El ABS y los airbags obligatorios

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‘Airbags’ y cinturones
Los vehículos vienen equipados con el Sistema Suplementario de Retención (SRS) que prevé la acción escalonada y en conjunto de varios sistemas.
Inicialmente, ante un choque frontal que suponga una desaceleración instantánea de menor de cuatro gravedades y a un ángulo no mayor de 15 grados, el cinturón de seguridad retiene adecuadamente a las personas, siempre y cuando lo lleven ajustado a la zona pélvica y en diagonal sobre el esternón y la clavícula.
Cuando se superan esos límites físicos, y en un cuarto de segundo, actúan los 'pirotensores' de los cinturones, ajustando las reatas, y luego actúan los limitadores de esfuerzo que previenen lesiones de la reata en el esternón y clavícula aflojando un poco la tensión. Luego sí se activan los ‘airbags’, entre 15 y 30 milisegundos.

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