Conozca cómo trabaja la suspensión de un vehículo en las vías colombianas

Además de proporcionar confort al interior de la cabina, este sistema es un elemento clave en la seguridad de este medio de transporte.

Redacción Motor

07:56 p.m. 24 de enero del 2014

Todo vehículo tiene un sistema de aislamiento de su habitáculo con el piso, llamado ‘suspensión’, que se encarga –mediante conexiones articuladas entre la carrocería y las ruedas– de que los baches y las desigualdades del terreno no se transmitan directamente hacia la cabina.

Pero, además de ‘independizar’ a los pasajeros de los baches, la suspensión en su conjunto tiene la difícil tarea de asumir en su totalidad el peso del auto por medio de los resortes, cuya capacidad de acumular energía progresiva permite transferir ese peso y guardarlo al frenar o cruzar en las curvas con el fin de evitar de que la carrocería ‘siga de largo’.

Lo malo es que los resortes reaccionan de inmediato y, por lo tanto, tienden a devolverse una vez se oprimen. Es en ese momento cuando entran en acción los amortiguadores, los cuales están ahí, al interior de los resortes, para frenar esas oscilaciones y evitar el bamboleo de la carrocería.

El director de la revista Motor, José Clopatofsky, absolvió con la sección Vehículos una serie de dudas acerca del funcionamiento y los cuidados de estos elementos y lo que se debe tener en cuenta para rodar seguro.

¿Cuáles son los componentes de la suspensión?

Son muchas partes y de diversos usos y diseños. Esencialmente, los brazos que conectan las ruedas con la cabina, que se llaman ‘tijeras’ popularmente, y en cuyos extremos hay articulaciones o rótulas y bujes de caucho que amortiguan los impactos que transmiten los obstáculos del piso. Los resortes y amortiguadores son otro conjunto y hay piezas y accesorias, como la barra estabilizadora, que evitan la inclinación del carro en las curvas.

¿Cómo saber si hay una falla o daño en la suspensión?

El primer síntoma son ruidos de funcionamiento que van apareciendo en pequeños rizados y crecen a medida que las piezas se deterioran más pues, cuando cogen un pequeño juego los bujes o rótulas, ese mismo golpeteo acelera su deformación y ruptura. Apenas hay desgastes, las ruedas comienzan a moverse sin precisión y entonces se perciben problemas de dirección, jaloneo hacia los lados, ruidos fuertes en los huecos y, en el largo plazo, deterioro desigual de las llantas. Al frenar, el vehículo no es estable n su direccion y, al cruzar, chillan mucho las ruedas.

¿Los amortiguadores se dañan por exceso de peso o por los huecos?

Por peso no, porque vienen previstos para la carga máxima del vehículo. Los huecos sí aceleran su desgaste: si se pasan a alta velocidad y usando todo su recorrido, pueden estallar internamente.

Reductores y ‘policías acostados’.

Los policías acostados no afectan si se pasan a baja velocidad, evitando que el auto golpee por debajo (ojalá se crucen a 45 grados). Los reductores sí producen un golpeteo cíclico en todas las partes de la suspensión que –inevitablemente y a largo plazo– causan daños.

¿Qué es lo que más se afecta?

Los que más sufre son los puntos de conexión, como bujes y rótulas de las tijeras, por sus movimientos constantes; el desgaste es inevitable. Enseguida viene el trabajo de los amortiguadores que pueden colapsar si los baches son muy fuertes y se estiran en todo su recorrido, topeteando las válvulas internas, que se dañan de una. O por uso extremo, como el que se genera en las calles bogotanas: se desgastan sus sellos, sale el aceite y se dañan por dentro. Y no son reparables.

Función de los brazos y juntas

Si bien son elementos independientes de la suspensión, trabajan al unísono. Las barras de la dirección comunican a las ruedas de manera solidaria los mandos del timón de dirección y deben tener articulaciones porque se van a mover al tiempo con la suspensión. Las homocinéticas son uniones que van en los ejes que permiten el giro direccional de la llanta y, también, asumir los movimientos verticales de la suspensión. Son tan vulnerables como todos los elementos de éstas.

¿Es conveniente ‘subir’ o ‘bajar’ el vehículo para modificar su altura original?

Por ningún motivo es conveniente alterar los parámetros originales de funcionamiento del sistema de suspensión de un vehículo, sea cual sea este.

De la altura de funcionamiento del vehículo depende la perpendicularidad de las ruedas sobre el piso y, por ende, su agarre.

Todo lo que implique que el auto vaya más alto sobre el piso afecta directamente la estabilidad, pues sube el centro de gravedad.

Recortar los espirales, además de los efectos anteriores, endurece mucho su función y el carro se vuelve poco confortable y se promueve su desajuste.

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