El conductor tiene su reloj biológico: los ciclos circadianos

El conductor tiene su reloj biológico: los ciclos circadianos

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

El boletín de seguridad No. 79 de Cesvi Colombia habla sobre los ciclos de descanso y vigilia de una persona. Dichos periodos se deben tener en cuenta a la hora de conducir.

Cuando usted maneja por carretera en la noche y de pronto se siente cansado es absolutamente normal, pues quiere decir que el ciclo del día y de mantenerse en vigilia ya llegó a su fin.

Sin embargo, hay conductores que soportan mejor este tipo de cansancio y por lo tanto lo pueden posponer hasta que lleguen a su destino, siempre y cuando no abusen de la cantidad de tiempo frente al volante y no sobrepasen la hora a la que normalmente van a la cama.

Dice el boletín No. 79 de Cesvi que todos tenemos un reloj interno que regula el sueño, el hambre y otros aspectos de la vida. A dicho reloj se le conoce como reloj biológico o ritmo circadiano. Incluso se habla de que tales ciclos del organismo tienen relación con algunos trastornos y conductas humanas, como la obesidad, el deseo sexual y los procesos de aprendizaje.

Los ritmos circadianos son aquellos que tienen una frecuencia parecida a lo que dura un día, o sea aquellos ciclos entre 20 y 28 horas. El reloj circadiano, también conocido como ritmo circadiano o ciclo circadiano, es uno de los relojes biológicos que permite a los organismos vivir de acuerdo con los ritmos de la naturaleza, concretamente el día y la noche.

Tiene su ciencia
El ritmo circadiano fue descubierto en el siglo XVIII por el científico francés Jean-Jacques d¿Ortous de Mairan, quien se basó en el movimiento de las hojas de las plantas.

El ciclo circadiano se reproduce aproximadamente cada 24 horas y los organismos vivos ¿como los humanos¿ lo experimentan, incluso en ausencia de indicadores externos como la salida o la puesta del sol. Dentro de estos ciclos se encuentran el sueño y la vigilia, la alimentación, las horas laborales y el descanso.

Tales ciclos se ven alterados en los viajes largos en avión, cuando se atraviesan varios husos horarios, o en aquellas actividades en las cuales se rotan turnos (por ejemplo, los celadores, los taxistas que trabajan de noche, los conductores de camiones de carga, etc.). El resultado de dicha alteración puede ser el insomnio, la irritabilidad o la cefalea (dolor de cabeza).

Pilas, conductores
La principal fuente de riesgo en la seguridad vial debido a los turnos rotatorios está representada por los conductores profesionales, tanto de pasajeros como de carga, aunque de esto no escapa un conductor de carro particular que se ponga frente al volante en estado de cansancio.

El boletín de Cesvi cita un estudio realizado por el Instituto de Seguridad y Educación Vial de Argentina en el que se encuestaron 433 conductores profesionales, con base en la escala Epworth, que dice que el 41 por ciento de los conductores entrevistados presentaba posibles patologías que afectan la vigilia y que producen somnolencia diurna.

Por otro lado, un 12,3 por ciento presentó un alto nivel de somnolencia diurna, indicativo de posible síndrome de apnea obstructiva del sueño, narcolepsia o hipersomnia diopática (síndromes de ausencia del sueño).

Por estas razones se recomienda que un conductor tenga en cuenta su ciclo de descanso y de vigilia antes de emprender un viaje, con el fin de mantenerse alerta y evitar accidentes.

TRABAJAR DE NOCHE QUITA VIDA
Según el informe de Cesvi, cada 15 años de trabajo nocturno se produce un envejecimiento de cinco años adicionales, y un tercio de las personas que lo realizan pueden llegar a padecer de fatiga, neurosis, úlceras y alteraciones cardiacas. Ese envejecimiento prematuro también produce una reducción de la esperanza de vida.

EL SUEÑO, PELIGROSO SI VA MANEJANDO
La Universidad de la Salle hizo una investigación de accidentes de tránsito en el que dice: "El sueño se encuentra entre las cinco primeras causas de los accidentes con víctimas. La somnolencia excesiva, o hipersomnolecia diurna, supone un factor de riesgo de accidente de circulación de primera magnitud que asocia a un 10 por ciento de la población adulta. Constituye el factor de riesgo prevalente en casi un tercio de los accidentes mortales. La mayor parte de las causas de somnolencia, como la apnea de sueño, pueden evitarse".

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